Estaba nuevamente sentada en la antigua silla de piel que rechinaba con cada movimiento que hacía, el estúpido reloj de la pared hacía tic tac aturdidoramente para mis nervios, las uñas de mis manos estaban ya desgastadas de lo mucho que las estaba masticando mientras mi imparable pierna no paraba de temblar involuntariamente, hasta que Hiye volviera a su oficina a sentarse frente a mí.
─ Creí que finalmente usted dejaría de meterse en problemas, pero hay un asunto de gran índole que debemos atender, señorita Kim ─ oí a Hiye decir desde atrás, cerró la puerta y se sentó frente a mi con un rostro tan duro que calaba como un golpe en la espinilla.
Pasé saliva con pesadez y fruncí el ceño ─ No sé de qué habla ─ dije.
Hiye ladeó una sonrisa y me miró fijamente ─ La universidad de Seúl tiene una reputación que cuidar, no sólo por los inversionistas sino por el mismo patriotismo de nuestra Corea renovada y demócrata, estamos en el ojo del huracán, seguro me entiende.
No, no entendía.
─ Sé que son sólo rumores los que hay por los pasillos de la facultad ─ oh carajo, ya sé a donde iba ─ pero es evidente que son sólo rumores, pero, no me tomaría enserio todo esto si el joven Kai me hubiese confirmado que lo de su supuesto compromiso es una mentira.
─ ¿Qué rumores? ─ pregunté con tanto miedo como podía tener en ese momento, pero aún así hice mi mayor esfuerzo para que no se notaran.
Hiye soltó un suspiro tan ahogado, como si lo que fuese a decir le abochornara o le costara trabajo pronunciarlo. ─ Hay una enfermedad mental según los expertos que lamentablemente son daños colaterales de una República democrática, pues los intercambios comerciales supones algo llamado culturalización, y es evidente que no siempre lo que pasa en otros países más liberales sea lo mejor para otras naciones un poco más conservadoras, como esa enfermedad.
─ ¿De qué me está hablando? ─ no sé si pregunté porque realmente no sabía, pero creo más bien que mi pregunta sonó a reclamo, pues de algún modo estaba sintiéndome ofendida.
─ Se le llama homosexual y es una enfermedad mental, tiene cura, es la buena noticia, pero, no podemos permitir que una estudiante como tu no sea tratada a tiempo.
¿Enfermedad mental? ¿De qué diablos me hablaba?
─ ¿Homosexual?
─ Si, son...eh...─ la vi nerviosa, carraspeó y suspiró ─ son personas que sienten atracción de índole sexual con personas de su mismo sexo.
¿Atracción sexual?
Sentí como si el mundo se viniera encima, lo de Lisa y yo ya no era un secreto, y peor aún, porque pensaban que tenía una enfermedad mental.
─ Señorita Hiye... ─ dije intentando mantenerme concentrada ─ ... ¿por qué dice que yo padezco esa "enfermedad"?
─ Oh Jennie ─ jadeó, me miró con lastima y tomó mi mano ─ tendrás el apoyo de la universidad, no te asustes querida, no es normal, pero tiene cura.
Me quedé en shock.
Tardé unos minutos en carburar todo lo que me decía y al darme casi cuenta de todo, solté mi mano con enojo.
─ ¿En dónde está Lisa? ─ pregunté inmediatamente.
Esa pregunta molestó a Hiye, por que puso los ojos en blanco, se hizo hacia atrás y bufó ─ No debería importarte lo que ocurra con la señorita Manoban.
─ ¡¿En dónde está Lisa?! ─ cuestioné con voz fuerte y ronca.
Pero Hiye sacó su voz autoritaria, me miró indignada y se levantó ─ Señorita Kim, debería ser más consciente del gran esfuerzo que estamos haciendo para proteger su reputación y la de su familia, la joven Lalisa Manoban ha desafiado todas nuestras normas y puesto en ridículo esta institución con sus ideas liberales y enfermizas ─ iba a protestar, pero Hiye enfureció aún más golpeó el escritorio con su mano haciendo que pegara un brinco y levantó su voz con más fuerza ─ Agradezca que no tiene un destino peor y que estamos siendo considerados por ser la hija de un funcionario de gobierno, en Corea del Sur no hay lugar para personas con esa enfermedad, considérese afortunada de que será tratada como es debido.
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AMOR EN ROSA - JENLISA
FanfictionLa vida de Jennie Kim era color en rosa, en un país recién recuperado de la guerra de Corea, donde las apariencias y el honor son cruciales para tener una vida ejemplar. Sin embargo, el auge de los años setentas, la moda, el rock and roll y las secu...