Capítulo 8

18.4K 953 37
                                        

-¡Rine! Riiiiiiiiiineeeeeee....

-¿Qué quieres Travis?¡Estoy en la ducha!

-¿Te he comentado algo sobre que mi hermana viene de visita la semana que viene?

-¿Qué?¡No!

-¡Pues te lo digo ahora! Valerie Amanda Jordan vendrá de visita y se quedará aquí. Tiene unos días libres en la universidad antes de navidad.

-¿Podemos hablar de esto cuando salga de la ducha, por favor?

-Vaaaaaleeeee...

Me termino de enjuagar y me enrollo una toalla al cuerpo y otra a la cabeza. Salgo del baño y Travis se me queda mirando, por lo que yo pongo los ojos en blanco.

-Eh, mis ojos están aquí arriba.-le señalo. Travis sube la mirada con media sonrisa sexy.

-Lo sé.

-Bien, ¿qué me querías decir?

-Val, la semana que viene. Va a quedarse aquí cinco días. Espero que no te importe.

-Claro que no. Valerie Amanda Jordan es la única chica que conozco capaz de soportar a los dos hermanos Jordan juntos. Bueno, y tu madre. Me voy a dormir, Travis. Adiós.

-Buenas noches pelirroja.

-Buenas noches.-me despido y me meto en la cama.

Veo una chica pelirroja vestida de blanco. Mira embelesada a un chico a su lado. Es alto, de tez pálida y de cabello negro. Los veo de lejos. Están en un altar, con un hombre detrás. Están diciendo algo, pero es confuso. Creo que son los votos matrimoniales.

-Yo, Katherine Jules Howkings prometo hacerte sentir como el hombre maravilloso que eres cada día, prometo amarte y respetarte por lo que me queda de vida. Quiero verte crecer como persona, hacerte sonreír. Quiero ser una parte importante de tu vida. Prometo que si me enfado contigo no olvidaré lo mucho que te necesito en mi vida.

-Yo, ....

No oigo bien lo que dice el chico. Pero ahora sé que la chica soy yo. Esto es extraño. De golpe cambia la escena. Estoy en la entrada de una casa enorme de un barrio residencial. Estoy cogiendo cajas del maletero de un coche. Veo al chico de antes de espaldas. Me está cogiendo la caja. Nos besamos y yo entro las maletas. Seguimos sacando cosas del coche.
El espacio vuelve a cambiar. Ahora estoy dentro de la casa. Estoy llorando. ¿Tal vez ese hombre me ha hecho algo malo? No, lo veo entrar en la casa. El chico se me acerca corriendo, se ve preocupado. No logro ver bien su cara. Él parece extrañado y preocupado y gira su cabeza hacia lo que sostengo entre mis manos. Él tal vez no sepa lo que es. Pero yo sí. Un test de embarazo, y por la reacción de mi yo del sueño, es positivo.
La imagen cambia, diría que se avanza unos meses. Soy yo, con un vientre abultado. Lo acaricio inconscientemente mientras estoy viendo la televisión. Son las noticias de la mañana. Pero, ¿no debería estar trabajando? Parece que estoy de baja. Tal vez por el embarazo. ¿Cuando tenga hijos dejaré de trabajar? Espero que no.
Avanzamos unos meses más. Estoy en el hospital, sostengo un pequeño bulto de mantas azules. Mi hijo. Un niño. Le beso la cabezita. Está dormido. El chico está a mi lado. Sonríe. Logro distinguir unos dientes blancos. Pero continúo sin saber quién es. Mezo al niño lentamente, con miedo a que se despierte.
Estoy sentada en un columpio. A lo lejos veo a un niño de unos seis años jugar con su padre. El niño es pelirrojo, con pecas y ojos de un azul profundo. El hombre se gira. Es el mismo de antes. Lleva en brazos a una niña de unos tres o cuatro años. Tiene el pelo negro como la noche. Es de tez pálida, igual que su padre. Y tiene los ojos de un azul pálido, como los míos. Los tres me sonríen. Y veo los ojos del padre. De un azul impresionante que identifico immediatamente.

Capítulo corto, lo sé. Pero mi inspiración se ha terminado y no la puedo forzar más. Así que ya nos leemos la semana que viene.

Compañeros de pisoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora