𝙷𝚊𝚕𝚕𝚎𝚗
Encontrarme con Attom en la fiesta de cumpleaños de Dan es, sin lugar a dudas, una enorme cagada que estaba fuera de mis posibilidades manejar. Ni siquiera había pensado en la posibilidad de que él viniera, pero después lo pienso y recuerdo que tenía que ser obvio: Jackie está estupidizada de Zack y "esa lengua que puede volver tu coño un paraíso efervescente" ―palabras dichas por ella, no mías―. Por consecuente, él trajo a sus amigos, y entre ellos estaba Attom.
En cuanto Attom se aleja hacia la cocina, posiblemente para buscarse algo fuerte como vodka blanco, en lugar de cerveza, suelto un pesado suspiro ahora que estos asolas aquí fuera. Aunque por desgracia mi soledad es breve, pues cuando levanto la mirada observo que Lander se aparta de un grupo y se dirige hacia mí. Dios, ¿se puede tener tanta mala suerte? Sé que Jackie lo iba a invitar, ya que todos trabajamos juntos en el mismo instituto y nuestro grupo de amigos casual estaba incluido con él; pero estaba casi seguro que, tras contarle mi cagada con él tiempo atrás, habría declinado la idea de invitarlo aquí.
¿Es siquiera una encerrona? Entre lo que yo dije por encima, sin entrar demasiado en detalles, y el chismorreo obvio de Dan, debería de haberle hecho saber que esta situación es jodidamente incómoda para mí.
―Lander... ―balbuceo con cara de idiota―, ¿qué... estás haciendo aquí?
Joder, qué pregunta tan estúpida.
Él sonríe con un toque cálido al tenerme de frente, después de tanto tiempo evitándole.
―Jackie me invitó, y esperaba encontrarte aquí por ser el mejor amigo de Ben ―lo dice tan clamado que, obviamente, él sabe que estaría aquí―. Siendo honesto... entiendo que tengas una vida ocupada, así que aproveché esta oportunidad para charlar y pasar el rato. ¿Qué tal ha ido tu semana? Echo menos almorzar contigo, hablar de nuestras tonterías y reírnos de las cagadas que han hecho nuestros alumnos.
Es un sabor amargo lo que siento en la lengua, pero si he actuado de esta manera es porque realmente necesitaba distanciarme de él. Malinterpretar su acercamiento me hizo daño.
Fuerzo una sonrisa en mi rosco aunque no quiera. Tengo experiencia falsificando sonrisas, ya que mi familia ha sido jodida desde mi niñez, por lo que era una buena manera para que mi madre no anduviera por ahí siendo una reina del drama con sus vecinos.
―Ya sabes, lo de siempre: Ocupado corrigiendo deberes, preparando exámenes, el viaje al campamento de ciencias...
Pone una mano en mi hombro, lo que genera una tensión inmediata en mi cuerpo.
―Reamente te he echado de menos ―insiste―, y Toffie te extraña también por no poder dar nuestros paseos juntos los fines de semana.
Toffie es el perro de Lander, e incluso él tenía más posibilidades de salir a caminar conmigo que él cuando teníamos una buena amistad. ¿Qué espera realmente Lander con esto? ¿Cree que puedo volver a actuar normal con él, volver a ser su amigo, cuando nuestra última salida me gané un dolor en la frente y un rechazo en menos de dos minutos? No va a pasar.
Ladeo la cabeza un poco, y pillo a Attom en la entrada, por lo que tomo la estúpida decisión se sonreírle a Lander con un toque coqueto. No quiero ser mezquino, y me siento algo idiota; no sé ni siquiera el por qué estoy haciendo esto, cuando Attom la ha cagado y la posibilidad de perdonarlo no debería ser tan laxa.
Bueno, también es que ha pasado una semana y no he sabido nada de él...
El tatuador sexy está furioso, viendo que Lander me está coqueteando de vuelta de una manera genuina, en lugar de intencional como estoy haciendo yo. No debería de ponerse de ese modo, ya que yo soy un tipo soltero que puede juntarse con quien le da la gana. ¿O acaso se cree mi dueño? Además... yo no le gusto emocionalmente, ya me lo demostró la semana pasada; así que quizás sólo le interesa mi cuerpo, lo que lo hace todo más grotesco y frívolo.
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𝕸𝚊𝚛𝚌𝚊 (𝙸𝙼)𝓟𝚎𝚛𝚏𝚎𝚌𝚝𝚊
No Ficción[LIBRO 1] Hallen es un profesor de ciencias en la secundaria, el cual intenta que su vida intente ser lo más correcta posible, y sin embargo parece que nunca encuentra el marcaje perfecto para que todo cobre sentido. Tanto su vida como él son un des...
