Jess.
Como odiaba estar enferma y resfriada. A veces no valoramos lo bien que estamos cuando podemos respirar bien con los dos orificios. Pero yo en ese momento solo podía respirar con uno ya que el otro lo tenía taponado por los mocos y me estaba literalmente muriendo de la rabia.
Mis pañuelos me hacían compañía esos días. No sé como empecé a estar enferma pero los primeros días en Ibiza estaba bien, luego empecé a encontrarme mal ya que siempre iba por ahí en bikini aunque por la noche hiciese algo de freso y el pelo mojado no ayudaba mucho. Estábamos alojados casi todos en un apartamento bastante grande en Ibiza, tenía cinco habitaciones y cuatro baños, una cocina y un salón. A parte tenía piscina y estaba muy cerca de la playa, casi en frente diría yo pero yo no la podía disfrutar mucho ya que me había pasado dos días metida en la cama o en el sofá del apartamento intentando no ahogarme con mis propios mocos.
Giré la cabeza cuando vi aparecer a Sira y a Ferran en el salón. En ese momento yo estaba tumbada allí con una camiseta grande y unos pantalones cortos de chandal. Con mi caja de pañuelos al lado y la tele encendida con las noticias puestas, tampoco había nada interesante que ver.
—Madre mía, que mal estás —Ferran se sentó en el sillón de al lado mirándome. Ambos estaban en bañador y con toallas, seguramente se iban a la playa ahora que eran las seis de la tarde.
Asentí sorbiendo mi nariz.
—Te íbamos a preguntar si te querías venir a la playa pero... —Sira también se acercó.
—Qué majos —ironicé con mi clara voz de resfriada y un poco afónica—. ¿Vais todos?
—Ni idea —mi amiga se alzó de hombros—. Ahora cuando salgan de sus habitaciones se lo preguntamos.
Asentí de nuevo volviendo a mirar a la televisión. Ahora estaban haciendo anuncios así que alargue mi móvil pero un estornudo me interrumpió la acción.
—¿Quieres que te compremos algo de la farmacia, Jess? Estarás mejor así —preguntó el valenciano.
—Es que no sé, seguramente mañana ya se me habrá pasado.
—Eso llevas diciendo desde el lunes y estamos a miércoles —dijo Sira.
Ferran rió y yo simplemente cogí mi móvil. Ambos estuvieron un rato sentados en el sillón hablando. Yo estaba tumbada en todo el sofá súper ancha, vamos, que no cabía nadie más y no iba a dejar que nadie más se sentase.
—¿Vais a la playa? —los tres escuchamos la voz de Pedri y nos giramos. Venía con Fer, Sara y Ansu.
—Si, ¿os venís? —preguntó Sira.
—Vale pero no me enterréis en la arena otra vez, ayer encontré arena hasta en sitios que no sabía ni que se podía meter —habló Ansu.
—Qué asco —dije.
—Malpensada, decía en el oído —Ansu rió.
—¿Viene alguien más? —preguntó Sara.
—Pues no lo sé, porque Gavi y Leire están arriba —Ferran se alzó de hombros.
—¡GAVI, LEIRE! ¡BAJAD! —gritó Pedri.
—¿¡Qué pasa?! —contestó mi mejor amiga bajando por las escaleras.
—¿Te vienes a la playa?
—Vale, ¿vais todos?
—Menos Jessica —contestó Sira, yo sonreí irónicamente alzando el pulgar—. Pobreta
—Voy a arrasar con el helado que queda —hablé.
—Sabes que si estás mala no es muy bueno tomar cosas frías ¿no? —me dijo Fer.
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Debilidad | Pablo Gavi
FanfictionJessica Arias, una chica que necesita algo de dinero para poder ir de viaje a su ciudad natal, Londres. Decide comenzar a dar algunas clases particulares de inglés pero lo que ella no se esperaba es que su alumno fuese un futbolista sevillano inmadu...
