Mientras estudiaba el profesorado me desempeñé en múltiples trabajos. Uno de los peores y en el que más aprendí fue cuando trabajé como representante telefónico. Ya sabe, usted llama por un desperfecto en su servicio y un muchacho medio dormido y apenas enterado lo atiende y mal que mal le soluciona el problema. Una vez nos enviaron a un curso de ventas porque migrarían nuestra cuenta de atención a individuos a una cuenta de ventas a empresas. Entré al salón donde iban a dar el curso un poco cabizbajo, con una actitud completamente derrotista. Mientras esperaba que me dijeran dónde me tenía que sentar, un hombre de traje con una corbata colorada se me acercó y me dijo "¿Qué te pasa muchacho?, te ves cansado". Sí, le dije, estuve estudiando toda la noche ¿Y qué estudiás?, me preguntó. Quiero ser profesor, le dije.
- ¿Pero...?
- Que ya van dos años que me atraso porque vengo a trabajar acá y me quema la cabeza, no me quejo, pero es la verdad -le dije, resignado. No me importaba si era un jefe o algo así, estaba muy cansado.
- Deberías renunciar para dedicarle todo tu tiempo a tu carrera ¿Cuánto tiempo vas a trabajar acá?, máximo son 10 años. Imagínate que, si te recibís de profesor..., eso lo vas a ser toda la vida. Tenés cara de profesor, ya te veo entrando al salón y escribiendo en el pizarrón la fecha...
- Es que necesito la plata...
- ¿Y quién no? Pero acordate de que tu sueldo es el precio al que estás vendiendo tu sueño...
Me parecieron palabras tan vacías, tan de vendedor de teleserie, que solo asentí. No quería discutir. Para mí, vender era una palabra que asociaba con charlatanes que a fuerza de insistencia querían darte cualquier cosa por algo de plata. Un año después, cayó en mis manos un libro de Grant Cardone y aunque no me interesó el título, lo leí en un par de días. La semana siguiente renuncié a la empresa. Me tomo solo un año ponerme al día, rendí libre algunas materias y para marzo del siguiente año, me recibí. Usted me preguntará ¿qué de ese libro me hizo tomar esa decisión?, bueno, quédese que le comento.
Vender, dice Grant, "estodo lo que tenga que ver con convencer, persuadir, negociar (...) conseguir loque tú quieres", ¿y qué quiero? Por ejemplo, en ese momento lo que yo queríaera recibirme. Me di cuenta de que yo mismo debía convencerme, venderme la ideade que recibirme era lo mejor a lo que podía aspirar. Al punto de pensar "esridículo que haga cualquier otra cosa que me desvíe de mi deseo". Si renuncio ami trabajo, no tendré mi sueldo a fin de mes. No me importa. Me persuadí de quelo mejor que podía hacer era entregarle todo mi tiempo y energía a mi carrera,a perseguir lo que yo quería. No importa el precio. Se acuerdan de Inés, noimporta el precio cuando alguien realmente desea algo. Y más adelante le voy adar un ejemplo de esto que quizá sea muy cruel pero muy ilustrativo. Ahora, mevendí una idea y pagué el precio. Durante ese año la mayor ingesta de alimentosfue cocido con galletitas. Cada vez que tenía hambre me hacía un cocido y comíagalletitas. Mi moto, la que me había comprado meses antes de renunciar, quedóabandonada porque no tenía para cargarle combustible. Mis padres me ayudaron,claro que sí. Pero yo no iba a pretender que me mantengan ni lo aceptaba. Paguéel precio, bajé 13 kilos y mi rostro parecía el de un esqueleto. Mis amigos sealejaron, no tenía tiempo para nadie. Pero les voy a decir algo: nunca me habíasentido mejor conmigo mismo. Enseñe a sus alumnos a perseguir sus sueños, avendérselos a ellos mismos, hasta que les parezca ilógico no hacerlo. Use yenseñe este sencillo truco. Si por ejemplo el sueño de su estudiante es serfutbolista profesional, pregúntele que tendría que hacer para lograrlo. Si laacción es muy general, divídala, especifíquela. Si le contesta "tengo que tenerun buen estado físico", usted cambie la oración por una pregunta. Dígale que envez de decir "debería tener un buen estado físico", que diga ¿Cómo puede serque todavía no tenga un buen estado físico?
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El libro de oro del Docente ¡Conviértase en un docente extraordinario!
Non-Fiction¿Te has preguntado alguna vez cómo mantener la atención de tus alumnos o qué hacer cuando parece que nadie valora tu esfuerzo como docente? Usted no está solo. En este libro, lo invito a un viaje donde no solo encontrará respuestas a esas preguntas...