Pov Amy
Me sentía exhausta, no había dormido nada, hace unas horas que logre liberar mis manos, aun sentía el ardor de las heridas que me había hecho con la cinta mientras lo intentaba, logre quitarme las de las piernas y haciendo el mínimo de ruido posible busque el cuchillo que había pateado, también busque cualquier cosa que pudiera servirme para defenderme de él, pero en el lugar casi todo estaba bajo llave, eso me complicaba un poco las cosas, también que no tenía noción del tiempo, no sabía si era de día o de noche, lo cual no me permitía saber en qué momento él podría bajar, trataba de armar un plan en mi cabeza pero él era tan impredecible que me costaba idear algo.
Me sentía mal, pero no podía darme el lujo de dormirme ya que sería peor que el descubriera que me había soltado y piense que intente escapar, tenía mi cabeza hecha un lio, no sabía qué hacer, si subía podría intentar abrir la puerta, pero si estaba en la cocina o bajaba de su habitación, vi demasiados seguros en la puerta, me tomaría tiempo, además de que me sentía sin energía.
Tenía muchas ganas de llorar, pero en este momento no podía darme ese lujo, o quizás si, probablemente que sus pasos me despierten y pueda prepararme, me empecé a reír, está claro que eso no funcionara, mi única oportunidad era tomarlo por sorpresa y herirlo lo más que pudiera para que me dé tiempo a buscar una salida.
Mire nuevamente a mi alrededor, la cinta que me había quitado de los pies estaba a un lado de la silla, solo tenía eso, el cuchillo y una botella, debía armar un plan con eso, volví a colocar la cinta en mis tobillos, pero mucho más flojas para poder hacerle un corte que pondría en la parte trasera para simular que aún estaban puestas, mis manos simplemente las escondería detrás de mí y esperaría mi oportunidad, solo tenía una así que debía pensar con la cabeza fría.
El tiempo pasaba, los ojos se me cerraban involuntariamente, no sabía cuánto iba a aguantar, pero estaba segura que no era mucho, me sentía demasiado cansada, no pasaría nada si descansaba los ojos un rato, pero al momento en que intente cerrarlos un grito lleno de rabia me espanto, no sabía que estaba pasando, pero no era bueno, me puse lo más alerta posible, tenía que estar preparada para actuar rápido, mi condición física no me ayudaría a luchar con él.
- ¡No es mi culpa! – Escuché que grito - ¡Lo hice bien!
Se escuchó un golpe seco de la puerta al abrirse con brusquedad, el bajo echo una fiera, se paró delante de mi mirándome por unos segundos, luego se dio la vuelta buscando algo en una de las cajas que estaban la mesa la cual abrió con una llave que saco de bolsillo, esta era mi oportunidad, pero cuando pretendía ponerme de pie su voz enojada me asusto clavándome en mi lugar.
- Cállate, cállate, ¡Cállate maldita sea! – Grito.
- Pero no he dicho nada – Me defendí con evidente miedo en mi voz.
- Tu tampoco hables, todo es tu culpa.
- ¿Mi culpa?
- Si
- Si no lo has notado estoy atada en un sótano – Dije sin pensar – ¿Cómo diablos lo que sea que esté pasando es mi culpa?
- Porque todo se trata de ti – Su mirada cambio de desprecio a un odio profundo, trague en seco, creo que hablar no fue la mejor idea – Solo dicen "Amy Wells sigue desaparecida" "Continúan las búsquedas de Amy Wells".
- Quizás porque si estoy desaparecida – Dije en un murmullo para mí misma, tampoco creo que el este muy enfocado en escucharme.
- ¿Pero sabes que dicen de mí? – Me pregunto – Nada, solo saben decir "Aun no hay sospechosos" "Sin pistas sobre quien puede tener a Amy Wells" ¡Eso es mentira! – Grito pateando la mesa pequeña que utilizaba para darme de comer – Saben muy bien quien soy, ellos lo saben, ¿Sabes cómo lo es? – Me pregunto - ¿¡Que si sabes cómo lo sé!? - Acercándose a mi gritándome a la cara.
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Quiero conocerte
Teen FictionJennifer parecía tenerlo todo, era popular, estrella del equipo de basquetbol, respetada por su temperamento, pero lo que todo el mundo veía no era ella, pero a su parecer a nadie parecía importarle nada mas. Amy solo escuchaba los rumores sobre Jen...
