Capitulo 12

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Sebas

No me caía nada bien ese señor.

Lo demás me agradaba, pero él no.

No tendría una buena relación con él, eso es seguro. Su forma de llegar fue tan..... tan arrogante.

Soy el mejor y tú lo sabes

Dudo que la señora Amelia, bueno Lía, tenga algo serio con ese tal Tyler.

Espero acoplarme de la mejor manera a esta nueva casa. Todo es tan extraño y nuevo.

Pero por ahora sé que debo tranquilizarme. Me toco el pecho y respiro.

Es hora de tranquilizarme.

Amelia

Una semana después

Las cosas iban bien o eso creo. Sebas me la había puesto fácil, aunque parecía no tener confianza del todo.

Me propuse un plan. Las cosas me van mejor así. Después de todo soy mamá.

¿Y qué hacen las mamás según tu?

No sé...mi madre no fue un buen ejemplo después de todo. Pero voy a hacer lo que mi mamá no hizo conmigo.

Me levante a las cinco de la mañana como es de costumbre —sin despertar a Sebas— con mi rutina diaria. Tenía mi propio horario y tenía que esforzarse que Sebas vaya a mi ritmo, pero cuando sea un poco más grande. Después de mi rutina de ejercicio y espacio mental me cambié de ropa para hacer el desayuno.

Cómo investigue Sebastián está en proceso de crecimiento así que hay que cuidar su alimentación. Para comenzar: Frutas, cereales, leche, yogurt, avena, vegetales y mucha agua. Para no ser mala hoy comencé con algo rico y a la vez saludable, una rica ensalada de frutas.

Sebas se levantó con pijama aún —ya hablaremos de eso después— con cara adormilada —también hablaremos de lavarse la cara después— se sentó en la mesa y con mi mejor sonrisa lo saludé.

— Buenos días —le serví su plato.

—Buenos días, señora Amelia —me sonrío.

—Solo llámame, Lía.

O mami.

Me senté enfrente, dado que ambos tendríamos contacto visual en todo momento.

—¿Te gusta? ¿O prefieres tostadas?

—No, está bien —sonrió. Le di un sorbo a mi café— ¿Es café? —pregunto.

—Si, la esencia —conteste.

— ¿Puedo tomar también? —negué. Y de deje la taza en la mesa.

—será mejor no alimentar tus nervios. Lo podrás hacer cuando seas más mayor cariño —pareció entender— ¿Quieres hacer algo hoy? —lo pensó.

— ¿Podría ir a jugar fútbol con mis amigos? —ladee la cabeza— en el orfanato tenemos un equipo, se llama águilas azules, y estamos en las finales, soy delantero y también me gustaría visitar a mis amigos. —bajo la cabeza.

Oh.

Tenemos un Messi

—¿Te gusta el fútbol?

claro que le gusta tonta te lo dijo antes.

Me arrepentí de haber preguntado. Pero el solo asintió.

— Si, pero no me puedo cansar mucho —río. Yo en cambio, opte en no decir nada— por eso solo juego en el segundo tiempo. Pero me gusta en sí y mucho.

La Adopción CorrectaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora