Carla

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Agosto 2023

—¿Y bien? ¿Han dicho algo de ojos tiernos? —preguntó Jessica mientras se sentaba junto a Carla en el sillón, la rubia la miró mal.
—Calla, que quiero escuchar.

Carla había hecho que Valerio llevase su teléfono en una llamada activa con ella, porque tenía la esperanza de escuchar la voz de Samuel en la reunión, y Jessica se había autoinvitado a escuchar, sin embargo a esas alturas a Carla no le molestaba.

Pasó casi una hora y nadie sabía nada de Samuel.

—¿Samu no piensa aparecerse? —preguntó Guzmán.
—Puedo llamarle si quereis, a ver si viene —propuso Rebeka.
—Pues llámale, no necesitas el permiso de nadie Rebe —rió Cayetana.

—Hasta cuando me fui, esas dos no se soportaban, es increíble cómo ahora pueden inclusive bromear —comentó Carla a Jessica.
—¿Por qué no se soportaban?
—Porque Cayetana era una chica pobre que fingía ser rica y a Rebeka le caemos muy mal las niñas ricas —explicó Carla

—Hey! Samu, que cuentas tronqui, oye que... te estamos esperando acá en el hotel de la Isadora, chaval.
—Hola Rebe, no voy a poder ir, sobrevivo apenas acá, pagar transporte a Madrid sería un suicidio económico —dijo la voz de Samuel divertido, se escuchaba apenas, pero Carla concluía que era por el altavoz—. Además que mi economista capaz y me mata si le muevo sus finanzas.
—Matarte es poco Samu, en estos momentos capaz te piras a Madrid y ella te regresa a Barcelona a rastras —dijo una voz risueña y divertida.
—¿Bueno que tú de qué lado estás?
—Del tuyo, obvio, excepto en esto.
—Permíteme Rebe —se escuchó la voz de Samuel.
—Claro Tronqui, tomate tu tiempo —dijo Rebeka burlona.

Carla miró a Jessica y ésta solamente le tomó de las manos e inició ejercicios de respiración.

—¿Qué te dijo? ¿Ya viene? —preguntó Samuel con voz apurada.
—Sí, dijo que ya venía y con 5 litros de chocolate, menos mal que se obsesionó con el chocolate del Olimpo y no de otro lado, que saldría carísimo.
—No, obsesionada no está, más bien encaprichada, que es distinto.
—Cuida tus palabras, si no quieres que te golpeé otro zapato en la cabeza —dijo la chica riendo.
—¿Te aventó un zapato? —preguntó una voz masculina.
—Bendito seas tú y el chocolate, ¿Puedes llevárselo? seguro que a ti no te golpea de muerte —pidió Samuel.
—Mejor que se lo lleves tú, que tienes que congraciarte con ella...

—A que hora tiene la cita con el Dr. Zeins —dijo la voz del chico.
—En unas 5 horas, por eso urgía el chocolate —explicó Samuel.
—Igual si falta algo de pasta, tengo dinero ahorrado —ofreció la voz de la chica.
—Vale, que solo esperemos que se le pase y ya la llevo.
—Si quieres voy yo con ella.
—¿Segura?
—El Dios Griego puede llevarnos y nos espera ahí, yo puedo decirle que... no sé... que quiero cambiarme el método y así me acompaña, y ya ahí, pues le digo que era para ella.
—Vale, tengo que ir al despacho por unas cosas para trabajar desde aquí, pero si algo pasa con ella, me llamas y me piro al hospital —dijo Samuel.

—Nada va a pasar, a lo mucho igual van a ponerle un implante para suprimir la producción hormonal, no debería pasar de eso —dijo la voz del chico, hablando como si fuera obvio.
—¿Y con eso se le quita el dolor?
—Debería... ¿Está bien de sus demás estudios, no?
—Si, todo salió negativo —respondió la voz de Samuel.
—Pues entonces con eso debería bastar, tranquilo tío —volvió a decir la voz de chico.
—Es la única familia que tengo, y a todos los que considero Familia siempre les pasan cosas malas, y terminan yéndose bien lejos de mi... lo que resulta en que sus vidas mejoran y son felices. Pero no puedo perderla a ella también... no se lo digan, pero no me importa si tengo que perder un año en caso de que necesite atención médica más costosa, igual mi madre me dijo que si ella necesita, me manda dinero, incluso Nano ayudaría.

—Tiene razón, para que sea oficialmente parte de tu familia solo le hace falta cambiar el apellido y listo, Samu tendría nueva hermana.
—Cambiar el apellido es carísimo.
¿Te ha dicho ella como van las inversiones que hizo de casualidad? —inquirió el chico—. Bueno, pues si sigue moviendo sus finanzas como hasta ahora, mi hermano va a terminar pidiéndole consejos a ella y despidiendo a sus asesores, no necesitas dejar la escuela, pueden retirar los intereses que han generado con las inversiones y listo, porque no creo que ella esté contenta de que pierdas un año.

—A ver, ¿Porque los mis dos hombres favoritos están tan pesimistas? Vamos a ir al gine, él va a decir que es una endometriosis cualquiera, le van a poner su implante por 6 meses y ella va a estar bien, y no se va a afectar la economía de nadie ¿Entendimos? —dijo contundente la chica.
—Sí Bruja —dijeron Samuel y el chico con voz divertida.
—Vale, que tu vuelve a tu llamada y termínala antes de que yo vuelva de darle el chocolate a la fiera —volvió a decir la chica.

—¿Rebe aún estás ahí? ¿Me oyes? —preguntó la voz de Samuel.
—Eeee que sí Tronqui.
—Perdóname por no ir, pero surgieron algunos problemas aquí y no pude pagar mi transporte a Madrid, pero prometo intentar ahorrar para el próximo año, ¿Vale?
—Vale chaval, todos te mandan saludos...
—Síguela rompiendo con tu música —dijo una voz que Carla no identificaba.
—Que sí Samu... es buenísima, amo todas tus canciones, que las tengo en mis Me Gusta de Spotify —dijo Cayetana.

Carla cortó la llamada cuando Samuel terminó de hablar.

—Yo también me fui, Jess —le dijo Carla a su amiga.
—Pero no fue por él.
—En parte sí... —confesó Carla—. Yo estaba dispuesta a apostarlo todo por lo nuestro... al menos hasta que Rebeka me abrió los ojos, Samuel habría hecho cualquier cosa que yo le pidiera y lo comprobé esa noche, y como dijo Rebeka, Samuel podría haber sufrido mucho por mi culpa.
—Bueno, que las canciones que sube no dicen precisamente que la esté pasando bomba... —dijo Jessica—. Y tu lo escuchaste, se aferra a esa chica, sea quien sea... porque no tiene a nadie cerca.

—Si ella no lo lastima, es mejor que se aferre a ella.
—Carla, jamás entendí bien a Samuel, no al menos hasta hoy... y justo ahora a la que no entiendo es a tí —confesó Jessica con voz dura, Carla la miró—. Si ese chico te tenía al menos la mitad de devoción que a esa chica y te quería tanto como dices... ¿Por qué enserio no lo intentaste, por qué huiste? ¿Por qué le tuviste miedo a ser feliz?

—Porque quiero que él sea feliz.
—A veces, el amor va de dejar ir a la persona que amas... pero a veces, el amor es luchar por esa persona, vencer tus demonios y tener el valor de intentarlo.
—No quiero que termine odiándome, podría soportar que cualquiera me odiara Jess, pero no él.
—¿Qué podrías hacer, que no hayas hecho ya, para que te odiara? Porque lo abandonaste y aún así, en ninguna de las canciones que ha subido, detecto odio, solo escucho amor y tristeza, amor y añoranza, amor y esperanza de que un día... vuelvas a él... créeme, si el pudiera odiarte, yo creo que ya lo sabríamos. Ni siquiera sé que haces en Londres, no entiendo porqué no estás en Barcelona —entonces Jessica suspiró—. Pero como tu amiga, me toca respetar tus decisiones, y estar allí cada que sientas ganas de llorar por haber dejado ir al amor que mereces.

Dicho esto, Jessica se levantó del sillón y se fue a encerrar en su habitación, dejando a Carla sola con sus pensamientos.

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