Sebas.
― Sebas ― susurraron. Me volteé para enfrentar la dueña de aquella voz. El lugar estaba con una sola luz de color opaca. Pero aún intente ver.
Con un susurro conteste a su llamado― ¿Mamá? ― mi voz se quebró. No puede ser ella, después de tantos años... me obligó a no creer que está aquí ― ¿Dónde estás?
Seguí y seguí. Hasta que me detuve en seco.
― ¿Señora Amelia? ― me tropecé con ella. Miré por todos lados para darme cuenta que mi mamá no estaba ― ¿La escuchó? ―pregunté.
― ¿A quién Sebas? ― se puso de mi altura. ― ¿A quién buscas?
― A mí.... ― podría decir una vez― A mi Mamá. ― Ella sonrió y se levantó. No entendía por qué su reacción.
― Deja de buscarla― mi pecho se contrajo al escucharla ―No la encontraras en tus sueños chico. Ella te dejo aquí sin importar nada.
Entonces su mirada hizo un gesto de reproche, dando a entender al mundo que tomo una mala decisión.
¿Ella lo sabrá?
― ¿Usted lo sabe? ―pregunte con miedo, aunque en mi mente me respondió.
Claro que lo sabe, te va a adoptar es obvio que conoce todos tus defectos. Baje la mirada y ella me obligó a mirarla.
― Tu propia madre te rompió, ¿Crees que me importaría no hacerlo?
La mire y recordé aquellas palabras que un niño del orfanato me dijo
"Las personas dañan por naturaleza propia, es normal que, aunque siendo de tu sangre te lastimen".
Pero yo estoy cansado de que me lastimen, cansado de ser una opción. Solo soy un niño en busca de aceptación. Quiero dejar el miedo a un lado y mientras ella espera a que haga la pregunta que seguramente ve planteada en mi rostro.
Tomo valentía y la hago.
― ¿Me va a abandonarme? ―mi voz sale en un hilo, con miedo a la respuesta.
― ¿Abandonarte? ―repite. Asiento, ella acaricia mi rostro con dulzura, sus caricias parecen verdaderas que con sus dedos cálidos masajeando mis mejillas me hacen cerrar los ojos. Amor, es lo único que pido― No preguntes lo obvio Sebastián ―abrí mis ojos y retrocedí― ¿Quién va a querer un niño como tú? Deja de soñar con un hogar, que no lo tendrás ― Ella tiene razón. Pero aún duele aceptarlo. ― Si te acostumbras al dolor y abandono, la felicidad solo será una broma pesada de la vida para hacerte sonreír.
― No lo haga por favor. Me portaré bien se lo prometo.
― Hay Sebas, eres un niño muy tonto. ¿Acaso crees que estoy tan necesitada, para adoptar a un chico erróneo?
― ¡Yo no soy un error! ― le conteste furioso― No soy un error, mis padres cometieron el error conmigo, ellos son los que están mal, yo solo quiero... ―otra vez su voz. ― ¡Salté de mi cabeza! ― tape mis oídos con mis manos.
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La Adopción Correcta
ActionEn un mundo donde los secretos se entrelazan, una madre hace un sacrificio desgarrador al abandonar a su hijo en un orfanato. Cuando el niño crece su posibilidad de ser adoptado es muy baja pero misteriosamente aparece Amelia en su vida. Pero lo qu...
