Capítulo 29

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Al llegar a su casa, entre todo lo que había buscado, no quería despertarla, pero pesaba demasiado para mí.

- Amor – La sacudí suavemente por el hombro – Despierta.

- Otro rato – Balbuceo.

- Vamos a la cama ven – Volví a sacudirla, abrió los ojos un poco desorientada.

- ¿Dónde estamos?

- En tu casa – Le quite el cinturón – Ven – Con mi ayuda salió del auto, ya estando de pie esperaba que se moviera, pero en vez de eso me abrazo.

- Te extraño

- Y yo a ti mi vida – La abrace un momento, disfrutando de sus brazos – Pero vamos dentro, este clima no te ayudara a mejorar.

Sin decir nada me soltó y camino hasta la casa, cerré la puerta del auto y la seguí, tenía intención de irse a la sala, pero la tome de la mano, la lleve a su habitación, la ayude a quitarse el abrigo y los zapatos, se acostó y casi de inmediato se volvió a quedar dormida, aproveche para prepararle algo de cenar, opte por hacerle una sopa de pollo, el doctor había dicho que debía consumir muchos líquidos, como estaba familiarizada con la casa sabía dónde estaba todo.

Estaba tan concentrada en lo que hacía que no me había dado cuenta de cuánto tiempo había pasado, ya era hora de cenar, todo estaba listo, hasta le había preparado un té de manzanilla, estaba sirviendo la sopa cuando la vi entrar en la cocina, se sentó en la mesa de la cocina, le puse el plato en frente.

- Provecho.

- Gracias – Me acerque y me alegre ver como ponía su mejilla para recibir un beso.

- No son necesarias – Le toque la frente – Ya bajo la fiebre – Me sonrió – Vamos a comer.

Pude notar que su apetito estaba intacto ya que repitió, los estornudos habían disminuido pero aun tenia tos, no hablamos mucho, cuando terminamos se ofreció a lavar los platos pero luego de una negociación acordamos que yo los lavaría y ella secaba, fue un rato agradable, al terminar de limpiar todo nos fuimos a la sala, esta vez opte por sentarme a su lado, se giró un poco para quedar de frente y abrió los brazos, sin dudarlo la abrace y me acurruque en su pecho, ella dejaba algunos besos en mi cabeza.

- Perdón – Dije.

- Pensé que te perdía – Suspiro – Pensé que ya no me querías.

- Te amo que es diferente – Me separe para mirarla – Tengo mucho que aprender y mejorar.

- Tenemos – Me sonrió – Estamos juntas en esto – Beso mi frente – Pero necesito que empieces a contarme las cosas.

- Lo sé – Me acomode, ella estornudo – Hace una semana tu papá empezó a dejarme más trabajo.

- Algo me había mencionado – Me dijo.

- Por concentrarme en hacer todo bien me descuide con las tareas y todo se juntó, no quería parecer que no era capaz de manejar las cosas y no te dije nada, en la oficina Jaime se dio cuenta de que tenía un inconveniente con algo que me asigno tu papá y sin pedírselo lo hizo por mí, aunque pude haberme quedado callada le dije a tu papá lo que paso y que él fue quien hizo el encargo, obviamente le explique que yo no se lo había pedido que el solo lo hizo sin preguntarme.

- ¿Qué paso después?

- Tu papá me explico que la próxima vez que tenga algún problema con cumplir alguna tarea que me encomiende que le pregunte, que no me preocupara, no esperaba que hiciera todo bien ya que sabe que no tengo experiencia y que lo que hago ahora es precisamente para aprender – Sonreí.

Quiero conocerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora