Capítulo 39

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Nos besamos con pasión, una pasión que parecía aumentar con cada segundo que pasaba, nuestras lenguas se encontraron casi de inmediato, sin timidez, sin vergüenza alguna, con un rápido movimiento y sin dejar de besarnos la acomodé para que se sentara a horcajadas sobre mí, sentí su sonrisa sobre mis labios.

- Sera mejor que entremos todo esto y continuemos dentro – Me dijo dejando de besarme.

- Pero ya estamos aquí – Metí mis manos bajo su pijama.

- Hoy no – Volvió a besarme – Pero puede que mañana sí.

- Está bien – Con un último beso la ayude a ponerse de pie.

Entramos todas cosas dejando unas cuantas en la sala y otras sobre la mesa de la cocina, cuando por fin terminamos, me asegure de cerrar la puerta de la terraza y la principal, una vez termine me gire buscándola con la mirada, no la vi por ningún lado del primer piso, subí las escaleras, la encontré en nuestra habitación mirándose en el espejo.

- ¿Qué pasa? – Me acerque abrazándola por la espalda.

- Nada, solo estaba viéndome, gane algo de peso.

- Y me encanta.

- Lo sé – Sonrió – Es raro esto, pero me gusta.

- Es que te ves hermosa, o sea no digo que antes no, es que siempre estas hermosa y...

- Y ahora tengo el trasero más grande – Vi cómo me sonreía en el reflejo del espejo.

- Bueno ya que lo mencionas – Le di la vuelta para que quedara frente a mí – Me fascina – Baje las manos hasta agarrar su trasero y apretarlo – Pero en serio amor, te ves muy bien.

- Gracias – Beso mi cuello dándome una ligera mordida haciéndome cerrar los ojos por la sensación – Como te dije, me siento bien como me veo, pero me encanta que te guste – Repitió la misma acción al terminar de hablar – Solté todo el aire.

- Todo de ti me encanta – Dije, pero no pudo evitar jadear, Amy seguía besando mi cuello y estaba logrando llevarme al límite, pero intentaba controlarme, no porque quisiera que parara, era más bien porque no quería que ella supiera que tiene tanto control sobre mí, cosa que tampoco era malo, simplemente estaba luchando por mi ego.

- ¿De verdad? – Fue dejando suaves y húmedos besos en un camino que hizo desde mi cuello hasta mis labios – ¿Todo? – Pregunto antes de besarme, subió sus brazos hasta rodear mi cuello no sin antes meter sus manos por debajo de mi cabello y acariciar mi nuca con las uñas lo que me hizo gemir inmediatamente sobre sus labios, lo que la hizo sonreír – ¿Pasa algo? – Pregunto con malicia, no pude responder, solo un jadeo salió de mí.

Apreté su trasero con fuerza volviendo a besarla, deteniéndome solo a respirar y quitar algunas prendas de ropa, terminamos desnudas sobre la cama, en la habitación solo había una luz tenue que venía una pequeña lámpara, mientras que el ventilador de techo nos proporcionaba una buena temperatura, me acomode sobre ella logrando quedar rozando nuestras partes más íntimas, inicie con movimientos suaves, disfrutaba de cada sensación que me provocaba el cuerpo de Amy, la cual solo gemía sobre mis labios disfrutando al igual que yo.

Habíamos marcado un ritmo el cual aumentaba cada vez más, Amy separo sus piernas aún más provocando que la excitación de ambas aumentara, nuestros besos solo se veían interrumpidos por nuestros propios gemidos y jadeos, entre gemidos la escuchaba decir mi nombre, cada vez con más necesidad lo que me daba a entender que estaba a punto de llegar al orgasmo.

- Mírame – Le pedí, así lo hizo, me encantaba verla cuando estaba punto de tener un orgasmo, pero no me sostuvo la mirada por mucho tiempo, hizo esa expresión tan endemoniadamente sensual al llegar, mordiendo su labio inferior con los ojos cerrados para luego soltar un sonoro gemido.

Quiero conocerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora