Cuando oogo mi nombre levanto mi cabeza. Parece que el chico me reconocía. Y yo también joder. El pelo negro, la piel extremadamente blanca y esos ojos azules, exactamente iguales que los de mi mejor amigo. El chico que tengo delante es Travis Jordan, joder. Conozco de años a este chico, aunque sea más que nada porque su hermano pequeño es mi mejor amigo.
-¿Travis?
-El mismo. Cuando hablé con Mary no me dijo que eras tú su amiga. Joder pelirroja, sí que has cambiado. Has crecido.
-Supongo que la última vez que me viste fue en la graduación del instituto. Ha pasado un año. Y sí, he crecido.
-Vaya, esto es incómodo. Pasa y hablemos sobre el piso.
-Está bien.-contesto, pasando por alto el hecho de que no para de mirarme las piernas.
-El apartamento tiene 100 metros cuadrados. Hay tres habitaciones, dos baños, aquí está el comedor, la cocina...-y así sigue durante un buen rato. El apartamento es bonito, claramente masculino. Los muebles son oscuros, hay una gran tele de plasma y dos sofás de cuero. Pero no me desagrada. Eso sí, está hecho un desastre todo. La ropa sucia se amontona por todos lados, igual que los restos de comida basura. Prefiero no ver el baño que él utilice. Travis es el hermano mayor de los Jordan. Y no sabía que estaba en la ciudad. La familia Jordan está desperdigada por el mundo. Sus abuelos están en Sydney, Australia. Valerie, la hermana pequeña de Travis y Calum está en Barcelona, estudiando medicina. Calum está en Cambridge. Por lo que yo sabía, Travis se había ido a estudiar a Seattle. Y sus padres están en Los Angeles.
-Bien Rine, vamos a hablar. Suponiendo que aceptara que te mudaras aquí, ¿tienes trabajo?
-Trabajo de camarera.
-No te voy a preguntar si eres problemática. Sé que no lo eres.
-¿Cuándo podré traer mis cosas?
-¿Cómo sabes que te acepto en el piso?
-Porque soy limpia, ordenada, sé cocinar y te puedo dar un adelanto del alquiler de dos meses.-contesto, segura.
-Vivir contigo será raro.
-¿Raro porque soy la mejor amiga de tu hermano pequeño o porque soy la única chica que ha estado en la misma habitación privada contigo con la que no te vas a acostar?
-¿Quién te ha dicho que no te vas a acostar conmigo? Ninguna chica se resiste a mis encantos.
-Oh, vamos. Yo no soy la típica conejita universitaria con las que te sueles juntar.
-Créeme cuando te digo esto. Nos lo vamos a pasar muy bien viviendo bajo el mismo techo, Rine.-dice con un deje pervertido en su voz. Pongo los ojos en blanco. Si no recuerdo mal, Travis en el instituto ya era lo que se suele llamar un playboy. Supongo que ahora se lo debe de estar pasando en grande en la universidad, donde hay mucha más libertad.
-Por cierto, ¿tú no estabas en Seattle?
-Me ofrecieron una beca aquí después de mi primer año. En Harvard.-dice con tono gallito. Qué pena que a mi me la ofrecieran solo terminar el instituto.
-A mí me la ofrecieron con la carta de admisión. -Contesto.
-Vaya pelirroja, menudo cerebro. Y dime, ¿ahora qué estudias?
-Derecho. Abogacía matrimonial, para ser exactos. Tú sigues estudiando ciencias empresariales ¿no?
-Sí, aunque a lo mejor lo dejo y monto mi propia empresa. Como Christian Grey, ya sabes.
-Lo siento, la novela erótica no me va.
-Una pena. Digan lo que digan los demás, esa lectura es de las más gratificantes. Y bien, si no lees eso, ¿qué lees?
-El código penal estadounidense. El del estado de Massachusetts, más concretamente.
-Vaya, igual de apasionante supongo.
-Más o menos. Oye, ¿cuándo me podré instalar?
-Mañana, supongo. Porque el resto de la semana tengo que ir a clase.
-Está bien. ¿Sobre las once?
-Sí, supongo.
-Bien. Supongo que limpiarás esto un poco ¿no?
-Recuerda que estarás en MI casa.
-Bueno, pero estudiando ciencias enpresariales sabrás que me tienes que hacer un contrato o cambiar el contrato de alquiler del piso y ponerlo a nombre de los dos.
-Claro que lo sé. Estará listo el jueves.
-Bien. Me voy. Hasta mañana.
-Hasta mañana.
-Por cierto, ¿por qué buscas compañero de piso? Tus padres son ricos, podrían pagarte el alquiler.
-En Seattle tenía trabajo. No quería vivir mantenido de mis padres, así que no les pedí dinero. Ahora no tengo trabajo, y mis padres me envían una paga mensual. Pero les mentí y les dije que el alquiler era la mitad de lo que en realidad es.
-Vaya. Bueno, adiós.
¡Hola! Aquí tenéis el rato que pasé con Travis. La verdad es que la primera vez que fui me quedé bastante horrorizada con lo sucio que tenía el piso. ¡Hasta la semana que viene!
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Compañeros de piso
Teen Fiction-¿Cómo sabes que te acepto en el piso? -Porque soy limpia, ordenada, sé cocinar y te puedo dar un adelanto del alquiler de dos meses.-contesté, segura. -Vivir contigo será raro. -¿Raro porque soy la mejor amiga de tu hermano pequeño o porque soy la...
