CAPÍTULO XXVI

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Quizá estaba cayendo en la locura, creo que llevé al máximo mi "adolescencia" con lo que hacía, pero es que no había cabida para el razonamiento, cuando lo que yo sentía por ella era algo tan fuerte que incluso lograba perder mis miedos, y lanzarme a hacer cosas tan locas que nunca creí capaz.

Era evidente que no sabía lo que hacía, haber huido de mi casa a hurtadillas en medio de la noche, no tenía un plan, no sabía qué haría si mi padre venía por mí, no sabía si quiera qué hacer, solo quería verla una vez más cueste lo que cueste.

─ Seo se llevó el auto, es por eso por lo que no lo viste afuera. ─ estábamos a la penumbra de la noche en el interior de la casa de Seo, Lisa nos había hecho pasar a la salita, sólo una bombilla de gas medio nos iluminaba, ya que no contaba con energía eléctrica, pues era una casa bastante rustica. ─ Quizá vuelva en un par de días, cree que con ir al consulado de los Estados Unidos le ayudará a obtener trabajo, en Corea son demasiado patriotas, dan prioridad a su paisanos, ¿es hipócrita no te parece? ─ preguntó con su peculiar tono burlesco, y es que de todo bromea, se pasó el cabello de lado y luego posó sus ojos sobre mí.

Yo tenía mis manos cubriendo mi rostro, no podía creer lo que acababa de contarnos, estaba muy enojada.

─ No puedo creer que papá hiciera que despidieran a Seo ─ dijo Tae, inexpresivamente.

─ ¡No puedo creer que papá hiciera que te expulsaran! ─ añadí en voz más fuerte quitando las manos de mi rostro ─ ¡Tenemos que hablar con Gong, no pueden expulsarte por una tontería!

─ Ahg ─ soltó Lisa como si estuviera cansada de mí, rodo los ojos con fastidio y bufó ─ Entiende que fue lo mejor que pudo haber pasado, es un delito golpear a un general, según Gong, es mejor no estudiar que terminar en prisión. Además, esa carrera era nefasta y sin sentido.

─ ¿Si no te gusta entonces por qué estabas estudiando ahí? ─ cuestionó Tae.

─ Pero, no tiene nada qué ver con la escuela, lo que sucedió es muy ajeno a la universidad, más aún que corrieran a Seo, no tiene sentido. ─ dije.

─ Bueno ─ dijo Lisa acariciando las hojas de una planta que estaba dentro de la casa ─ la homosexualidad es un delito o una enfermedad mental, así que, era eso o someterme a un sanatorio, y sobre Seo, pues, prácticamente ella lo provocó, no es como que fuera la mejor maestra.

─ ¿Qué quieres decir? ─ pregunté.

─ ¿Tu papá sabe que estas aquí? ─ preguntó.

─ ¡Jennie! ¡Es cierto! ─ dijo Tae con sorpresa, se levantó de los pequeños cojines que estaban en el suelo y pegó un brinco ─ Es tarde, debemos volver ─ decía tomando las cosas.

Lisa se levantó, sacudió sus manos en sus pantorrillas y luego estiró la mano hacia mi para ayudarme a levantar.

─ Yo no voy a ir a ningún lado ─ dije con firmeza.

─ ¡¿Qué?! ─ soltaron ambos al mismo tiempo.

─ No vine solo de visita, no pienso volver.

─ ¿Estas loca? ¿Sabes lo que hará papá cuando se entere que estas aquí? ─ decía Tae.

─ Ya soy mayor de edad, creo que puedo tomar esta decisión por mi cuenta ─ dije, sin mirar a Lisa, pues sentía un poco de vergüenza.

Tae se rio, como si yo estuviera jugando, pero no era así ─ De acuerdo, esto ya no es divertido, vamos ─ dijo tomando las llaves del auto dirigiéndose hacia la salida.

Me levanté entonces, miré a Lisa y ella me ofreció una sonrisa ladina un poco forzada, esa noche tenía los ojos tristes, pude notarlo bajo la luz de la luna que se filtraba por las ventanas, sus pestañas lucían más largas y húmedas, no era común en ella, me necesitaba.

AMOR EN ROSA - JENLISADonde viven las historias. Descúbrelo ahora