Estoy nerviosa. Son las tres de la tarde y solo falta una hora para conocer al que espero que sea mi compañero de piso. Necesito que me acepte, básicamente porque sinó, me quedo sin casa y me tendré que trasladar a un albergue o algo así. O tal vez empezar a vivir en la residencia de la universidad, pero tampoco me hace mucha gracia. Me estoy arreglando para dar la mejor impresión posible. Me recojo el pelo en una coleta alta, me pongo un vestido camisola de color azul pálido que hace resaltar mis ojos y unas botas marrones de piel. Me maquillo un poco, cojo mi bolso con las llaves, el móvil y mi sueldo de Luigi's de ayer y me voy. Mary me dijo que el apartamento era el quinto del número 55 de la calle Lincoln. Lo bueno es que me queda bastante cerca de la universidad. ¿Lo malo? Aún no sé qué es lo malo. No he hablado con ese chico, ni si quiera sé quien es. Sólo sé que se llama Travis, pero no tengo ni idea de cuál es su apellido. Mary no me lo ha dicho. Dice que no es importante, pero esque si no me dice su apellido, no lo puedo buscar en Google. Porque a ver, ¿la cantidad de Travis que hay en el mundo? Apartando a los que son famosos. Después de veinte minutos caminando, lo encuentro. Está a cinco calles de Harvard, así que la localización es buena. Entro y el portero me pregunta.
-¿Piso?¿A quién vienes a ver, muchacha?-pregunta el hombre, ya tiene canas y parece que se esté a punto de jubilar.
-El quinto B. Vengo a ver a Travis.-contesto, algo incómoda. Subo al ascensor y el hombre se me queda mirando raro. Hay un chico rubio, de ojos azules en el ascensor. Aprieto en botón con el cinco y el ascensor se pone en marcha. Y se crea uno de esos famosos silencios incómodos de ascensor. Miro al chico. Es guapo, tiene la piel bronceada, es rubio y tiene unos brillantes ojos azules. Son tan claros que casi parecen grises. Y de golpe, el ascensor de para.
-Mierda.-maldigo flojito, porque no soy una chica que suelte muchas palabrotas. El chico me mira y me sonríe. Pulsa a la campanita, pero no sucede nada.
-Vuelve a pulsar.
-¿Estás inisnuando que no le he dado bien al botón? No es la primera vez que pasa. Seguramente los plomos del ascensor habrán saltado. No pasa nada, Willy irá y los arreglará.
-Tenía un compromiso a las cuatro. Y son menos diez. ¿Cuánto tardará el conserje?
-¿Unos cinco, diez minutos? Preciosa, ¿a qué viene tanta prisa?
-Lo he dicho. Tengo un compromiso a las cuatro.
-¿Y se puede saber en qué piso?
-En el quinto B.
-¿Eres amiga de Travis?
-¿Lo conoces?
-¡Sí! Soy su vecino de al lado. ¿Y tu? No te pareces a las "amigas" de Travis.
-Bueno, aún no nos hemos visto. Soy amiga de una amiga suya. Es por eso de compartir piso.
-No sabía que Travis buscaba compañero de piso. ¿Cómo te llamas?
-Katherine. ¿Y tú?
-Jake. Y bien, Katherine, ¿qué haces con tu vida?
-Soy estudiante.
-Oh, bien. Yo también. ¿Qué estudias?
-Derecho.
-Vaya. Yo estudio Informática. ¿Dónde estudias?
-Me concedieron una beca en Harvard. ¿Y tú?
-Instituto Tecnológico de Massachusetts. Supongo que no estoy a tu altura.
-No te sientas mal. -contesto, y el ascensor se vuelve a pone en marcha. Salgo a toda prisa, porque ya pasan diez minutos de las cuatro. Pico a la puerta y miro el felpudo. Cuando noto que abren la puerta, continúo mirando hacia el suelo.
-Hola. Perdón por el retraso, pero es que me he quedado encerrada en el ascensor. Soy Katherine, la amiga de la que te habló Mary que estaba buscando piso...-su voz ronca y varonil me interrumpe.
-¿Rine? ¿Rine Howkings?
ESTÁS LEYENDO
Compañeros de piso
Jugendliteratur-¿Cómo sabes que te acepto en el piso? -Porque soy limpia, ordenada, sé cocinar y te puedo dar un adelanto del alquiler de dos meses.-contesté, segura. -Vivir contigo será raro. -¿Raro porque soy la mejor amiga de tu hermano pequeño o porque soy la...
