Salimos del auto, tomamos un carrito y entramos al supermercado, trababa de tranquilizarme, su padre no era capaz de dispararme, ¿O sí? Estaba a punto de decirle que duerma con un abrigo para evitar que su padre veas las marcas, o quizás si la secuestrara hasta que desaparecieran, no eso sería peor, sacudí la cabeza y le puse atención a Amy y a las compras, normalmente hacia unas compras para unos 15 – 20 días, como yo era quien pasaba más tiempo en casa mi padre me lo dejaba a mí, íbamos por los pasillos buscando lo que necesitaba, cosas como carnes, pastas, cereales, jugos, leche, fruta, cualquier otra cosa que se nos ocurriera para hacer alguna receta, también tome artículos de limpieza, normalmente iba una señora tres veces a la semana a hacer la limpieza, se llama Emilia empezó a ir a los pocos meses de mi madre haber fallecido, ya era prácticamente de la familia.
Amy tomo toallas intimas y otras cosas de artículos personales a un lado del carrito para pagarlos ella, dimos otra vuelta para asegurar que no olvidábamos nada, al llegar a la caja le pedí que me buscara unos chocolates que había olvidado aproveche para pasar las cosas que ella había tomado primero, cuando regreso ya casi todo estaba facturado.
Se molestó, mucho, de hecho, más de lo que pensé, con timidez le dije que ella podría comprar la cena, a regañadientes acepto, fuimos a un lugar de comida rápida, me compro una hamburguesa con papas, nuggets y un jugo, ella solo se pidió una hamburguesa con un refresco, nos sentamos en una mesa y comimos en silencio, vi que su cara cambio, ya no parecía enojada más bien triste.
- ¿Qué pasa? – Me asuste un poco – ¿Te sientes mal?
- Un poco
- ¿Quieres que vayamos al médico?
- No, solo es el periodo – Arrugo la nariz – Sabes que de repente me dan esos malestares.
- Si – Dije recostándome en la silla, ahora todo tenía sentido, por eso se había puesto tan caliente cuando llegamos a casa y se enojo tanto en el super – Vamos te llevare a casa.
Nos pusimos de pie, la abrace un ratito antes de entrar al auto, de por si le gustaba que la apapachen, en estos días más, se ponía súper sensible y los cólicos eran la peor parte, ya cuando llegamos a su casa, la despedí en la puerta, su madre había salido a recibirla lo cual me extraño ya que era la primera vez que lo hacía y por alguna razón sentí que era para verme, me dijo con una sonrisa que no me preocupara que ella se haría cargo, no me atreví a besarla frente a ella.
- Mañana paso por ti para irnos a la escuela – Deje un beso en su mejilla.
- No es necesario, mi papá me puede llevar – Su padre había llegado unos momentos después que nosotras y se acercaba a nosotras por lo que la escucho.
- Ni lo sueñes – Dijo ya a mi lado, me moví para que pudiera entrar a su casa – Déjala que sirva para algo – Dijo en un gruñido.
- Jasón no seas grosero – Se quejó la madre de Amy.
- Lo siento – Él me puso una mano en el hombro – ¿Quieres pasar? Te quiero enseñar algo – él sonrió al ver lo pálida que me puse al recordar la escopeta.
- N-no gr-gracias – Tartamudee – Me tengo que ir.
- Jasón por favor entra a la casa – Pidió la madre de Amy al verme así.
- Está bien – Me miro – ¿Que no te ibas?
- ¡PAPA!
- ¡JASON! – El papa de Amy entro como una bala a la casa – Perdón por eso cariño – Dijo la señora me paso una mano por el brazo y se fue tras su todavía esposo.
- Perdón amor – Dijo Amy acercándose a mí.
- Este es mi fin – Cerré los ojos, pocos segundos después sentí los labios de Amy sobre los míos, le devolví el beso, pero luego recordé donde estaba y me separé - ¿Quieres que maten ya?
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Quiero conocerte
Ficção AdolescenteJennifer parecía tenerlo todo, era popular, estrella del equipo de basquetbol, respetada por su temperamento, pero lo que todo el mundo veía no era ella, pero a su parecer a nadie parecía importarle nada mas. Amy solo escuchaba los rumores sobre Jen...
