- Eres un holgazán – Dije riendo mientras me inclinaba para acariciaba su pancita.
- ¿Qué edad tiene Parky?
- Siete años, fue el último regalo de mi madre antes de morir.
- Perdón no lo sabía.
- No te preocupes está bien, ¿Quieres saber cómo lo consiguió?
- Si.
- Un día venían del hospital, cuando pasaron vio una bolsa moviéndose, le insistió a mi padre que se detuviera y regresara hasta que lo convenció, cuando se acercaron y abrieron la bolsa se encontraron este pequeño, alguien lo había abandonado a su suerte.
- Pobre angelito – Dijo mientras se inclinaba para cargarlo.
- Si – Le acaricie la cabeza – Mi papá dice que ni miro a mi madre, lo tomo en sus brazos y le dijo que harían una parada en el veterinario, luego de asegurarse de que todo estaba bien, vacunarlo y comprar todo lo necesario, llegaron a casa y fue uno de los mejores días de mi vida.
- Imagino que si – Sonrió – Lo tratas como si fuera tu hijo.
- Es mi hijo – Ella soltó una carcajada - ¿Me contaras que paso? – Soltó un suspiro pesado.
- Al parecer por fin iniciaran el trámite de divorcio – Volvió a dejar a Parky en el suelo y me miro – Mi auto lo había pagado mi hermano, pero por alguna razón estaba a nombre de ella, como es probable que tengan que repartirse todos los bienes, pensó que la mejor opción era venderlo y depositarle el dinero a mi tía.
- ¿Pero por qué a tu tía y no a ti? ¿No era más factible solo cambiar el nombre del titular y ponerte a ti?
- Eso mismo le pregunte – Rio molesta – ¿Quieres saber que me respondió?
- ¿Qué?
- Que sabe que el próximo año me iré a la universidad y tiene que asegurar algo ya que sabe que mi papá querrá quitarle todo – No pude decir nada porque no le encontraba sentido, creo que mi cara lo dijo todo – Exacto, no tiene sentido.
- Realmente no.
- Bueno para ella sí, pero no me molesta lo del auto, bueno si, pero lo que más me molesta es que otra vez hacen las cosas sin pensar en mí, sin preguntarme.
- Tranquila – Me acerque más a ella para abrazarla, ella escondió su cara en mi cuello – Quisiera tener palabras mágicas que te hicieran sentir mejor, quisiera poder evitar todo esto que está pasando, pero no estás sola, yo estoy y siempre estaré contigo.
- ¿Siempre? – Se relajó en mis brazos.
- Estaré tanto como tú me lo permitas.
- Quiero que estés siempre – Me abrazo – Y quiero estar para ti siempre.
- Nada me gustaría más – Bese su frente.
Nos quedamos un rato así, ya había oscurecido y la temperatura estaba bajando, sentí a Amy estremecerse cuando una pequeña brisa paso, rompí nuestro abrazo, ella gruño en protesta.
- Ya vuelvo – Le dije dándole un beso en la frente mientras me ponía de pie, fui trotando al auto y tome mi abrigo, cuando regrese note como tenía la mirada perdida, su situación era incomoda y me molestaba ver como básicamente a sus padres le daba igual su hija menor – Aquí tienes amor – Le puse el abrigo en los hombros.
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Quiero conocerte
Novela JuvenilJennifer parecía tenerlo todo, era popular, estrella del equipo de basquetbol, respetada por su temperamento, pero lo que todo el mundo veía no era ella, pero a su parecer a nadie parecía importarle nada mas. Amy solo escuchaba los rumores sobre Jen...
