Considero al mundo como una maquinaria en la que no somos más que piezas obligadas a encajar, aun cuando el lugar que se decida no sea el nuestro. Nos hemos convertido en piezas que se rompen por la presión, que pueden quedarse toda una eternidad en una caja de repuestos o que no aspiran a nada más que a continuar dentro del mecanismo que da sentido a su existencia. En una interesante contradicción, para ser libres nos hemos encadenados con eslabones y arandelas.
Mi mundo es un laberinto donde muy pocos logran entrar, un reino egoísta donde tengo la desfachatez de considerarme el centro del universo hasta que muera y desaparezca. Lo podría definir casi como un reflejo del país de Nunca Jamás donde todavía me permito el lujo de ser una niña que ignora la realidad.
En fin, no espero que nadie comprenda esto: llevo demasiado tiempo sin escribir cosillas para el blog y se me nota.
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Escritos sin sentido
AlteleEscritos sin sentido de una bruja soñadora sobre musas, ángeles que sobrevuelan el espacio o terroríficas noches en el hospital. En ocasiones hay historias ocultas en los silencios de los personajes de estos relatos, secretos para aquellos que se at...
