CAPÍTULO XIV

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Era normal que, en aquellas reuniones pomposas y estiradas, el olor a tabaco pululara, la música de fondo que según amenizaba, salía de un tocadiscos antiguo, canciones estrictamente elegidas por el presidente, que sólo hacían alusión a su "dictadura".

Hombres uniformados, generales de altos rangos fumaban tabaco y reían con su licor en manos, mofándose de las estrategias más avanzadas contra el ejército norcoreano, sus esposas tan recatadas con sus cabellos recogidos en alto, sus vestidos Hanbok mezclados entre colores rosa, amarillos y blanco, ofreciendo tenues sonrisas entre los visitantes; todo en un enorme salón dentro del palacio de gobierno, con una arquitectura impresionante, había sido restaurado, intentaron quitar todos los detalles japoneses, pues mantener una raza pura, de coreanos entre coreanos era trascendental para la reestructuración de una Corea Libre y Nacionalista.

Y ahí estábamos nosotros, la familia Kim. Mi padre, el reconocido general y veterano saludando a cuanto tipejo con etiqueta, mi madre que con sumisión saludaba y se mantenía detrás de mi padre; Taehyung el varoncito de la familia, tan bien peinado y trajeado que incluso yo me mofaba de su incomodes, y finamente yo; que no paraba de sonreír y asentir ante los saludos corteses de todos dentro.

Y yo, como era costumbre, tanto para mí como para todas las mujeres vestía un Hanbok rosa.

- Los vietnamitas están lanzando una ofensiva en Laos, los tailandeses apoyan desde Camboya, pero hay más de quinientos mil soldados en Vietnam

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- Los vietnamitas están lanzando una ofensiva en Laos, los tailandeses apoyan desde Camboya, pero hay más de quinientos mil soldados en Vietnam.- alcanzaba a oír un poco de la conversación que mi padre sostenía con el secretario de relaciones exteriores, sinceramente la logística de la guerra no la entendía, yo incluso pensaba "¿Por qué están los americanos en Vietnam?"

Al principio creía que era por derrotar el comunismo, pero vaya, entonces porque no estamos lanzando una ofensiva contra Corea del Norte.

En fin, poco debíamos las mujeres adentrarnos en temas de política y guerra, no se nos permitía.

-Estas cenas son tan aburridas - murmulló Tae aproximándose hacia mi.

Asentí perpleja, se supone que todo era etiquetas, lucir bien para el presidente Park que se codeaba con la embajada americana.

- Me siento un poco ofuscada, iré al tocador - dije abanicándome un poco, para mi suerte Kai aún no llegaba, así que salí de ese ostentoso salón y recorrí los pasillos para ir al baño.

Al llegar vi el lavamanos y me apoyé en éste, ajusté mi Hanbok, me miré al espejo y luego empecé a arreglar mi cabello. En mi mente sólo pensaba en Lisa.

En cierto modo la extrañaba, ella me pedía que me definiera, y sinceramente no entendía a qué se refería, porque ni siquiera entendía lo que estábamos haciendo, porque cada vez que la veía sentía el impulso de lanzarme hacia ella, porque me daba tanta curiosidad, porque había algo en Lisa que hacía que yo solo quisiera estar con ella, per, por qué de ese modo; porque siento que mis impulsos se acrecientan cuando estoy con ella, que toda en mi se pierda la cordura y razón...¿Me estaré volviendo loca?

AMOR EN ROSA - JENLISADonde viven las historias. Descúbrelo ahora