Yo nunca pensé enamorarme de la chica que me secuestro, todavía lo recuerdo estuvo apunto de matarme. Pero todo tiene un principio y tal vez un final..
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• La historia contiene escenas +18
• Historia G!p (chica con pene)
• No se acepta...
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Lunes 10 de mayo de 2022
Me encontraba en el jardín de la que ahora era mi nueva casa, a pesar de qué pensé que vería a Amber por todos lados de la casa a toda hora la cosa es que no ella casi no está y cuando está casi no sale de su habitación, nunca la he visto en el jardín ni en la piscina sola la veo a veces cuando llega de trabajar.
Ayer yo estaba en la casa de Emma para conocer a mi ahijado y pase el día completo allá ella quería que yo me quedara a dormir pero yo sabía que eso significaba romper una de las reglas que tenía con Amber así que decliné a su propuesta y solo pase un agradable momento con mi mejor amiga y su hijo.
- Señorita Laura - escucho a una de las criadas llamarme.
- Si - sigo volteándome para mirarla.
- La señorita Amber me pido que le dijera que fuera a la sala de estar que necesita hablar algo con usted.
- Esta bien - digo levantándome de la mecedora para ir a la sala de estar.
- ¿Que quieres, Amber?
- Dime por lo menos un Hola o Como te fue - no seas tan grosera - ella se hace la ofendida.
- No me interesa saludarte, dime que quieres para poder irme - le digo molesta, algo que he notado es que ella es bastante seria con los demás pero conmigo siempre quiere estar bromeando.
- Tengo una reunión con unos accionistas en Sicilia y vas a ir conmigo, nos iremos mañana y volvemos en 2 semana.
Ruedo mis ojos y me doy la vuelta para irme sin responderle a Amber pero ella es más rápida y se pone delante de mí para bloquear mi paso.
- Recuerda que es parte de nuestro trato y aceptaste todas mis condiciones, no puedes negarte - ella me dice mirándome hacia abajo.
- No te dije que no iría, ahora quítate del medio que quiero salir.
- Si no me pides por favor no me voy a quitar - ella dice cubriendo mejor la puerta para que no pueda salir.
- Que te quites, no estoy para tus jueguitos sin gracia.
- Tengo todo el día - ella dice sin moverme.
- ¡Quítate! ¡Quítate de la puerta! - le grito intentando empujarla sin éxito.
- Si pides por favor, no es tan difícil.
Me le quedo mirando fijamente a los ojos hasta que de un impulso intento golpearla pero ella teniendo muy buenos reflejos me lo impide.
- ¿Ibas a golpearme? - ella me pregunta aún sosteniendo mi muñeca con fuerza.
- Suéltame - le digo mientras intento zafarme de su agarre pero es inútil.
- Me estás lastimando - le digo al sentir dolor por lo fuerte que me está sosteniendo.