Serie: Una noche
Libro #1
Aarón estaba perdido; tenía que elegir: decepcionar a su padre o decepcionarse a sí mismo.
Rose nunca pensó encontrarse en esa situación, quizás en unos diez años, pero no a esa edad y no con él estupido capitán del equi...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Capítulo 15
Por un minuto pensé en decirle a Hannah que me acompañará, pero si luego iba a ir a cenar con Aarón ella se tendría que devolver sola y no me parecía justo.
Así que a eso de las cuatro y media de la tarde me metí a bañar, a pesar de estar en casa todo el día me sentía cansada, la doctora me había dicho que era normal ya que mis bebés consumían mucho de mi.
Tardé casi una hora en estar lista, siempre fui lenta para arreglarme pero a las cinco y treinta de la tarde ya estaba tomando mis llaves del bol al lado de la puerta para ir al campus. Por alguna razón me sentía nerviosa, cómo si fuese a una cita pero no era nada de eso.
—¿Vas a salir? —La voz de Román vino desde el pasillo de la cocina, cuando volteé lo ví saliendo de ella con una manzana en la mano.
—Si —respondí sin mucha explicación y él solo le dió un gran mordisco a su manzana, mientras yo abría la puerta.
—Saluda a Hannah de mi parte, seguro se alegra porque me acordé de ella. —Fue inevitable no reír, por qué Hannah seguramente haría una mueca de fastidio; tampoco me molesté en aclararle que no iba a salir con ella, no quería escenitas en ese momento.
—Hasta más tarde idiota —le sonreí y él solo me devolvió la sonrisa llena de manzana, algo asqueroso a mi parecer.
—Maneja con cuidado. —Solo asentí y salí de casa.
Estaba haciendo bastante frío, así que apenas subí al auto encendí la calefacción y puse algo de música para no aburrirme en el camino.
El viaje fue tranquilo, el invierno aún no había llegado así que las carreteras aún estaban fáciles de manejar, cuando el suelo se congelaba era un infierno intentar llegar a algún lado.
Cómo tenía planeado, llegué a las seis y veinte o un poco más a la pista de hielo, fue algo difícil conseguir puesto para estacionar mi viejo coche, había demasiada gente, pero cuando por fin lo logré saqué mi móvil y le marqué a Aarón.
—Hey, ¿Has llegado? —fue el saludo de Aarón, de fondo se escuchaba un gran bullicio.
—Si, estoy en el estacionamiento, no sé dónde debería sentarme por eso te llamaba. —Alguien gritó detrás de él y Aarón lo mandó a callar.
—Esperame en la puerta de entrada —dijo mientras se escuchaba que cerraba alguna puerta y el ruido disminuía muchísimo.
—Solo dime dónde debo sentarme, debes estar ocupado. —No quería meterlo en problemas, seguramente antes del partido hacían reunión de equipo o algo.