Amelia
Sabía que el papel de una madre era difícil de realzar. Las tareas del hogar, la escuela, el tiempo en familia y sobre todo el trabajo, eran las cosas que tenia que equilibrar.
Ahora entiendo a mi madre.
Bueno no tanto.
Pero a otras madres claro que lo entiendo ¿Cómo son tan pacientes?
Comprendí la labor de su trabajo, la formación de un niño no es tan fácil como me lo imaginaba y eso que Sebastián ya había dejado la etapa de hacerme levantarme en las madrugadas.
Y bueno sabia que el rol también tenia sus excepciones, como las enfermedades, las reuniones con padres y, sobre todo, sus planes de salir con amigos.
Por ejemplo, ahora me dolía la cabeza no está acostumbrada tanto a los ruidos y mucho menos a los gritos.
Y bueno el amigo de mi Sebas era de los que le gustaba gritar. Pero me hizo sentir más tranquila, que no era la única afectada.
Rober también era uno de los desafortunados que se había sentado junto Andrés. Lo único diferente era que el sí le tiraba miradas de advertencias al chico.
—¡¿Cómo es posible que no le puedan meter un solo gol?! —grito. Esta vez se paró en las gradas, juntando sus dos manos en su boca para que sus gritos se oyeran aún más.
Si eso es posible
—¡Deja de gritar! —hablo Erick. Uno de los más cansados. — por favor si sigues así me cabeza va a explotar —susurro tocando sus sien.
— Difícil. —comento el locutor. Podía ver dónde se encontraba, en una esquina de la parte de arriba de las gradas, en una especie de oficina pequeña, había dos hombres o más. No podía verlos a ellos en sí pero lograba ver uno que otro movimiento.
Como veo el partido. El marcador aún está cero a cero.
— Es ridículamente cierto. —comento su acompañante— Se preguntarán por qué ridículo José. Ridículo porque a pesar de que el otro equipo tiene ventaja en su altura y cuerpo no pueden conseguir mantener el controlar del balón y eso me parece indignante.
Eso era cierto, el equipo rival poseía mucha ventaja con nuestro equipo y aun así éramos nosotros quien tenía la ventaja y no precisamente de goles, si no de manejo y estrategia.
Nuestro eh
—Bueno a pesar de eso las águilas azules no se la han dejado fácil Zev
— Claro que no. Esos muchachos a pesar de su desventaja siguen dando todo. Y son los que más tienen el manejo del balón e incluso han llegado muchas más veces al arco de su rival que ellos mismos.
me mordía las uñas ¿Por qué siento una especie de pánico?
—¡Una sola, una sola Antonio! —grito de nuevo el jovencito chillón— ¡No veas al resto! ¡Dale ahora!
— Ahora si —se levantó Robert.
Me confundió por un momento al pasar por mi lado, pensé que se iría a tomar algo de aire, pero no. Se acerco a la canasta de comida y muy educadamente me pidió una.
Asentí y tomo un sándwich se acercó de nuevo a Andrés que se encontraba cruzado de brazos indignado por qué sus amigos no le tomaban en cuenta sus consejos.
Robert se puso delatante de él.
—¿Qué quieres? —frunció Andrés.
Robert con un movimiento rápido colocó en pan dentro de la boca de este.
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La Adopción Correcta
ActionEn un mundo donde los secretos se entrelazan, una madre hace un sacrificio desgarrador al abandonar a su hijo en un orfanato. Cuando el niño crece su posibilidad de ser adoptado es muy baja pero misteriosamente aparece Amelia en su vida. Pero lo qu...
