Capitulo 5

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Amelia

Las guerras de la vida se pelean por partes, en pequeñas batallas donde quedan heridos, donde unos pierden la vida, donde otros se rinden, donde los más valientes las ganas. Pero, existe un pequeño grupo, del cual soy parte, los cuales preferimos posponerlas para después.

Y después de tanto retrasarlas el momento de afrontarlas ha llegado.

Buenos días a quien sea que ahora me escuche. me estiré sobre la cama para poder levantarme por completo. Encendí una pequeña bocina para comenzar el día, según se cuenta que la música alivia dolores, pero todo depende que dolores quieres aliviar.

Y como todos los días mi rutina comenzó.

Tenía que hacer deporte y otras cosas más en el gimnasio así que tenía una mañana agotadora como de costumbre. Baje con mi vestuario deportivo al Gym del edificio que se encontraba en la planta inferior. Era un amplio espacio lleno de máquinas para hacer deporte. No había tantas personas por la hora, pero tampoco me encontraba sola.

Entre menos seamos, más espacio ganado.

Así que me encamine a la rutina de hoy. Primero calenté por cinco minutos, para después subir a la caminadora, después practiqué sentadillas, trabajé piernas y brazos. Ejercitarme se volvió de mucha ayuda para mi resistencia física, pero más me ayudaba a bajar la tensión del día, de una extraña manera, ese cansancio me ayudaba a comenzar el día. Y este día sí que necesitaba cansarme más.

El juicio sería a las doce del día hoy Mientras más me lo recordaba más me ejercitaba hasta el punto de que mis rodillas flaquearan por el cansancio y el esfuerzo. Cuando en una alzada de pesas casi se me cae encima la pesa misma decidí que era hora de parar.

― ¿Se encuentra bien? ―tuve que quitarme los audífonos,

― ¿Disculpe? ―Señalo la pesa, aun me encontraba en el asiento de la máquina y solo tuve que girarme un poco, así que rápidamente asentí― Si, si, solo fue un pequeño accidente sin víctimas ―le ofrecí una sonrisa forzada.

― Que suerte, tenga más cuidado la próxima vez. Tenga un buen día. ―el extraño señor salió de mi campo de visión luego de agarrar sus cosas e irse. Suspiré e hice lo mismo.

De nuevo entre a mi habitación para ducharme y después desayunar. También cambie de artista musical para ubicar otra, donde el sonido de la batería y las voces del grupo colombiano era el sinónimo de relajación para mis oídos.

Comencé a tararear la letra de la canción mientras tomaba el desayuno. Luego de terminar todas sus canciones mientras limpiaba los trastes sucios mire la hora.

8:23 am

Como aún era temprano decidí ver la televisión. Una película nueva de suspenso que en verdad me tenía loca. Si en mi día a día esto era normal, cotidiano y repetitivo. Lo normal es cansado, hacer siempre lo mismo no es nada bueno para la salud mental, ya que así estamos construyendo barreras, muros que no dejan entrar a las más personas en nuestra zona de confort y si lo hacemos nos da miedo encerrarlas en nuestros propios muros.

Me concentre en la película.

¿Cómo es posible que no...? Es tonto. abrace una almohadilla― eso es tan ridículo, la protagonista es tan. Uff... ¡No! ¿Por qué hizo eso? ―sonó el timbre. Mire el reloj de mi muñeca 10:45 am ¿Quién podrá ser?

Abre y descúbrelo.

Sonó de nuevo.

¡Voy! me levanté ya va, ya va. abrí la puerta ¿Pensé que te iba a llamar? O fueron ideas mías.

La Adopción CorrectaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora