"La realidad nos provee con hechos tan románticos que la imaginación no podría añadirle nada"
Julio Verne
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19 de abril, 1985
—¿Dónde se supone que viene Lynn? —Arti preguntó luego de que el timbre sonara, iniciando las clases y ellos siguieran en la entrada de la escuela— Estoy seguro de que se quedó dormida, pero ¡es su maldito cumpleaños! ¿No debería ser la primera en llegar por la emoción?
Rosé y Leanne se miraron mientras seguían esperando. Los alumnos entraban a la escuela para ir a sus respectivas aulas y comenzar sus clases, pero ellos no se moverían de sus lugares hasta que la cumpleañera llegara.
—Quizás quiso celebrar su día fuera de esta cárcel. No la juzgo, yo haría lo mismo. Es decir, ¿quién quiere pasar su cumpleaños número dieciocho en clases? —Rosé articuló cuando se quedaron completamente solos en la entrada— Al menos yo no.
Anotado, pensó Leanne. Para el cumpleaños de la rubia lo menos que haría sería traerla a la escuela. Quizás la secuestre, como siempre lo hacía con ella, y la lleve a un lugar que no conozca para sorprenderla.
—¿Deberíamos entrar o esperar un poco m...? —Leanne no pudo terminar su oración cuando un fuerte sonido los hizo sobresaltarse y girar su cabeza hacia una van que se acercaba a ellos con un poco de descontrol al volante. El auto era de color rojo brillante, muy grande y espacioso, lindo si lo analizaban bien, un poco usado, pero muy lindo.
—¿Qué carajos? ¿Quién mierda maneja ese auto? ¡Quítenle la licencia! —inquirió Arti al ver el automóvil estacionarse frente a ellos, frenando en seco.
La puerta del copiloto se abrió de golpe y sus bocas se desencajaron por el asombro de ver a Lynn dentro de aquel auto, en el asiento del conductor, con una sonrisa enorme en sus labios.
—¡Adivinen a quien le regalaron un puto auto por su cumpleaños! ¡Exacto, a mí! —gritó desde el interior de la Van y Arti pensó que, definitivamente, debían quitarle la puta licencia. ¿Tenía licencia al menos?
—¡¿Te regalaron una maldita Van?! ¡A mí me regalan un calcetín ni siquiera el par, solo uno y a ti una maldita Van! —el asombro de Arti era gigante, pero se lo esperaba. Los padres de Lynn la consentían en todo lo que podían. Era su forma de tapar la ausencia a la que exponían a la chica.
—¡Cierren la boca y súbanse, maldita sea, que nos vamos de viaje lejos de esta mierda maloliente llamada New Spring! —exclamó, alzando sus cejas e invitándolos con la mirada.
¿La idea era un poco suicida, pensando en cómo llegó manejando Lynn?
Sí, lo era completamente.
Leanne miró a Rosé con nervios y supo en la sonrisa de esta que un no como respuesta era imposible. Menos cuando esta le sonrío como siempre lo hacía antes de hacer algo peligroso y temerario. Tomó su mano y la llevó a la Van de un tirón. No pudo reaccionar y ya estaba dentro de la Van, sentada al lado de Rosé, con sus manos aun unidas.
Es que, ellas no se daban cuenta de ello, la comodidad que sentían al lado de la otra era tanta, que no se daban cuenta de la forma en la que se acercaban y tocaban. Era tan natural, como si sus pieles fueran una sola.
Leanne estaba emocionada, esta era otra experiencia que jamás ha vivido. Nerviosa, un tanto temerosa y emocionada.
Lynn miró eso por el retrovisor, aquellas delicadas manos unidas y esas sonrisas que solo la castaña y la rubia se daban a la otra, y su mente se llenó de pensamientos, tantos que Arti terminó girando la cabeza para ver a las chicas. No hubo sorpresa en su rostro al verlas de esa forma. Él... sentía algo y, al mirar a Lynn, se dio cuenta de que no era el único que lo sentía, pero solo se quedaron en silencio, se sonrieron e hicieron como si nada extraño estuviera ocurriendo.
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Juventud En Primavera
Fiksi Umum«¿Crees que el amor tenga límites?» El polvo cayó cuando la puerta fue abierta y el lugar fue limpiado del pasar de los años, despojándolo de este. Y, solo cuando estuvo completamente limpio, aquel baúl, escondido en el entre techo, se mostró. "La c...
