Capítulo 29

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Oh, mierda. Pensaba enfrentarme a Travis más tarde, cuando la cabeza no me doliera como mil demonios. Hago un ruidito afirmativo y entro lentamente. Y de golpe siento unos brazos a mí alrededor, abrazándome. Hasta que no pasan unos segundos, no me doy cuenta de que es Travis el que me está dando este abrazo. Me acurruco en su pecho, porque lo único que quiero hacer es dormir para que se me pase esta horrible resaca. Esta es una de mis razones principales para no beber.

-Dios, me tenías tan preocupado. Yo... lo siento por lo de ayer. De verdad. ¿Estás bien?

-Me duele mucho la cabeza. Creo que ayer me pasé con las copas.

-¿Bebiste? Rine, ¿a dónde fuiste?

-A un bar cerca de la academia de Mary. Jess, Cecy y Ally comentaron que estarían por allí. Así que decidí ir un rato.-contesto con sinceridad. Esto es muy extraño. Travis parece extraño, y no comenta nada sobre lo de ayer, cosa que en parte agradezco.

-¿Dónde has pasado la noche? Estaba muy preocupado. ¿No has mirado el móvil?

Me siento en la mesa y Travis me trae una aspirina y un vaso de agua.

-He pasado la noche... En casa de Ally. Siento no haberte avisado, pero supongo que iba demasiado borracha. -En el último momento decido mentirle. Supongo que no sería para nada apropiado que le dijera que me acosté con un chico que ni tan siquiera conozco. Bueno, mejor. Si lo hubiese conocido todo habría sido más incómodo.

-Rine, he estado toda la noche preocupado por ti.

-Siento haberte preocupado. Ahora, si no te importa, me voy a dormir. -añado, cerrando los ojos. Y luego los vuelvo a abrir de inmediato cuando oigo voces salir de la habitación de Travis.

-¿Hay alguien en tu habitación?

-Bueno...-dice, alargando la última vocal. Me levanto de la mesa justo a tiempo para ver salir a Gina Ryan y a Juliet, nuestra vecina, salir de la habitación de Travis. Despeinadas, sonrojadas y sobretodo, casi desnudas. Gina lleva un sujetador y unos boxers de Travis y Juliet una de sus camisas. Genial.

-Con que estabas enamorado de mi y te has pasado toda la noche preocupado, ¿eh?-digo con sorna, demasiado cansada como para poder pensar en nada más. Cuando paso por al lado de las dos, me miran con malicia. ¿Yo qué les he echo a estas chicas para caerles tan mal? Entro en mi habitación y me tiro directamente en la cama. Como agradezco no tener clases hoy.

Cuando me despierto, un par de horas después, decido ducharme e ir a casa de Bill y Mary, para hablar con mi mejor amiga. En la ducha me llegan los echos como jarras de agua fría. Travis me dijo que me quería. Luego yo lo rechacé. Él se besó con Gina Ryan en la entrada del hotel donde habíamos cenado. Por último, yo había ido a un bar donde me había emborrachado y posteriormente, me había ido a la casa de un desconocido para acostarme con él mientras Travis se montaba un trío con Gina Ryan y nuestra vecina. Genial. Definitivamente, muy buen San Valentín. No puedo hacer nada para no sentirme estúpida. Muy muy estúpida. Extremadamente estúpida e ilusa. ¿Como lo pude creer? ¿Si decía estar enamorado de mí, por qué me ha echo esto? Tal vez esto sea mejor, y todo esto sea la gran señal intermitente de que nuestra relación no habría funcionado. Me doy cuenta de cuánto echo de menos a Calum, que siempre sabe cómo reconfortarme y apoyarme. Decido llamarle cuando esté en casa de Mary. Salgo del baño envuelta en una toalla. En el pasillo me choco con Travis y por unos segundos nos miramos a los ojos. Azul contra azul. Y qué dos azules tan diferentes, los míos tan pálidos e incoloros y los suyos tan intensos y profundos. Detecto arrepentimiento en sus ojos, pero soy yo la que baja la mirada primero al suelo. Entro rápidamente a mi habitación y me visto a toda prisa.

Compañeros de pisoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora