Capítulo 8

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Posamos para algunas fotos, me habían dado el premio a la jugadora más valiosa, primero una foto con todo el equipo, luego una con mi entrenadora y ambos trofeos, llame a Amy y Eliot para que nos tomaran una foto, primero fue algo normal pero el fotógrafo nos pidió que fuéramos mas sueltos, Amy se abrazó a mi cintura y Elio hizo una pose medio extraña, yo pase un brazo alrededor de Amy y sostuve a Eliot con la otra.

Cuando por fin logré salir de la cancha no sin antes tomarme un selfie con mi trofeo y el de la escuela para enviársela a mi papa, salí al parqueo donde me estaban esperando en un lado vi a mis compañeras de equipo y del otro a Amy recostada en su auto.

- ¿Qué esperas Becher? – Grito Ana – Vamos a celebrar a una fiesta en casa de Natalia – Dijo acercándose mucho a mi – Sus padres no están, eso significa piscina, mucho alcohol – se abrazó a mí – Y quien sabe que más – sonrió, me soltó y tomo mi mano me llevaba hacia donde estaba el grupo – Ya los demás están de camino, preparando todo

- No gracias – Dije soltándome de su agarre – Mañana celebrare, hoy solo quiero llegar a casa y descansar

- ¿Qué no? – Dijo un poco molesta – Vas a venir – Trato de volver a sostenerme

- Te dije que no – Me di la vuelta y me fui caminando hacia Amy.

- ¿Prefiere irte con esa? – Dijo ya muy molesta

- Si, la prefiero a ella antes que a ti

- ¿Qué? – Dijo Ana, pero juraría que Amy también lo dijo.

- A ver – Me gire en dirección a Ana cuando estuve al lado de Amy – Estoy cansada, no quiero fiesta, piscina, alcohol y mucho menos sexo contigo, como te dije – Sonreí – La prefiero a ella – Mire a Amy que se había puesto roja como un tomate, Ana soltó un bufido y se unió con el grupo – Por favor vámonos, no aguanto las piernas.

- Vamos

Nos subimos al auto, cuando íbamos saliendo del estacionamiento vi a Ana mirándonos con rabia, íbamos en un silencio un poco incómodo.

- Discúlpame – Le dije – No sabía cómo quitármela de encima y no se me ocurrió nada más sensato, solo me dejé llevar y...

- ¿Lo dijiste en serio?

- ¿Qué?

- ¿Qué si lo dijiste en serio? – Me quede mirándola unos segundos, suspire ligeramente

- ¿Quieres la verdad?

- Siempre, de hecho, promete que siempre me dirás la verdad, por dura que sea

- Lo prometo – Dije sonriendo ella soltó su mano derecha del guía y me mostro su meñique - ¿En serio?

- En serio – Sonrió, yo entrelacé mi meñique con el de ella sellando nuestra promesa y luego la solté – Aun no contestas.

- La verdad es que si, lo decía en serio – La mire y vi cómo se tensaba un poco, y estaba sonrojándose, mire de nuevo al frente y vi que ya giraba en mi calle – ¿Dónde está Eliot?

- Se fue con Jorge a la fiesta.

- ¿Jorge?

- Si el de física – Pensé un segundo y lo recordé levante las cejas, Amy aparco frente a mi casa.

- Discúlpame, no te pregunte si querías ir a la fiesta o no.

- Sabes bien que no quería, te esperaba por si tu no querías.

- Viste todos lo golpes que recibí, sabes que no quería - Sonrió – Bueno, ¿mañana?

- Claro – Me baje del auto, ella hizo lo mismo, caminamos en silencio por el portal hasta la puerta de la casa – Avísame cuando llegues por favor.

- Tu nunca lo haces – Se acercó a mí y me beso la mejilla – Buenas noches.

- Buenas noches – Se alejaba, me gire para abrir la puerta – Te elegiría mil veces a ti – sé que me escucho, sus pasos se detuvieron un momento, pero se escucharon casi al instante.

Cuando entre Parky fue a saludarme, lo acaricié un rato, pero luego me fui a mi habitación, entre al baño y puse a llenar la bañera, volví a la habitación y me desvestí, vi que la pantalla de mi celular se iluminaba, tenía varios mensajes, uno era de Eliot en el grupo de los tres, diciendo que la fiesta estaba horrible y que se había ido a casa, Amy le había respondido diciendo que ya me había dejado en casa y que mañana nos íbamos de fiesta, tenía un mensaje privado de Amy.

- Ya estoy en casa pequeña

- Bien bambi, ten linda noche – Le respondí

No espere a que respondiera, me fui a bañar, el agua estaba perfecta, me metí en la bañera y me relaje. Me di un largo baño, lo necesitaba, me sentía mucho mejor cuando salí del baño, me seque, pero no tenía ganas de vestirme, como estaba sola en casa ya que papa estaba fuera por negocios, me acosté desnuda, me cubrí con la sabana y me acomode hasta que me quede dormida.

Un ladrido, si eso era un ladrido, Parky estaba ladrando, abrí los ojos lentamente, mi habitación estaba iluminada, mire mi mesa de noche donde tenía un reloj y vi que eran las dos de la tarde, Parky volvió a ladrar esta vez lo escuche más cerca, me senté en la cama y el me lamio los pies.

- Hola precioso – Me agache a acariciarlo, luego me puse de pie y me estire, busque una bata para cubrirme – Vamos, buscaremos algo de comer.

Baje a la cocina, le cambie el agua a Parky y le puse algo de comer, prepare algo para mi y me senté frente en la sala frente a la tv, puse una película cualquiera y empecé a comer, cuando termine lave lo que había ensuciado y subí a buscar mi celular, vi que tenía varios mensajes, solo le respondí a mi padre que me encontraba bien, el mensaje de buenos días de Amy y confirme en el grupo que saldríamos en la noche.

- Hey – Entro un mensaje de Amy Entre directamente al chat y vi que había más de un mensaje y uno borrado de anoche que no habia notado antes.

- Hola – Le respondí

- ¿Estás bien?

- Si, solo que estaba muy cansada, ¿Qué mensaje borraste?

- Nada importante, solo escribí mal buenas noches

- No te creo, pero está bien ¿Estas bien?

- Si

- ¿Segura?

- Lo de siempre, pero ya, dormiré un rato

- Descansa, nos vemos al rato.

Lo de siempre era la discusiones en su casa, sus padres no se soportaban pero no se separaban, Amy tenía un hermano cinco años mayor que nosotras, tenía 23, se había ido tan pronto cumplió la mayoría de edad, decía que no iba a soportar eso, había terminado sus estudios y se encontraba en su último semestre de universidad, había empezado a trabajar desde que se fue de casa y cada quince días le enviaba dinero a Amy, ella lo ahorraba, solo esperaba graduarse para irse de casa, aunque no planeaba irse tan lejos como su hermano, aun no tenía una decisión, pero si lo suficiente para empezar.

Quiero conocerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora