23 de Julio 2022
Había desistido de ocuparse ese día. Simplemente lo dejó libre, totalmente libre para poder preparar macarrones, había buscado una receta en internet y los había preparado ella misma.
No eran los de Samuel.
—Carla, esto sabe asqueroso —dijo la voz de Jessica—. Si quieres envenenar a alguien está bien, pero avísame antes de comer.
—Lo siento —había respondido Carla mientras miraba su plato de macarrones.
—Si de verdad se te antojaron puedo preparar un poco —dijo su amiga con voz dulce, pero la mirada ofendida de Carla la hizo arrepentirse.
—No... me los voy a comer igual.
—¿Qué está sucediendo?
—Hoy es su cumpleaños.
Carla sabía que no tenía que dar demasiados detalles, Jessica había entendido bien y no dijo más, sino que se sirvió un plato de los asquerosos macarrones de Carla y comió sin decir ni pio.
Para la tarde decidió revisar las redes sociales de Samuel, en sus historys él había compartido varias historys de otros.
Carla se había estado habituando a dos cuentas que Samuel etiquetaba seguido, bueno, había algunas otras, pero esas dos eran de chicas, la primera era la prima de Samuel: LucciMRehndrechi y la segunda era una chica castaña que Carla jamás había visto, una tal Raquel_Mendoza.
Ese día Samuel había compartido la history de la tal Raquel, en esa foto ella lo felicitaba y la foto en cuestión causaba celos en Carla, estaba Samuel como si mirara sorprendido a la cámara y Raquel y Lucia besaban cada una, una de las mejillas de Samuel, ambas chicas traían puestos lentes obscuros, parecía una puta foto de revista y eso es lo que lograba molestar más a Carla, porque ella ya lo sabía, Samuel tenía el perfil para ser modelo y aparentemente Raquel parecía saber eso también, porque siempre que Samuel compartía fotos con la chica, estas eran así, al estilo Portada de Revista.
Luego estaba la historia de Lucía, en donde salían la propia chica, Samuel y una cuenta llamada 4R35_H1D4L60 que era un chico, los tres estaban embarrados de pastel de cumpleaños en la cara y de nueva cuenta, Lucía traía lentes obscuros, pero los tres sonreían abiertamente. A diferencia de hace un año, en las historys de Rebeka, en las que las sonrisas de Samuel no alcanzaban sus ojos, esta vez si que lo hacían. Carla estaba a la par de aliviada que de furiosa, porque por un lado Samuel aún podía ser feliz y sonreír y regalarle al mundo más de lo increíble que era, porque él sonreía con esa sonrisa que Carla solo le había visto con ella en la intimidad, no la sonrisa de diversión de las fiestas, sino esa sonrisa genuina por la que Carla había luchado tanto.
Todavía recordaba cuando había ido a su casa y le había dicho que ellos vestidos no llegaban a nada, Samuel le había ofrecido macarrones aquella vez y ella había dicho que no, aquella fue la única vez que ella le había dicho "no" por voluntad propia, porque verlo y sentirlo distante había sido su tumba de soledad, por eso, todas sus respuestas posteriores fueron "sí" inclusive muchas de cuando su padre la amenazaba con la vida del chico, mientras fueran detalles que su padre no supiera, ella siempre iba a decirle que sí, por eso desde que lo vio en el aeropuerto, su respuesta había sido "sí", pero tenía que hacerse un poco del rogar, solo un poco, solo lo que Sabía que estaba dentro del límite de Samuel.
Y ajusto ahora Samuel sonreía genuinamente feliz, tal como siempre le sonreía a ella, aunque fuesen sonrisas escondidas como en la escuela, o aunque fueran las enormes cuando ella lo abrazaba o le besaba la mejilla.
Y también estaba furiosa porque no era ella quien podía disfrutar de esas sonrisas, no era tan egoísta (no al menos con Samuel) como para desear ser solo ella la causante de sus sonrisas, pero sí que envidiaba a las personas que podían compartirlas con él, porque ella no era parte de ese grupo.
Samuel se merecía ser feliz, y Carla ya lo había sabido, lo supo la noche que Polo había muerto, lo supo cuando Rebeka le había dado ese discurso de la pizza, todos ellos eran muerte y mafia, eran obscuridad y Samuel jamás debió llegar con ellos, porque él era luz, y ahora parecía bastante mejor. Era definitivamente triste que con ellos, Samuel solo era como un zombi que sobrevivía y que ahora, que estaba lejos de todos, por fin pudiese brillar.
Esa simple historia del pastel también la había hecho pensar en Lucrecia, cuando eran niñas, Lucrecia tenía la costumbre de darse de lleno el rostro contra la tarta de cumpleaños, Carla nunca había entendido eso, pero Lucrecia parecía disfrutarlo, inclusive el último cumpleaños que habían pasado juntas, como amigas, antes de toda la locura de Marina, inclusive entonces, Lucrecia era feliz con esa tradición.
Hacía demasiado tiempo que no sabía nada de Lu y comenzaba a pensar en que sería lindo si supiese algo, hacía poco también había pasado su cumpleaños el día 15 de Julio, pero no se había atrevido a felicitarla por las redes sociales, sabía que eso sería frívolo, pero si lo había hecho al número de celular del cual Lucrecia le había mandado el último de sus hirientes mensajes; pero Lu no había respondido, es más, ni siquiera lo había recibido. Cosa muy extraña, que lo único que le decía a Carla era que ese ya no era más el número de Lu.
Mínimo 12 cuentas habían felicitado a Samuel, de las cuales más de la mitad, Carla no conocía de nada, dentro de las felicitaciones de conocidos estaban la de Nadia, Omar, Rebeka y Cayetana.
Había estado taciturna todo el día y Jess se había encargado de que no le faltara helado de pistacho en su boca, cambiándole el bowl de helado cada que Carla se lo terminaba. Jess no había preguntado nada y Carla tampoco había dicho más luego de esa pequeña conversación. Pocas fechas ponían a Carla tan mal.
Fue ya entrada la noche cuando le llegó una notificación de que Samuel había actualizado un Reel en Instagram, y solo podía ser de Samuel porque ella solo tenía activadas sus notificaciones.
Carla no lo sabía, ella jamás se enteró que Samuel tocaba la guitarra y enterarse en ese Reel fue la peor forma.
Samuel cantaba una canción, la letra la destrozó desde el inicio eso y la voz de Samuel. Él tenía razón, tenían un plan que seguir cada uno pero mandaron todo por la borda luego de ese primer encuentro en el baño del Teatro Barceló, pues Samuel no fue el único que no había podido "reaccionar" como él lo decía.
Ahí lo entendió, él la había dejado ir, la había dejado marchar... pero no había querido hacerlo, la canción no podía ser más clara, había dolor en su voz, y cualquiera podría llamarla loca, pero Carla podía jurar que tenía un tono de dolor específico para ella y era precisamente ese.
Ahora de alguna forma le pedía que le devolviera el favor y le dejara ir, que sus ojos dejaran de ser el motivo de sus suspiros. Le decía que entendía que aunque él la quería allí con él, entendía que ella no quería estar allí...
Maldito imbécil.
¿Es que no podía entender que ella no quería otra cosa que correr a sus brazos y poderse perder en sus ojos?
Samuel le pedía que se alejara porque su cercanía lo lastimaba, incluso le pedía que borrara cada canción, aunque fuese escrita para ella... Carla no entendía cómo podía lastimarlo estando "cerca" si hacía mucho que no hablaban.
Entonces el final arrollador llegó, él le pedía que se quedara allí, con él, que fueran sus ojos los que robaran sus suspiros, que fueran sus labios los que estuvieran siempre, que tocara la puerta porque él jamás iba a podérsela cerrar, porque ella tenía su corazón en su poder, le rogaba una vez más, como lo había hecho en el aeropuerto, que se quedara.
Entonces algo hizo click en su cabeza... Samuel había utilizado muchas de las palabras de esa canción en su discurso en el aeropuerto... Samuel había escrito esa canción antes de que ella se fuera a Londres y se la había escrito a ella.
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SobReviViR
FanfictionCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
