Pov narrador
Cuatros niños observaban un bulto en la cama de donde solo se veía el pelo desordenado sobre la almohada, tenían varios minutos llamándola pero no despertaba.
- No despierta – Dijo Liam mirando la cama – Si no la despertamos mami Amy se va a enojar.
- ¿Pero cómo lo hacemos? – Pregunto Alice tocando con un dedo el bulto cubierto por cobijas – Mami, mami, mamá – La llamó mientras la tocaba pero sólo obtuvieron un ronquido de su parte.
- Tía despieta teno hambre – Dijo Lucas subiéndose en la cama y jalando las cobijas descubriendo el rostro de Jen que aún dormía.
Héctor que ya se estaba impacientando al ver que su mamá no despertaba, miró detenidamente la habitación, cerca de la cama vio una lata de pirulines, la tomó sin esperanza de encontrar algo dentro ya que eran los favoritos de su mamá.
Mientras sus hermanos y su primo seguían observando la cama y Liam estando al borde de las lágrimas pensando que a su mamá le pasó algo, él caminó en la habitación hasta encontrar unas monedas, las puso dentro de la lata y la cerró, se acercó hasta la cama y levantó la lata hasta tenerla lo mas cerca que pudo de la cabeza de su madre.
- ¿Héctor qué vas hacer? – Pregunto Liam limpiando sus ojos.
- Lucas, deberías moverte – Dijo Alice alejándose lentamente.
- ¿Po qué? – Preguntó él sin comprender, pero lo supo poco después.
¡TRAAATRAAAATRAAAA! Sonó cuando Héctor empezó a mover la lata, provocando que Jen se sobresaltara en la cama sentándose de golpe e instintivamente halando las sábanas para cubrirse ya que estaba desnuda, no se percató que Lucas estaba en la cama e hizo que saliera prácticamente volando, dio unas cuantas vueltas antes de caer al suelo.
- Estoy bien – Dijo Lucas desde el suelo.
- ¿Qué pasa? ¿Qué es ese ruido? – Preguntó Jen desorientada.
- ¿Qué dice mami que es hora de desayunar? – Le respondió Héctor como si nada pasará.
- ¿Por qué hiciste eso? – Le preguntó Jen viendo la lata en sus manos – Pudieron llamarme.
- Teníamos rato llamándote y no respondías – Le dijo Liam empezando a llorar nuevamente – Creímos que te paso algo.
- Ya mi amor no llores, mami esta bien – Le dijo Jen acercandolo para darle un beso en la cabeza – Solo un poco cansada.
Justo detrás de él se colocó Héctor, luego Alice y por último Lucas que ya se había levantado, todos esperando un beso de buenos días, cuando terminó de repartir amor Jen tuvo que levantarse cubriéndose con las cobijas porque los niños se negaban a bajar sin ella, terminó rápido ya que en la madrugada se había despertado a darse una ducha para quitarse el aceite del cuerpo, cuando salió del baño solo con un bóxer y una de sus antiguas camisetas de jugar basquetbol, los niños estaban prácticamente igual, los niños en trusa y Alice igual que su mamá, ellos habían hecho su cama o por lo menos lo había intentado lo cual hizo sonreír a Jen.
- Vamos mis pequeños – Les dijo Jen.
- ¡Unas carreras! – Grito Alice, pero Jen los detuvo de inmediato.
- Nada de correr en las escaleras.
Y la obedecieron pero tan pronto llegaron al último escalón salieron disparados hacia la cocina, ella no se quiso quedar atrás y corrió detrás de ellos, llenaron la cocina de risas, cada uno tomó su asiento listos para desayunar, Amy ya había terminado de servir todo y trataba de mantener una postura enojada pero la risa le ganó al ver a su esposa y a los niños en prácticamente ropa interior, era algo de ellos, eran enemigos naturales de la ropa cuando estaban en casa, no andaban desnudos pero si "cómodos" como ellos le decían.
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Quiero conocerte
Novela JuvenilJennifer parecía tenerlo todo, era popular, estrella del equipo de basquetbol, respetada por su temperamento, pero lo que todo el mundo veía no era ella, pero a su parecer a nadie parecía importarle nada mas. Amy solo escuchaba los rumores sobre Jen...
