Sebas
Esta noche la señora Amelia tenia que recogerme en el hotel donde Mina tuvo que dejarme, ya que eran ordenes de arriba.
Y bueno tuve la oportunidad de ver a mi nueva familia, pero ni bien llegue la señora Amelia me dijo que vaya con Mina que después iba conmigo.
Estaba acompañado de otra mujer, y aunque compartían una cara de preocupación y enojo eran muy distintas físicamente.
La otra mujer era un poco más alta que la señora Amelia y tenia un cabello muy largo y rizado. Parecía abogada.
Pero cuando quise presentarme educadamente la Señora Amelia le dijo a Mina que me llevé al hotel y que me iba a recoger en unos minutos.
Esta claro que eso me preocupo.
¿Por qué no quería estar conmigo?
Íbamos en bus, escogí la ventana para mirar las calles cuando Mina me toco el hombro.
—No te preocupes mi niño. De seguro te tendrá una gran sorpresa y por eso no viene con nosotros.
Suspire.
No quería hablar, esta preocupado y ansioso.
¿Y si no viene?
Seria la cuarta vez que volvería al orfanato. Y puede que la ultima vez que me regresaban. Iba a cumplir trece, es muy difícil que las parejas quieran a un niño grande, siempre llegan por lindos y tiernos bebés. Y yo no tenia nada que ellos buscarán.
Así que, si volvía a pasar, de seguro pasaban los años mucho más rápido de lo normal hasta el día que cumpliera los dieciocho. En donde tendría que formar mi propio camino en el mundo, solo.
Ya me estaba haciendo la idea de mi destino.
Pero teníamos que bajar del bus.
Llegamos a un lugar espantoso, parecía un alberge, se sentía un frio muy cruel para un ser humano con traje y sin abrigo. Y para Mina también.
— Hace frio —Mina me consiguió un asiento.
El cual no se diferenciaba el celeste con la suciedad. Y estaba muy duro.
Me senté obligado ya que le quería dar el asiento a Mina, yo podía soportar esto.
— Que no Sebastián —sonrió. —¿Tienes frio?
Negué. Pero encontró la manera de darme calor usando una mantita que sabrá quien se la dio o en donde la consiguió.
Esperamos en ese horrible lugar una hora y media. Tiempo suficiente para mi para hacerme la idea de que la señora Amelia se arrepintió de haberme elegido.
—Ya vendrá —consoló Mina— Según oí tuvo que ir a ver un familiar en apuros. Así que tranquilo mis sebas.
Varias personas comenzaron a llenar el lugar, era gente que se dedicaba a pedir limonás en la calle. Tenían un aspecto terrible que me hizo sentir mal de llevar lo que tenia puesto. Uno de ellos me tendió la mano para que le diera algo de dinero.
— No tenemos — dijo Mina.
El señor se fue gruñendo.
Mina se abrazaba así misma y aunque intentamos decir que encendieran algún tipo de calentador la respuesta de los encargados era que solo se encendía cuando se apagaran las luces.
—Entienda señora, cuesta mucho encender el calentador. No nos ayudan los gobiernos y el gas cuesta. Así que lo sentimos.
—Aunque sea unas sillas y una manta —pide Mina enojada— Mi niño tiene frio.
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La Adopción Correcta
AksiEn un mundo donde los secretos se entrelazan, una madre hace un sacrificio desgarrador al abandonar a su hijo en un orfanato. Cuando el niño crece su posibilidad de ser adoptado es muy baja pero misteriosamente aparece Amelia en su vida. Pero lo qu...
