Debemos dejarnos de preámbulos y admitirlo directamente: usted es un gran docente. Lo demuestra el hecho de que está leyendo este libro. No obstante, existen ciertas pautas que pueden ayudarlo a multiplicar todo su potencial. Lea y descubra con cuál se siente más identificado, en cuáles está totalmente fortalecido y en cuáles todavía puede seguir aprendiendo. Yo no lo voy a dejar solo. Todo este camino, lo haremos juntos.
Para empezar, debemos tener claro que usted debe liderar todo el proceso educativo que se dé dentro del aula. En muchas profesiones existen puestos que requieren de liderazgo y la docencia no es una excepción. Y no debe confundirse y pensar que solamente el directivo es un líder porque su posición le permite tomar decisiones que pueden afectar a todos. Es el primer mito que debemos desterrar. Usted habrá notado que en un grupo de amigos o en la familia siempre hay alguien que tendrá la última palabra en algún caso. Y si el hecho no tiene que ver con él directamente, de todas maneras, acudirán a escucharlo si llegare a dar una opinión al respecto. Preste atención, allí hay un líder. Si no lo es, usted debe convertirse en uno. Así también debe identificar de entre sus estudiantes quiénes tienen esas características. Quédese y le voy a explicar por qué. Como laboratorio pensemos en las jornadas docentes. Para eso les voy a contar algo que sucedió en una escuela donde trabajé durante algún tiempo.
La jornada comenzó esa mañana a las 08:00 con la visualización de un video de más de una hora. Luego expusieron lo que se esperaba de nosotros en materia de trabajos para luego enviar al ministerio. Tuvimos una hora para realizarlo. Luego se nos volvió a reunir para dar lugar a dos presentaciones que había preparado el cuerpo directivo. Alrededor de las 13:00 se nos volvió a entregar un documento que contenían las consignas para trabajar. La vicedirectora iba a explicar lo que se nos pedía y fue entonces que mi estimada colega se paró y con voz enérgica dijo:
-No, no..., ¡vamos a hacer un recreo!, vamos a descansar un poco..., ¡desde temprano estamos trabajando y queremos descansar!
Encontramos a un líder, ¿correcto? No. Incorrecto. Dentro de un grupo siempre podemos encontrar a alguien que hablará por todos o por la mayoría. Todos estamos pensando que estamos cansados o se nos ve cansados y hay un tipo de persona que se hará eco de eso que le pasa al grupo. En psicología social, eso lleva por nombre "portavoz" ¿Puede el portavoz ser el líder del grupo? Sí puede, pero no necesariamente. Veamos qué sucedió después.
Luego de que mi colega expresara lo que nos pasaba a todos, la vicedirectora dijo "¿quieren descansar?, podemos tomarnos quince minutos..." Y entonces, la profe de inglés, una chica muy jovencita alzó la voz y dijo
-Yo propongo que escuchemos lo que se nos pide que hagamos y después descansemos 30 minutos..., es poco, pero si nos vamos 15 minutos se nos va a hacer muy corto y les aseguro que todos vamos a estar hablando de las consignas... En cambio, si ya las explican, podemos descansar la mente y además por más tiempo...
Todos los docentes asintieron de distintas formas, desde hacer gestos de aprobación con la cabeza, y escuchar los ecos con las frases, "tiene razón", "vamos a quedarnos" inclusive escuché un "bueno dire, explique así descansamos un rato". La decisión ya estaba tomada. La profe de inglés había influido en todos, tomó una decisión e hizo una propuesta. Eso nos lleva a lo primero que debemos aprender sobre el liderazgo. El liderazgo es influencia. Liderar es influir. Y para tener en cuenta, un líder siempre habla al final. Tiene la última palabra. Puede ser portavoz, pero el papel del portavoz se agota en ser un canal entre el grupo y alguien externo o interno. El líder no da órdenes, sugiere, pero sus sugerencias son muy influyentes.
Yo como docente doy órdenes, ¿entonces no soy un líder? No es correcto. Usted dará órdenes porque su posición exige que lo haga. Sin embargo, una orden es algo que el estudiante deberá cumplir so pena de ser castigado o sancionado por las normas de la institución. Y está muy bien que se respeten. Pero usted debe lograr que su influencia sea tan grande que además el estudiante se preocupe por fallarle a usted. Un líder no ordena, pide que realicen las acciones. El estudiante no tiene por qué saber que es lo mejor para él, el estudiante vive en su cabeza, no en la de usted. Seamos claros, ¿nunca escuchó a un docente quejarse diciendo "los estudiantes no valoran nada, no les importa lo que les explico"? Quiero serle muy franco y sincero. Si sus estudiantes no lo atienden, no es que no valoren nada ni que nada les importa. Es que a usted no lo valoran y es usted el que no les importa. Algunas formas para revertir esta situación se encuentran más arriba en el texto. Sin embargo, la primera y principal razón es que usted no influye en ellos. No es un líder. John Maxwell, quien es a los estudios del liderazgo lo que Foucault es a los estudios del poder, nos dice que "Un líder que no tiene seguidores, está dando un paseo". Piense bien esto, cuando un docente escribe en el pizarrón y desarrolla su clase frente a un alumnado apático y ausente... está hablando solo, ¿Qué debe hacer?, ¿obligarlos a prestarles atención?, ¿amenazarlos con las calificaciones? Podría funcionar, pero..., ¿y a los estudiantes que no les interesan las calificaciones? En el siguiente apartado usted va a aprender cómo comenzar a influir en sus estudiantes.
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El libro de oro del Docente ¡Conviértase en un docente extraordinario!
Non-Fiction¿Te has preguntado alguna vez cómo mantener la atención de tus alumnos o qué hacer cuando parece que nadie valora tu esfuerzo como docente? Usted no está solo. En este libro, lo invito a un viaje donde no solo encontrará respuestas a esas preguntas...