"Te veo en todas partes, en las estrellas, en el río; para mí eres todo lo que existe; la realidad de todo"
Virginia Woolf
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03 de junio, 1985
¿Cómo puedes describir algo que se escapa de las palabras creadas por el humano? Una escena inexplicablemente bella que genera en tu cuerpo una sensación vibrante, electrizante y completamente nueva. Como si naciera un sentimiento ajeno a todo lo conocido, una emoción nueva que te llena de pies a cabeza.
La brisa húmeda movía los cabellos rubios y ondulados de Rosé y castaños y lisos de Leanne mientras caminaban por las antiguas calles de Nueva Orleans. Sus ojos iban de un lado para otro en fracciones de segundo, veían cada detalle por más mínimo e insignificante que fuera. Desde las personas tocando jazz en plena esquina del Barrio Frances hasta lo que ocurría dentro de las cantinas.
Las farolas de gas iluminaban todo con un tono sutil anaranjado la noche. Las paredes pintadas de colores oscuros y tierra contrastaban con la luz. La calle empedrada y dispareja, con grupos de personas caminando, haciendo lo mismo que ellas: admirando la magia y belleza de la infraestructura, cultura y vibra del lugar.
La castaña admiraba el lugar, uno que jamás pensó visitaría y también admiraba la forma en que los ojos de su novia brillaban y se movían enérgicamente hacia todos lados. Rodeadas de gente y belleza, Leanne se tomaba el tiempo de ver lo que realmente brillaba en el lugar. El lugar era hermoso hasta soñado, pero Rosemary se robaba toda su atención.
Rosé tenía el corazón latiendo desbocadamente en su pecho, su cuerpo lleno de emoción y las manos temblantes por la mezcla de emociones tan intensas que cruzaban su sistema. El lugar era sacado de un sueño. Miraba cada pequeño detalle en las casas, edificios, paredes, suelo y personas.
Nunca imaginó que terminaría el día caminando en las calles de Nueva Orleans. Era el mejor maldito cumpleaños de toda su vida. No solo por el lugar en donde estaban, sino porque pasó su día con sus verdaderos amigos, recibió un vehículo que no se quejaba en aceptar y viajaría con la mujer de su vida a pasar un momento a solas.
Leanne la llevó a una ciudad en donde nadie las conocía, donde eran libres de vivir una vida nueva, nadie las recordaría. No podían mostrarse como pareja, eso era verdad, pero eso era lo más cercano a la libertad e independencia. A pesar de eso, sus manos rozaban al caminar y se acariciaban fugazmente.
Entre tanta gente, nadie las veía compartir un momento tan íntimo y secreto. Eso mismo sintieron cuando se conocieron en ese puente y pasaron la noche hablando y bebiendo, solo dos desconocidas escapando del mundo. Ahora esas mismas chicas no son desconocidas, ahora son novias.
Increíble como cambia todo, ¿verdad?
Rosé se detuvo de golpe, haciendo que la castaña chocara con una persona. De eso no se dio cuenta la chica, su atención fue directamente a la banda que tocaba en una equina. Tomó de la mano a Leanne mientras ella se disculpaba con el hombre y la jaló, cruzando entre la gente para quedar a unos metros de los músicos.
El sonido de los tambores que se mezclaban con un sólido bajo, un melancólico saxofón y una rasposa voz contrastando con los instrumentos hicieron que los vellos del cuerpo de ambas chicas se erizaran y su sangre corriera más rápido por todo su cuerpo, electrizándolas.
Más gente se acercó a presenciar tal escena. Ambas se fusionaron con la música, con cada acorde y nota. Se sintieron hipnotizadas ante tal espectáculo, vibraron con este. Sus ojos ibas de un instrumento a otra para mirar al vocalista alcanzando la nota a la perfección.
Leanne pronto recordó la cámara en su bolso y enseguida la sacó. Apretó el botón y capturó el momento, inmortalizándolo para la eternidad. La canción terminó y los aplausos resonaron en la calle. Los artistas hicieron una reverencia y agradecieron.
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Juventud En Primavera
Ficción General«¿Crees que el amor tenga límites?» El polvo cayó cuando la puerta fue abierta y el lugar fue limpiado del pasar de los años, despojándolo de este. Y, solo cuando estuvo completamente limpio, aquel baúl, escondido en el entre techo, se mostró. "La c...
