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Miguel ese día le toca trabajar, atiende a los niños y a lo lejos ve a Sarah hablando con una madre de familia, sus miradas se cruzan y le da una pequeña sonrisa, cada quien ha tomado distintos caminos y están bien con eso.

Los tiempos de Dios son perfectos, lo supo cuando en el momento en que se iba a dar por vencido en la vida, Robby aparece con ese traje traje sacerdotal que lo cautivo y lo hizo comenzar a vivir y encontrar una manera de amar, seguir a Dios, el verse influenciado en tratar de ser más como Cristo, pero él era un simple hombre deconstruyendo todo su sistema para ser mejor persona.

Cuando se subió al coche y encendió el motor, a medida que avanza mira una joyería, piensa en un anillo de compromiso por un momento, el cómo se le vería puesto a Robert puesto

Ese pensamiento le provoca una sonrisa, sigue maquinando la idea en su cabeza hasta que llega casa y escucha risas, entre ellas la de alguien demasiado conocido

—...Entonces él se quedó demasiado sorprendido porque lo cargue— La voz de Robby es lo primero que llega a sus oídos seguido de la risa de su abuela y madre

—Buenas Tardes — Saluda recibiendo una sonrisa

Esta nervioso, no sabe si besar a su amado ángel enfrente de su madre y abuela, aunque su lobo diga que no importa la opinión de las dos y que lo haga, decide ignorarlo y primero saluda a su abuela con un abrazo al igual que su madre.

Cuando los bonitos ojos verde botella de Robby lo miran se queda hipnotizado, lo agarra de la cara con suavidad y deposita un beso sobre su frente.

—¿Qué fue eso Miguel? ¡Dale un beso! — Reclama Rosa divertida por la timidez de su nieto, su hija niega con la cabeza conociendo la actitud de su madre

Un poco avergonzado mira a Robby que le sonríe, vuelve a tocar su rostro y se acerca con lentitud, sus labios se acercan y deposita un casto beso sobre ellos.

Espera no haberse sonrojado, su abuela no lo dejaría en paz por lo que terminaba de la semana, cuando se separa de Robby este en automático le sonríe, y el devuelve el gesto, se sienta a su lado viendo la sonrisa orgullosa de su abuela y una media sonrisa por parte de su madre

—¿Cómo se conocieron? — Pregunta un tanto confundido a lo que su madre bebe un poco de su café

—Estaba comprando en el mercado cuando vi a Robert consolando a un niño que se había caído, y después me ayudo con mis bolsas de mandado — Conto de manera sencilla la fémina

Asintió ante la explicación, el mundo parecía ser tan pequeño, al menos se ahorró todas las formalidades de una presentación, casi suelta un suspiro aliviado.

Platican lo que parecen unas horas más, cuando empieza a meterse el sol, Robby observa su reloj

—Sera que mejor pase a retirarme, Mi Padre no tardará en llegar de su viaje— Dice el omega parándose de la silla, se despide de Rosa y Carmen

—Te paso a dejar— Exclama el Alfa también parándose de su asiento, ve que el más bajo esta apunto de decir algo, pero lo toma de la mano y lo encamina hacia la puerta

Abre la puerta de coche y luego se sube al asiento que le corresponde, enciende el motor y mira que su omega está mirando por la ventana.

—Hace mucho que no ponía atención a una ciudad— Confiesa Robby de manera distraída observando los comercios

—¿Es muy diferente, cierto? A veces me imagino regresando a Londres, volviendo a esa casita tuya que nos vio conocernos— Expresa nostálgico

—Si volviéramos tendría que pasar mucho tiempo, me advirtieron que no volviera al lugar— Robby no deja de observar hacia afuera, comprende por qué muy bien 

Deja a Robby hasta la puerta de su casa, se baja del auto para abrirle la puerta y caminan hasta la puerta de la casa del omega.

Robby le toca el rostro recién afeitado y lo mira con amor, espera que así sea siempre.

Llega el momento que anhela, ese momento en el que sus labios se unen como piezas de rompecabezas para demostrarse afecto, pone sus manos sobre la cintura del más bajo inconscientemente atrayéndolo para que sus cuerpos queden más cerca, quiere memorizar cada segundo, cada sensación que le provoca, eso culmina a los pocos segundos

—Nos vemos mañana Miggi— Dice Robby en forma de despedida

Ese apodo suena tan bien saliendo de sus labios que lobo es capaz de mostrar su pancita como lo hizo aquella vez.

—Hasta mañana Honey— Nunca había sido un hombre que demostrara su amor por medio de palabras, pero ese apodo sale de su boca como si hubiera dicho un millón de veces, las mejillas sonrojadas del omega delatan que le gusto, Mira a Robby meterse a su casa y el camino hasta su carro.

Cuando Robby está en el interior de su hogar voltea al ver una figura, es su padre espiando por la ventana.

—Es demasiado extraño que mi padre me espié — Comento viendo a cierto rubio sobresaltarse asustado

— ¡Robby! ¿A qué hora entraste? — Pregunta su padre nervioso por haber sido descubierto

—Hace unos segundos, ¿Ya cenaste? — Ante la negación de su padre se dirige a la cocina donde empieza a preparar algo liviano para cenar

Luego de que todo este hecho, empieza a servir, ya ambos sentados empiezan a hablar de las cosas que hicieron durante el día, y como le fue en el viaje a Johnny.

Es de mañana, su horario biológico lo para a las 6 am, se ha dado cuenta que eso a veces lo cansa y quiere dormir otro rato, pero no puede conciliar el sueño después de despertar.

Quisiera ser como su padre que puede dormir tan profundamente que nada parece despertarlo.

Se levanta perezoso de la cama, talla sus ojos, siente la vista cansada así que se pone sus lentes, parece que tanto tiempo estudiando la Biblia le deterioro la vista.

Es sábado, y la boda de Demetri es mañana, no tiene nada que ponerse piensa estresado, se dirige al baño, se lava los dientes y acomoda su pijama, sale de su habitación y dirige afuera, apenas se empieza a ver los primeros rayos de sol empezar a salir.

Vuelve a meterse a su hogar, debe bañarse, no tiene mucho tiempo, se mete a bañar no sin antes escoger una falda color crema de flores con una blusa blanca de encaje y un suéter marrón, agarros sus zapatos y los pone sobre su cama

Su ducha no sobrepasa los veinte minutos quiere contar en su mente, cuando termina de se seca y empieza a vestirse, observa el reloj pegado a la pared, faltan diez para las siete.

Sale de su habitación y empieza preparar el desayuno, huevos en omelette, con unos panqueques, luego aparece su padre, el solo sale cuando huele el olor a comida, para su mala suerte

Está sirviendo el desayuno cuando suena el timbre, su padre abre la puerta y entrecierra los ojos cuando ve quien es.

—Buenos Días Suegro— Saluda Miguel feliz, aunque la expresión del otro Alfa sea lo contrario, se nota que le agrada su yerno...

La cara de su padre denota emoción al mirar a Miguel, suelta una risilla por eso, y su mañana apenas comienza. 

EfimeroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora