Varios chicos miraban con atención a Jen que se paseaba por delante de ellos, en realidad no le estaban prestando atención porque ya sabían lo que les iba a decir, algunos admiraban como se veía, sobretodo sus hijos que la veían con adoración, ella aceptó los piropos recibidos cuando bajó diciendo que no era para tanto, vestía de negro a excepción de una chaqueta de color rojo vino hecha a la medida, su pelo suelto caía un poco más abajo de sus hombros, se detuvo en el medio del salón tratando de que le prestarán atención, aunque sabía que sus hijos y sobrinos eran responsables seguían siendo adolescentes y era más que consciente que a esa edad muchas cosas podían pasar sin siquiera planearse o poder evitarlo.
- Ya les advertí que no quiero que nadie se ponga como una cuba – Dijo con seriedad – No toquen mi selección de vino, ni tampoco mi tequila y mucho menos mi whisky ¿esta claro? – Preguntó mientras escuchaba unos pasos detrás de ella
- Si – Se escuchó colectivamente por parte de los chicos.
- ¿Dónde está Eddy? – Preguntó Amy detrás de Jen que se giró para mirar a su esposa quedando con la boca abierta – ¿Que pasa? – Preguntó algo alertada – ¿Demasiado? – Se miró en el espejo más cercano.
- Estas hermosa mami – Dijo Héctor acercándose a ella.
- Si, ese vestido te queda precioso – Le dijo Alice acercándose también.
- No quiero que miren a mi mami – Se quejó Liam corriendo hacia Amy – Estas demasiado hermosa, te van a robar.
- Nadie me va a robar – Respondió Amy riendo antes de besar la cabeza de su hijo.
- Ehhh creo que mami Jen no está respirando – Dijo Mary pasando la mano frente a la cara de Jen que miraba fijamente a Amy, la pellizco.
- ¡Eso dolió! – Se quejó Jen mirando a con un puchero a su hija.
- Perdón era que no reaccionabas – Se excuso Mary – Aunque es normal.
- ¿Verdad? – Preguntó Jen sonriente.
No podía dejar de verla, aunque no tenía intención de hacerlo, Amy se había puesto un vestido rojo que también fue hecho a la medida, resaltaba sus curvas y el color le quedaba perfecto con su color de piel, el escote de hombros caídos la daba un toque atrevido, el maquillaje sencillo y como accesorios solo unos pendientes que Jen le había regalado en uno de sus aniversarios, Jen estaba de acuerdo con Liam, si no la cuidaba se la iban a robar, no se cansaría de decirlo, Amy era la mujer más hermosa del mundo ante sus ojos y sólo ella lograba hacerla sentir de esa manera tan especial que no disminuía con él pasar de los años.
- ¡Auch! Pará ya – Se volvió a quejar Jen al sentir otro pellizco por parte de su hija.
- Volviste a dejar de respirar – Dijo Mary alejándose rápidamente de ella.
- Ya verás cuando te agarre – Dijo sacándole la lengua mientras se acercaba a Amy tomándola por la cintura – ¿Y si nos olvidamos de la fiesta? – Le preguntó a su esposa – Tengo una mejor idea.
- Por amor a Dios Becher déjala descansar por lo menos veinticuatro horas – Dijo Stone entrando en el salón colocándose los gemelos en los puños de la camisa.
- Cállate tú – Le respondió Jen.
- No.
- Amor dile que se calle – Le pidió Jen a Amy.
- Mejor deja tu de decirle que se calle – Le dijo Amy provocando un puchero de su esposa y una carcajada de Stone.
- Cariño deja de molestar a Jen – Le dijo su esposa a Stone que hizo un puchero tomando la chaqueta verde botella que le estaba pasando.
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Quiero conocerte
Teen FictionJennifer parecía tenerlo todo, era popular, estrella del equipo de basquetbol, respetada por su temperamento, pero lo que todo el mundo veía no era ella, pero a su parecer a nadie parecía importarle nada mas. Amy solo escuchaba los rumores sobre Jen...
