"La música expresa aquello que no puede ser expuesto en palabras, y aquello que no puede mantenerse en silencio."
Victor Hugo
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23 de marzo, 1985
Aquella inquieta rubia no había podido conciliar el sueño por más de tres horas seguidas, como era su normalidad, y sola se levantó antes de que el sol apareciera por las montañas en el horizonte.
Antes de que se escuchara ruido en la mansión, Rosé se había despertado, sin poder seguir con su sueño, se levantó de su cama. Se arregló en menos de media hora, en un tiempo récord y tomó sus auriculares con su estéreo y se sentó en su escritorio.
Puso encendió el reproductor y dejó que la melodía de "Running Up That Hill" llenara sus oídos.
El tiempo corrió y la canción fue prueba de ello. Cuando canción llegó al coro y ella cantó bajito mientras escribía en el cuaderno.
—"Its you and me. And if I only could. I'd make a deal with God. And i'd get him to swap our place. Be running up that road. Be running up that Hill. Be running up that bouilding. See if I only could, oh." —tarareó suave, tratando de no subir mucho la voz.
Quizás una de sus cosas favoritas era eso: la tranquilidad que solo sentía cuando estaba sola en su habitación, sin compartir con nadie más, solo siendo ella misma; Rosemary, la chica que ama la música más que a cualquier cosa en el universo.
Era su escape de la realidad. Las letras, melodías, instrumentales, eran la forma en la que ella escapaba de su mundo por lo que la canción durara.
El sol comenzó a salir tenuemente por las montañas a la lejanía y ella seguía sentada en su escritorio, con un cuaderno y un lápiz en su mano. No se levantaría hasta termina con la lista que estaba haciendo.
Lista de los lugares en la escuela que le mostraría a Leanne hoy. En orden los enumeró desde los que ella más amaba hasta los que detestaba.
Esperaba que la castaña no hubiese visto mucho de la escuela, pues quería ser ella la que se lo mostrara, eso le causaba cierta ilusión en la rubia.
Rosé le había prometido acercarse a Leanne a su madre y se había prometido a ella misma lo mismo, pero un poco diferente. Quería que la castaña fuera su amiga, no tenía una razón más profunda para ello, simplemente era lo que ella deseaba desde que la vio.
La curiosidad fue lo primero que ella sintió, después algo, que no pudo explicar, hizo que ella quisiera estar cerca de Leanne, hacerla feliz y eso ya no era curiosidad, pero era lo que más deseaba.
Quizás era porque la castaña estaba sola en New Spring, su madre se había ido y vivía en una casa que no era suya. Realmente Rosé no podía elegir una de todas las opciones que cruzaron su mente para explicar su actuar, pero aquello no la atormentaba en lo más mínimo.
Aun si no tuviera una razón para acercarse a Leanne, ella lo hubiese hecho de igual forma.
El sol salió por completo por las montañas, los rayos del sol calentaron su piel, terminó de escribir y el despertador sonó, avisándole que faltaba exactamente una hora para la escuela.
Rosé caminó para apagar el molesto sonido del despertador. Guardó sus cosas en la mochila y se abrigó con su ancha chaqueta de mezclilla con chiporro dentro de ella.
Caminó hasta el baño, se miró por unos segundos y suspiró, llenado sus pulmones de aire y se sintió lista para afrontar su día.
No dejaría que nadie lo arruinara.
Bajó las escaleras, saltando casi, y saludó a las mucamas, sirvientas y amas de llaves que ordenaban el primer piso para ellos. Llegó al primer piso y caminó en dirección a la cocina.
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Juventud En Primavera
General Fiction«¿Crees que el amor tenga límites?» El polvo cayó cuando la puerta fue abierta y el lugar fue limpiado del pasar de los años, despojándolo de este. Y, solo cuando estuvo completamente limpio, aquel baúl, escondido en el entre techo, se mostró. "La c...
