Capítulo 4

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Capítulo 4

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Capítulo 4



La tarde estaba siendo una mierda, el intruso se había portado mal. Mi jefa directa no me amaba y sentirme mal no ayudaba en su desagrado hacia mí, justo cuando estaba llevando un pedido de un par de cafés, me había mareado de tal manera que el pedido terminó en el suelo y mi jefa me había mirado de tal manera que sentí que me mataría con la mirada.

Agacharse para limpiar el desastre tampoco ayudó de mucho para calmar el malestar, pero así tuve que seguir el resto de la tarde atendiendo mientras el suelo se me movía, no fue una buena tarde y menos porque cometí varios errores más durante las demás horas y mi jefa estaba sobre mi vigilando cada uno de mis pasos.

Podía asegurar que ella sabía cuántas respiraciones daba por minuto, fue mi jodida sombra toda la tarde y aunque me hubiese encantado mandarla a la mierda, en ese momento más que nunca necesitaba el poco dinero que ganaba allí.

Cuando por fin llegó la hora del cierre, pude respirar. Tenía sueño, estaba mareada aun y me sentía extremadamente cansada; mi fantasía más deseada en ese momento era acostarme en mi cama dormir plácidamente hasta el día siguiente a pesar de lo temprano que era, pero toda mi fantasía se fue al caño cuando salí de la cafetería y en la puerta me estaba esperando Hannah, justo ahí recordé del dichoso partido de hoy.

—Te ves como la mierda. —Definitivamente toda chica necesita esas palabras de ánimo de parte de su mejor amiga cuando en realidad ha tenido un día de mierda, la miré con un odio que realmente no sentía y caminé hacia mi auto, ella me siguió.

—Gracias por tus hermosas palabras, me siento como la mierda —digo llegando a mi auto, pero ella me detiene y me quita las llaves, debía verme jodidamente mal si ella quería conducir, aunque sabía hacerlo, no le gustaba precisamente tener que hacerlo, por esa razón no tenía auto.

—Manejo yo, quiero llegar viva a la pista de hielo. No miento cuando digo que parece que en cualquier momento te caerás. —Sinceramente no me sentía apta para manejar así que no discutí, solo le di las llaves y me subí al puesto de copiloto.

—Quiero dormir —dije con un puchero en los labios mientras me colocaba el cinturón de seguridad.

—Solo es una hora y media a lo mucho, dormirás luego, tenemos que ver al papá de mi sobrino. —Escucharle decir eso me dio escalofríos, aun no me acostumbraba al hecho de que de verdad iba a tener un bebé.

¿Cómo sería de madre, lo haría bien? eso solo lo sabría en la práctica, solo esperaba no cagarla a lo grande.

—Está bien —suspiré y ella encendió el auto, miro ambos espejo y empezó el camino a la pista de hielo.

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