Fortalece tu armadura y ni en cien batallas serás derrotado

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Usted y yo sabemos que ser docente es un trabajo de mucha exposición. Ser docente es como tener una lupa que nos apunta todo el tiempo. Vivimos bajo un escrutinio feroz, no solo de nuestros alumnos, sino también de nuestros colegas, nuestros directivos y todos los integrantes de la sociedad a los que tanto les gusta opinar, tanto de lo que saben, como de lo que no. A las personas comunes, por lo general, una situación así puede generarle una presión insoportable, pero algunos docentes tienen tanta fortaleza emocional, profesionalismo, temperamento, carácter y presencia, que no los afecta en lo más mínimo. Quizá este libro solo sea para ellos un reconocerse constante porque ya practican la docencia e inclusive viven de manera admirable. Ahora bien, ¿qué deben hacer los docentes que aún no poseen tantas destrezas y habilidades? Debo admitir que cuando entrevisté a distintos docentes de probada experiencia y revisando los casos que luego iremos exponiendo, me impresioné de la efectividad y lo innovador de los métodos y técnicas que me iba encontrando. Digo esto porque los conocimientos aquí reunidos sirven para todo aquel que quiera ponerlos en práctica. Los he visto funcionar una y otra vez. Más adelante voy a proporcionar un contacto para que me escriban y me cuenten todas las experiencias exitosas que este libro y la aplicación de sus principios le ha generado.

¿Con qué trabaja un docente? Quien diga que un docente trabaja con conceptos no está equivocado, pero quizá su enfoque está un poco sesgado. Tampoco podemos decir que un docente trabaja solo con sus alumnos, porque una institución tiene, como usted sabe, muchos agentes que intervienen diariamente en la realidad escolar. Principalmente, un docente trabaja con otras personas. Aunque su primera relación no es con otras personas: es con él mismo. Eso es porque, y esta es una de las frases de mi madre- fuente de inspiración, excelente maestra y directora hace más de 20 años-, "antes de ser docente, se es persona". Aquí los elementos que determinan quienes somos en la vida y cómo influirán en nuestro quehacer docente. No me voy a detener en la familia o en las condiciones sociales actuales de cada uno o de su origen, si quieren aburrirse así, los invito a leer alguno de mis ensayos de sociología. No. Lo que nos interesa es sobre todas las cosas, dos elementos clave para el éxito de toda persona y que, además, quiera tener éxito como docente. Son dos elementos de los cuales podrían derivar todos lo demás. Y es que, para ser un docente espectacular, usted primero tiene que ser una persona espectacular. Y para ser una persona espectacular, debe desarrollarse personalmente cultivando la autoeficacia y el auto respeto.

Esto le sucedió a Agustina, una maestra de poco más de 20 años que ostentaba haber sido el mejor promedio de su promoción. Al poco tiempo de empezar a trabajar en su primera escuela se llevaba mal con todos sus compañeros y compañeras. Había gritado y maltratado a los alumnos. Se había peleado con un papá que fue a preguntar algo y por último discutió con la portera porque no la dejó hacer entrar su moto dentro de la escuela. El asunto llegó a oídos de la directora quien la citó a su oficina y le preguntó qué le sucedía. La respuesta de la docente fue del todo inesperada.

- ¡Es que estoy muy ofendida por cómo se hacen las cosas acá!

"¿Ofendida?" Inquirió la directora, "a ver explícame", agregó con el tono suave pero firme que dan los años y el mucho trato con la gente. Agustina le contó que Rosa, una maestra casi en trámites de jubilarse, se acercó a aconsejarla sobre cómo debía actuar en la escuela, la ropa que debía ponerse y qué prendas evitar. Eso, dijo Agustina, la molestó mucho porque ella no le había pedido ayuda a Rosa y tampoco creía necesitarla. "Además, Rosa puso a todos contra mí y por eso no me hablan en los recreos ni cuentan conmigo para nada. Mis alumnos se burlan de mí porque soy nueva, lo mismo piensan los padres y me vienen a decir a mí cómo tengo que hacer mi trabajo, y para colmo la portera, ¿quién se cree?, ahora no me deja entrar la moto". La directora le dijo que espere unos días y que ya la citaría nuevamente. Agustina entonces estalló de furia, "¡A eso me refiero, todos me tratan de estúpida porque soy nueva, todo se hace mal en esta escuela!", se levantó y se fue sin despedirse. Al poco tiempo, renunció.

El libro de oro del Docente ¡Conviértase en un docente extraordinario!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora