Capítulo XXXVII

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"Ya no quiero conocer a alguien más. Conmigo he terminado la búsqueda, te elijo con la tranquilidad de que también... te elegiré mañana"
Alejandra Pizarnik
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03 de junio, 1985

Lejos de New Spring

El pie en el acelerador, la música a todo volumen y el viento ondulando en sus cabellos. La carretera vacía, ni un solo vehículo conduciendo a su lado en kilómetros de distancia mientras ellas avanzaban en dirección a lo que sería una experiencia que cambiaría sus vidas. Aun sin ambas saberlo, ya lo sentían vibrando en su piel.

La emoción subiendo por su sistema, la adrenalina burbujeando en su sangre y la felicidad erizando sus vellos. En el momento que Rosé tomó la mano de Leanne, miró esa sonrisa y decidió que por primera vez elegiría lo que quería vivir para su cumpleaños algo comenzó a crecer en su interior. Cuando ignoró los gritos que provenían de su madre, entró al mismo automóvil que ella le había regalado y apretó el acelerador, alejándose de la mansión y la cruda realidad que habitaba en su interior, esa sensación se liberó.

A cada kilómetro que conducía lejos de New Spring su sistema era bañado de emociones conocidas y nuevas. No era rebeldía, era valentía y atrevimiento. No era un capricho, era un deseo e ilusión. Para Rosé nada de lo que su madre le gritó que eran sus acciones tenía sentido en su mente, para ella la elección de haberse subido al puto vehículo con la chica que amaba para ir donde fuera que la castaña quisiera llevarla era la mejor maldita decisión que había tomado en toda su vida. 

Los rayos del sol iluminaban sus rostros mientras el capó estaba abajo y el viento movía sus cabellos al compás de la música que ponían en la radio. Rosé conducía el vehículo con seguridad y emoción. Apretaba el acelerador cada vez que recordaba lo que dejaba atrás y miraba con una sonrisa en sus labios a la chica a su lado. Leanne alzaba las manos en el aire, dejando que su largo cabello bailara con el viento y sus ojos se conectaran con los de su novia en una mirada cómplice.

Había memorizado la ruta días antes para poder guiar el camino hacia el lugar que las esperaba. Les quedaba largas horas de viaje, probablemente llegarían al atardecer o ya de noche, pero eso ya lo tenía planeado en su mente. Estaba emocionada por lo que vendría, para ella también sería nuevo. Era una mezcla de entusiasmos. El que sentía ante la expectativa de la reacción de Rosé cuando la sorpresa explotara y la propia emoción de vivir esta aventura junto a ella.

Cuando pasaron el enorme cartel que decía en letras grandes "Vuelva pronto a New Spring, el condado de la eterna primavera" ambas sonrieron. Lo habían logrado y como la mierda que se sintió increíble. La sensación fue conocida, tal y como fue esa noche de halloween: la noche en la que se conocieron, en la que se vieron por primera vez en esa circunstancia tan bizarra.

Si le dijeran a la Leanne del pasado que terminaría en un vehículo con la desconocida rica no podría creerlo, mucho menos que esta se convertiría en su novia. En ese momento la vio como una puta loca vestida de gala que la había mandado al suelo... una loca que desde el inicio le pareció hermosa y que al terminar la noche a su lado deseó no tener que volver a California.

Si le contaran a la Rosé de hace unos meses que se encontraría manejando su propio automóvil, lejos de New Spring, sin saber dónde mierda iba, pero deseosa de llegar junto a la desconocida materialista de esa noche se burlaría. Más al enterarse de que esa demente era la mujer que amaba. Cuando la conoció vio a una chica lunática sentada al borde de un puente, una lunática hermosa que la hizo desear detener el tiempo esa noche para seguir a su lado.

Desde el inicio fue así, ¿verdad? Siempre estuvieron destinadas a conocerse y a reencontrarse otra vez. ¿Era una coincidencia? No, es imposible que lo sea. Debía ser el destino, tenía que serlo porque no encontraban otra respuesta. Conocerse y reencontrarse. Entre todas las personas del mundo, ¿era coincidencia volver a encontrarse? No, no creían en eso, ninguna de las dos lo hacía.

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