A pesar de lo que había ocurrido horas atrás, Simon fue a dejar a Katie en el kínder y después se dirigió a la empresa, mientras que Hannah se fue directo al trabajo.
Hannah era la gerente de la empresa de su padre al igual que Blake. Ambos hacían funcionar aquella compañía.
-Buenos días señora Collins. – le dijo la secretaria al verla llegar a la oficina.
-Hola Jane.- La castaña sonrió. - ¿Algo nuevo para mí?
-Sí, acaban de llegar estos nuevos papeles sobre los eventos que se realizaran este mes. – Confesó la chica mientras dejaba los papeles en el escritorio.
-Gracias.
-De nada. – la secretaria se dispuso a retirar pero ella la volvió a llamar.
-¿Mi hermano ya ha llegado?
-Sí, llegó hace una hora y digamos que no vino solo. – Hannah rio un poco.
-no entiendo. – confesó.
-Es mejor que usted mismo lo compruebe. – le quiñó el ojo.
- Espero y mi hermano no esté en problemas. Gracias Jane, cualquier cosa te aviso. – Después de que la secretaria saliera de su oficina, Hannah decidió ir a la de su hermano y ver lo que estaba pasando.
-¿Blake? – preguntó al entrar a la oficina del castaño y no encontrarlo en su escritorio sentado.
-¡Hannah! – Exclamó el susodicho – ¡¡Tienes que ayudarme!!
- ¡Blake! Pero....- El castaño estaba hecho un desastre. Su corbata ya no se encontraba bien acomodada y su saco tenía algunas manchas.- Ay Blake.- se quejó Hannah. – Dame a Tom. – Su hermano se encontraba cargando a su hijo y al parecer no era muy bueno cuidando a un niño él solo.
-No paraba de llorar y entre en pánico. – Blake hablaba muy rápido y Tom lloraba.
-Shhh ya bebe. Tranquilo. - Hannah mecía a Tom entre sus brazos y el pequeño se iba calmando.
-¡Ahh! ¡Gracias! – gritó.
-Blake, Shhh silencio. – lo miró molesta.
-Lo siento. – Él se sentó en su silla.
-Ahora dime, ¿cómo es que Tom está aquí contigo? – El bebe iba cerrando sus ojos. – oh oh oh, pero qué lindo bebe. – se distrajo con la ternura del pequeño.
-Pues, tú sabes que le he dicho a Dani que es no es necesario que trabaje y así se puede quedar con Tom en la casa. Yo sólo quiero protegerla. Pero al parecer, a ella le pareció algo injusto, machista, autoritario y se molestó. Así que se fue a trabajar y me dejó a Tom. Encima le dio día libre a la niñera. Yo no sé cuidar a un niño solo. – Blake cubrió el rostro entre sus manos.
-No le tuviste que haber dicho eso a Dani. - rodó los ojos molesta. - Si Simon me lo hubiera dicho, te juro que el pobre no volvería a pararse otra vez en su vida. – rio un poco - Bueno volviendo al tema. Tienes que dejar que Dani se independice. Para que eso suceda, tú tienes que ayudarla. Blake, yo sé que siempre has querido cuidarla mucho y tal vez mandarla a vivir a un castillo... – El castaño se sonrojó. – Pero dale su espacio.
-Uhm creo que ya aprendí la lección. – Él sonrió – Ay hermana sino hubieras venido, te juro que ahora mismo sería hombre muerto. - Hannah rio ante su comentario. – Es en serio. A veces no entiendo cómo es que puedes cuidar a un bebe tan bien. – El castaño señaló a su hijo, quien se encontraba en los brazos de su hermana.
-Soy mamá Blake. Por eso sé cómo cuidar de ellos.
-Pero y ¿cómo hacía Simon cuando cuidaba a Katie? - Hannah sonrió al acordar. Su esposo había sido todo un caso. El primer día que lo dejó cuidando a Katie, la casa había estado hecho un desastre. Había pañales por doquier al igual que biberones, pero cuando entró al dormitorio de ellos dos que aquel tiempo compartían y vio que se había quedado dormido al costado de su hija, un suspiro se había escapado de sus labios. Aquella imagen jamás se le iba a olvidar.
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La de la mala suerte
RomanceHanna tenía 21 años cuando se casó con el joven empresario Simon Collins. Su matrimonio creció con falsas ilusiones y ahora 4 años más tarde lleva la vida que jamás imaginó. Simon Collins la amaba, pero aquel sentimiento cambió cuando fue prácticam...
