•×|CAPITULO 38 - PREOCUPADO|ו

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—En total somos 73 niños aquí, ya contándonos a nosotros, a ti y a Michelle quien es la mayor aquí.

—Si juntamos todas las cartas que reunimos hoy con las que reunimos en estos tres años tenemos un total de...

Todos hacen cuentas, me contaron todo lo que hicieron en estos años. Llendo a los juegos de cada uno de los chicos de la cede solo para darles ánimos y por desgracia o más bien por suerte solo 7 niños son los únicos que han muerto en este tiempo.

Cada cierto periodo de tiempo hay un juego al azar, y solo le avisan al niño con dos semanas de anticipación lo que ocurrirá. Me preocupa que al haber adelantado el juego de presentación de Oliver quieran hacer lo mismo conmigo o con cualquier otro de aquí.

—3,386 cartas.

Ahora que los chicos de la otra cede están por llegar es obvio que esperan que haya algún alboroto y debe haberlo ya que es lo que ellos esperan, por suerte tenemos todo cubierto y sin importar que pase, incluso si tengo que matar a otro niño, no lo dudaré para salvar a mis amigos.

De esa forma no adelantarán ningún otro juego.

—Vaya, son demasiadas.

—Si pero aún faltan bastantes más, si quiero tener ese juego con James necesito superar el número de cartas que el tiene, al igual que el número de balas.

—No recuerdo haber acordado que serías tu quien lo retaría— Gilda habla poniéndose de brazos cruzados.

—¿De que hablas? Es obvio que seré yo quien acabe con el.

—Es tonto, además de que eres caprichoso, berrinchudo y sin experiencia— Michelle pasa al frente de todos, se recarga en una mesa y me mira a los ojos —Es obvio que quién lo retará seré yo, yo arriesgaré mi vida.

—¡Ni hablar!— antes de decir algo, Oliver se pone al frente y toma a Michelle del cuello de su playera —¿Cómo piensas que serás tu? Es obvio que debo ser...

—¡No!— no solo yo, si no que casi todos nos ponemos de acuerdo en evitar que Oliver se ponga en riesgo —Sere yo, si algo sale mal en el juego y no regreso al ver sus movimientos y actitudes pueden trazar un nuevo plan.

—¿Y después de que tú mueras?

—Ire yo— Gillian hablaba viendo a todos —No tengo ninguna objeción, incluso si tuviera que ir primero para evitar que alguno de ustedes pase por lo mismo, no me preocupa, pero no dejaré que nadie más que Ray y yo nos sacrifiquemos.

—Estas loca— Nigel habla y va hacia Gillian —Jamas acordamos....

—Nosotros si— Gillian y yo hablamos al mismo tiempo —En el tiempo juntos cuando estábamos en el orfanato trazamos diversos planes, a decir verdad son más quince, pero nos iremos por el principal, y en todos y cada uno de ellos, solo mueren como mínimo dos personas, solo hay uno en el que mueren tres y eso es más que suficiente.

—¡No te dejare! ¡No dejaré que lo hagas!— Gillian sonrie y abraza a Nigel, se ve con ganas de llorar.

—Lo siento Nigel— y entonces le da la vuelta y lo deja tirado en el suelo sin la oportunidad de poder moverse —Pero no dejaré que nadie más muera, solo nostros.

—Lo mismo es conmigo— hablo mirando a todos, pero en especial a Gilda, Don, Anna y Oliver —No me importa que sean mi familia, está decisión ya la tome.

Todos se quedan cayados, Michelle es la primera en levantarse llendo hacia mi,  se queda justo al frente de mi, la diferencia de altura no es tanta, solo me sobrepasa por aproximadamente cinco sentimientos, trata de golpearme pero evito su golpe y logro derribarla en el suelo, trata de sacar su arma para apuntarme, pero ahora la tengo yo en manos apuntando hacia ella y con mi propia arma apunto hacia Oliver quien también trato de moverse.

—Entiendan, este tema queda cerrado.

Nadie dice nada más, Gillian suelta a Nigel, yo ayudo a Michelle a levantarse y le doy su arma, miro a Oliver quien solo golpea la puerta y sale de la habitación.

—Seria mejor que vayamos a dormir, debemos practicar para cuando lleguen los otros chicos, así que mejor vamos— Zack hablar parece que quiere calmar la situación que acaba de dejar a todos tensos —Hay que decirles a todos que ya es hora de descansar.

—Por primera vez en mucho tiempo, no deberán de dormir con miedo.

Todos salen, no puedo poner la mirada en ninguno y Zack toma mi hombro. Yo solo suspiro al saber que dirá.

—Lo se, hablaré con el.

Todos salen, yo voy hacia la otra dirección por la que fue Oliver, abro la puerta de la habitación donde el duerme, es la primera vez que la veo y es mi primera noche aquí.

—¿Estás dormido?— está recostado en la cama dándome la espalda —¿De verdad estás molesto?

Sigue sin responder, me siento en la cama pasando mi mano por la cobija que lo cubre, miro su cara, se fuerza a cerrar los ojos y no quiere voltear.

—Sabes, es mi primera noche aquí y a decir verdad desde que deje la cede siempre dormí con alguien, si no te molesta, ¿Podríamos dormir juntos otra vez?— ni con eso responde, simplemente se queda recostado como si de verdad durmiera, pero puedo escuchar su respiración y los latidos de su corazón —Bien, ya que no puedo dormir si no es con alguien, supongo que tendre que ir con Gillian o incluso con Anna... O posiblemente con Charlie el se veía... ¿Agradable?

La reacción en su rostro me demuestra que eso le molestó, más cuando me toma de la cintura y me jala para poder acostarme a su lado abrazándome.

—Me haces cosquillas, espera— rio al sentir como me aprieta fuertemente contra el, pero después de verlo mi risa se detiene —Espera, era broma, no iré con ellos, no llores.

—Ray, por favor, permíteme protegerte por el resto de mi vida— sus ojos sacan lágrimas, sus brazos se aferran a mi sin querer soltarme y besa innumerables veces mis mejillas mientras me mira —Por favor, no quiero que nada malo te pase.

Me suelta un momento y se pone encima mío, sigue llorando y ahora besa mis labios con desesperación. Me estoy quedando si aire, siento mi cara roja y un nuevo sentimiento nace dentro de mi.

—Espera...— sigue besándome pero no parece querer escucharme —No puedo... Respirar— tomo sus hombros tratando de separarlo pero no logro hacerlo, el continúa sin hacerme caso —Nor...

Con eso se detiene, se separa un poco y ve mi reacción, estoy completamente acalorado y jadeando. Lo arruine.

—Nor...

—¡Normalmente no hago esto!— cierro los ojos y grito por los nervios, el solo suspira y se ve más clamado, se vuelve a recostar y me abraza —¿Estás bien?

—Si es solo que... Estoy preocupado, no quiero que nada malo te pase— tomo su cabello acariciándolo y beso por un momento su mano que se entrelaza con la mía.

—Lo siento, pero tampoco quiero que salgas herido— el me sigue abrazando y me siento culpable.

«No puedo creer que pensara en Norman en un momento como este»

EL JUEGO DE LA SUERTE | TPN Donde viven las historias. Descúbrelo ahora