Capítulo 62

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Me levante temprano para preparar el desayuno, le di un beso a Amy antes de salir de la habitación, pero ella me respondió con un gruñido dándome a entender que no despertaría por ahora, al bajar a la cocina me puse manos a la obra de inmediato ya que básicamente debía preparar dos tipos de desayuno ya que Lily estaba llevando una dieta y el otro era para tres personas.

Después de un largo rato en la cocina por fin había terminado, primero puse el desayuno de Lily en una bandeja y fui hasta su habitación, la encontré saliendo del baño con ayuda de la enfermera, parecía que acababa de tomar una ducha.

- Buenos días – Dije dejando la bandeja en la mesa junto a su cama.

- Buenos días – Me respondieron ambas a la vez.

- ¿Cómo estuvo su noche? – Pregunte besando la frente de Lily cuando se sentó en la cama.

- Bien – Respondió ella.

- Tranquila – Respondió por su parte la enfermera.

- ¿Te subo el desayuno? – Le pregunte a la enfermera – No sabía si querías desayunar aquí o abajo.

- Aquí está bien pero no se preocupe yo iré por él.

- No es molestia – La detuve.

- Gracias – Le sonreí como respuesta y baje a la cocina por su desayuno, solo me tomo un minuto regresar.

- Hoy es probable que no regrese hasta la tarde – Dije antes de salir de la habitación – Tengo una reunión en unas horas y luego tengo que ir a casa de mi padre.

- Briam me dijo que venían hoy en la tarde – La pequeña sonrisa de la enfermera no me pasó desapercibida, pero me hice la que no vi.

- Sí, mi papá cambio el vuelo así que ya debe de estar llegando, los iré a recoger cuando salga de la reunión – Le respondí – Maya – La enfermera me miro al escuchar su nombre.

- ¿Si?

- Ya voy a levantar a Amy, si quieres puedes irte después de desayunar.

- Bueno... yo...

- Ella pasara sus días libres aquí, aunque no trabajando – Levante una ceja mirando a Maya.

- Pues iba preguntarle si podía hacerlo – Dijo mirando a Lily un poco molesta.

- ¿Realmente quieres quedarte? – Le pregunte – O alguien – Mire a Lily – Te obligo – Volví a mirarla a ella, no era un misterio que se habían hecho amigas.

- No me están obligando, solo que como sabe no tengo familia y pues estar sola hasta el lunes que regrese no suena a un buen plan – Dijo con un poco de vergüenza.

- En primer lugar, puedes tutearme, solo soy tres años mayor que tu – Le sonreí – En segundo lugar, eres bienvenida a quedarte el tiempo y las veces que desees, la casa es bastante amplia y estoy segura de que Amy no tendrá problemas.

- Es... eres muy amable, gracias.

- No hay de qué, pero bueno, ya me tengo que ir mi amada me espera.

Salí dejando unas cuantas risas a mis espaldas, mientras bajaba a buscar mi desayuno y el de Amy pensaba en la situación de Maya, fue recomendada por Esteban, era una chica prodigio que había terminado la escuela a los catorce años y cuatro años después se graduó de enfermería, había quedado huérfana a los dieciséis por culpa de un accidente automovilístico, pero heredo de sus padres una buena cantidad de dinero y por su alto coeficiente intelectual logro emanciparse, así que hacia su trabajo por vocación y no tanto por el dinero, porque aunque le estábamos pagando bien, ella no dudo en aceptar la oferta cuando escucho la condición de Sarah y menos cuando se le informo que luego cuidaría a Lily, estaba más que dispuesta a ayudar, actualmente tenia veinte años.

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