CAPÍTULO XX

447 50 20
                                    

Nunca imaginé que la primera vez que perdería mi virginidad sería con una mujer, pensaba incluso que seguiría las típicas tradiciones con las que fui educada, tanto que me llenaba de intriga en cómo podría llegar a tratarme Kai, porque siempre lo consideré como el primero y el único, me guardé por él y me dediqué a lo que podría ser mi destino, pero ahora, las cosas habían sido completamente diferentes.

Es que Lisa había cambiado el rumbo de mi vida, y no la culpo, al contrario, ella sólo llegó para aclarar una cosa, que yo Jennie Kim, podía tocar el cielo y las estrellas con tan sólo mirarla a los ojos.

── ¿Cómo te sientes? ── me preguntó encimándose a mi lado, besó mi hombro y se dedicó a peinar mi cabello con sus dedos, ── ¿estás bien?

Yo tenía mi mirada abandonada en la habitación, una sonrisa infantil dibujada en mi rostro y una tranquilidad revoloteando en mí.

── Tenías razón ── alcancé a decir.

Ella hizo un gesto singular, se apoyó en su mano y me miró dibujando círculos en mi pecho ── ¿En qué?

── En que no sabía que lo necesitaba porque nunca lo había hecho ── luego la miré y ella soltó una risa involuntaria junto a mí.

Después de calmar nuestra risa, me miró fijamente, con una seriedad y dedicación que me hizo sentir que era lo único de su existencia, levantó su mano y acarició mi mejilla ── Yo tampoco sabía que necesitaba estar contigo. ── murmuró.

Estreché mis labios contra los de ella, nada me hacía sentir mejor como el hecho de escuchar a Lisa que me quería, que me deseaba, que le gustaba, que le encantaba, eso me hacía sentir fuerte, única, especial y principalmente me hacía sentir que ella me pertenecía y yo también.

── Tengo que volver a casa ── gemí contra sus labios, pero pronto, Lisa me besó con más profundidad, apretó mi cintura y la unió a ella.

── No ── se quejó en mi boca ── quédate, por favor, quédate conmigo esta noche.

Antes, hubiese tenido más fuerza de voluntad, pero ahora era tan susceptible a su suplica y sus labios que fácilmente podía ceder en cualquier cosa.

Al cabo de unas horas, luego de tener una amplia conversación que parecía que salían destellos imparables de ésta, nos decidimos por ir a dormir.

Lisa había acomodado su humilde colchoneta, medio había arreglado su habitación, me prestó un pijama y luego se cambió, colocó más frazadas sobre su "cama" y se recostó a mi lado.

Ella se acurrucó en mi como si fuese una niña, apoyó su cabeza en mi pecho, abrazó mi cintura y subió su pierna en mi cuerpo.

── Jennie ── dijo antes de dormir, yo acaricié su cabello con mis manos mientras miraba la lluvia a través de la ventana.

── Hmm ── respondí.

── ¿Ya te dormiste? ── preguntó.

── No ── dije adormilada.

── Di: "bueno, bueno" ── pidió.

Solté una risita con el ceño fruncido y le pregunté ── ¿Qué diga "bueno, bueno?

Y asintió.

── ¿Para qué quieres que diga eso? ── pregunté burlándome.

── Para saber si esto que tenemos no es un sueño, que esto es real.

Ahí me hizo darme cuenta de una cosa, porque evocó en mí, el recuerdo de la primera vez que estuve aquí dormida, esa noche ella me había cuidado, se había quedado en vela de mi toda la noche, desde entonces Lisa siempre me había procurado, y quizá yo me había equivocado en pensar que era yo quien la conquisté, yo quien la deseaba, yo quien lo controlaba, pero, es que estaba muy ciega, porque yo ya le gustaba desde entonces y ella a mí también, Lisa ya me quería desde antes de que yo lo supiera.

AMOR EN ROSA - JENLISADonde viven las historias. Descúbrelo ahora