Capítulo 10

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Le pase el pijama, pero a ella le costaba desvestirse.

- ¿Necesitas ayuda?

- Por favor

Me acerque, lentamente le saque la blusa, ella me dio la espalda, le quite el sostén, se quedó de espaldas se puso la parte de arriba del pijama, yo trague saliva y la ayude a quitarse el pantalón, tenía un trasero perfecto que me tome mi tiempo en contemplar mientras se agachaba para ponerse el short que sabía que le quedaría pequeño, me gire me desviste y me puse un pijama lo más rápido que pude, cuando volví a darme la vuelta la vi donde la había dejado pero esta vez de frente.

- Hora de dormir – trate de pasar a su lado para ir a la cama, pero me sujeto me pego a ella, puso una mano en mi nuca y me acerco a ella

- ¿Qué es lo que pasa por tu mente? – Me pregunto, tenía los ojos cerrados

- Así dice la canción

- ¿No lo decías en serio?

- No lo se

- Prometiste que no me mentirías.

Me beso, fue un beso intenso lleno de deseo, nuestras lenguas se encontraron y se volvieron una, tomaron su propio ritmo como si se conocieran a la perfección, no aguante y baje una mano a su trasero lo apreté y le di una nalgada, eso hizo que soltara un gemido contra mi boca, me mordió el labio inferior, me halo hasta mi cama, la recosté y me coloque sobre ella, la volví a besar esta vez con más calma, seguí sus curvas con mis manos, descubría que había lugares que la excitaban, me atreví y con la mano tome su seno y lo apreté suavemente y ella soltó otro gemido.

Cada vez íbamos más allá, baje a su cuello, le di una ligera mordida, volví a su boca, me encantaba sus labios, había deseado tanto besarla, había levantado un poco su blusa dejando visible su seno derecho, dude un poco pero baje un momento y lo lleve a mi boca, ella empezó a gemir audiblemente, volví a su boca, me acomode entre sus piernas, la mire a la cara estaba sonrojada, recordé que estaba borracha, así que luchando con todas mis fuerzas fui cesando hasta que nos detuvimos por completo, rodé hasta que darme a su lado.

- ¿Vas a dejarme así?

- Si va a pasar, que sea cuando estés sobria

- ¿Tú lo estás?

- Más de lo que piensas, el alcohol no me pega como a ti, lo paso mejor

- Idiota – Parecía indignada

- Vamos a dormir

- ¿Segura?

- Si Bambi – Le dije, la tape con la sabana, la escuché refunfuñar algo hasta que se durmió

Al otro día nos despertamos hasta la tarde, Amy despertó con una gran resaca, preguntando qué había pasado, al parecer no recordaba nada, Pero no parecía incomodarle el hecho de que había despertado abrazada a mi, yo luego de una batalla interna decidí no decirle nada, sabía que el alcohol jugaba sucio, cualquiera podría haberse aprovechado, pero yo quería a Amy, la quería de verdad y no me iba a aprovechar, prefería quedarme como su amiga a hacer algo así.

Eliot se reportó vivo y quedamos en mi casa para hablar de lo que había pasado la noche anterior, Eliot llego como una hora después, mi padre iba de salida cuando el llego.

- ¿Todo bien Eliot? – Le pregunto mi padre que había regresado en la mañana a recoger un documento o algo así me dijo

- ¿Por qué grita? – Pregunto Eliot, mi padre soltó una carcajada

- Hay café preparado – Le dio una palmada en el hombro y salió

Eliot fue directo a la cocina, busco café y fue a la sala con nosotras, se sentó en un mueble, Parky se subió a su regazo y se hecho a dormir.

Quiero conocerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora