Junio 2029
Después de arreglar el testamento y que quedara todo a nombre de Lucrecia, ellos volvieron a Madrid con el tiempo justo para viajar para Lucrecia y afortunadamente con el tiempo suficiente para la inauguración de La Mansión.
Claudia los recibió en La Mansión con abrazos, al igual que Hera y Hades.
Si bien Lucrecia y Samuel tenían el departamento, ambos habían preferido quedarse en su micro departamento que habían diseñado especialmente en La Mansión, tenían 4 de esos departamentos especiales para ellos y sus amigos, obviamente esos no estaban a renta, pues era por si en cualquier momento ellos requerían de alguno.
Llegaron dos semanas antes de la inauguración, y decidieron no decir nada a Mencía, pues sabían que ella querría ir de inmediato a ver a Athena. Y Lucrecia y Samuel aún tenían mucho trabajo, como para platicar largo y tendido con Mencía.
Lucrecia estaba paranóica sobre Madrid, pero jamás le diría eso a Samuel. Si él había logrado superarlo, ella podía también.
El segundo día en Madrid, Lucrecia asistió a la cita que Samuel le había programado con una Ginecóloga en Madrid, Samuel había llegado a penas corriendo dejando a Athena con Claudia. La Dra. Moritz les había asegurado que todo estaba óptimamente y no había problemas con Lucrecia o bebé.
El tercer día en Madrid ya con luz verde por parte de su Dra. Lucrecia decidió que tenía que irse de compras para la inauguración, y un evento tan importante no podía dejarlo en manos poco confiables, sabía que los diseños de Cayetana eran buenos, pero no quería hablar con ella, así que fue a por lo seguro para ella. Llegó con Athena de la mano hasta la boutique de Madame Cecridi.
-¿Niña Lucrecia? -preguntó la diseñadora cuando Lucrecia se retiró los lentes obscuros.
-¿Se acuerda de mi? -preguntó sorprendida Lucrecia.
-Bueno, la vi por años, me conozco bien sus facciones y sus gustos.
-Perfecto, porque aquí la Pequeña y yo necesitamos vestidos veraniegos elegantes para dentro de dos semanas, necesitamos 7 y que sean a juego, y ya sea corbatas o camisas para papá ¿A que sí? -terminó Lucrecia mirando a Athena.
-Yeahhh we all convine -dijo entusiasmada la niña.
-Bien, tomaré las medidas primero y le muestro las telas niña Lucrecia, y de ahí vemos.
-Perfecto.
Madame Cecridi tomó las medidas de Athena primero y luego prosiguió con las de Lucrecia. Después de eso se pusieron manos a la obra con la selección de telas, en la que participó activamente Athena, acordaron los accesorios también y además de lo ya encargado, Lucrecia se llevó dos enormes bolsas de accesorios para ella y para Athena que Madame Cecridi tenía en la boutique.
-Tendré que ir a París, Lu -le dijo a la chica.
-¿Y el cumple de Athena? -casi grita Lucrecia.
-Estaré de vuelta a tiempo, lo prometo -dijo Samuel.
-Es que realmente no quiero que te pierdas su cumpleaños, mi padre siempre prometía que iba a llegar y pregúntame cuántas veces cumplió -expresó Lucrecia.
-No soy tu papá Lu, estaré aquí a tiempo, lo juro, además, tenemos que cantarle esa nueva canción, no voy a fallarle, no puedo fallarle a la Pequeña Diosa Griega.
-¿Cuánto tiempo te vas?
-Una semana, llego justo para su cumpleaños en la tarde. Lo juro.
-Vale, pero donde no cumplas y no llegues, yo te mato -amenazó Lucrecia.
* * *
Lucrecia se había dedicado a dirigir todo lo que faltaba para la inauguración, pues no confiaba en nadie más que ella para dirigir todo, sin importar cuan cansada estuviese o, cuán hinchados le terminaran los pies al final del día.
—Mujer, tienes que darme una habitación VIP porque con este embarazo, estoy muriendo —dijo Victoria por videollamada.
—Tranquila Cari, que eso es un hecho, necesito a alguien que entienda mi situación perfectamente.
—Pero cuéntame, ¿Cómo van los preparativos para la gran inauguración?
—Todo perfecto, tenemos lleno el reservado VIP, con nuestros potenciales socios y varios socios más, es un plus que quisimos darles a quienes hacen, han hecho o harán tratos con nosotros, es nuestra mejor publicidad —respondió Lucrecia.
—¿Crees que haya cupo suficiente para hacer allí juntas nuestro BabyShower?
—¿Mi bebé va a tener un BabyShower con la realeza? —preguntó emocionada Lucrecia.
—Cariño, más royal es la decoración que puedas tú poner, que la gente que yo pueda invitar —dijo Victoria divertida.
—Vale, déjame coordinarlo, posiblemente para depués de la inauguración podemos programarlo, estaremos aún a buen tiempo —dijo Lucrecia pensativa mientras revisaba su agenda.
—Confío en la Mejor Planner de Barcelona. Oye ¿Y Samu? no lo veo para saludarlo.
—Está en París, tuvo que salir de emergencia, pero estará de vuelta para el cumpleaños de Athena.
—Menos mal, quiero ver a ese pan de Dios, hace mucho que no lo veo y lo extraño.
—Debo decirlo, soy fan#1 de ustedes, mira que por todo lo que pasaron y terminar como los buenos amigos que son... enserio que es admirable.
—Lo adoro y le estoy agradecida, no tienes idea de lo que él me ayudó a conocerme a mi misma... por cierto ¿Aún no hay nadie que le interese? —inquirió con preocupación Victoria—. No me malentiendas, tú eres una tía maravillosa para Athena, pero... Cariño, ella necesita una mamá y más que eso, Samuel necesita una compañera de vida, te lo digo porque lo conozco, él necesita alguien a quien entregarse.
—Pues estamos jodidas Vic, porque aparte de que no hay nadie, Mencía nos comentó que Carla preguntó por él... y eso solo puede darle alas a Samuel, aunque no me lo dice, yo lo sé, después de tantos años sé leer su mirada mejor que la de nadie más —dijo Lucrecia derrotada.
—La trae bien en la piel... esa chica realmente no supo lo que dejó ir.
—Sí que lo sabe Vic, presiento que si lo sabe.
***
Lucrecia alucinaba con todos los preparativos, estaba tan ocupada con todo, que había revisado dos veces la lista de reservados, en general todos eran buenos tratos, el único que había algo que no terminaba de gustarle, a pesar de ser uno de los más prometedores, era el de la constructora alemana.
Lucrecia dudaba de las buenas intensiones de Edelina con Samuel, pues la chica siempre se había mostrado excesivamente coqueta con él, y no terminaba de gustarle a Lucrecia, porque si fuera solo Samuel, ella no diría nada, él era lo bastante mayor para meterse en donde quisiera, pero se trataba también de Athena.
Resultó que la chica venía de soltera, de nuevo y como siempre, solo que esta vez la acompañaban su hermano y su cuñada, pues habían acordado firmar el contrato con la constructora después de la inauguración de La Mansión.
Mencía, Ariadna y Patrick estaban entre la lista de invitados, pues eran clientes oficiales del despacho gracias a la menor de los hermanos.
Lucrecia había estado haciendose a la idea de que a partir de ahora, ella dejaría de ser anonima en la vida de todos ellos, pero estaba lista, estaba lista para enfrentarlos, porque ahora era una nueva persona, había superado muchas cosas en su vida y estaba lista para ver hacia el futuro sin miedo en sus ojos, sin miedo a criticas... y a demás, era momento de poner a cierta rubia en su lugar.
Porque Lucrecia no iba a aceptar ser dama de honor de quien le había dado la espalda en el momento más desesperado de toda su vida, menos si con esa boda, terminaba de romperle el corazón a su hermano.
Lucrecia protegía a los suyos, y le quedaba clarísimo que jamás haría nada con alevosía contra Samuel. Así que también estaba ansiosa de ver cómo Carla salía airosa de una inminente boda.
Y para que mentir.
Lucrecia estaba ansiosa de que los hermano Blanco fuesen a hablar sobre Samuel en la reunion y que Carla se enterara, que ella supiera que Samuel era otro, que había cambiado para bien, y que había subido muy alto, tanto como para alcanzar el nivel que los padres de Carla le dijeron no tener. Ella si quería una venganza emocional contra la Marquesa, más que por ella, por Samuel, porque ahora Lucrecia aceptaba que había sido lo mejor, gracias a que Carla no le había respondido, Lucrecia era ahora quien era, la mejor versión de si misma, la version que a Lucrecia más le gustaba. Se moría porque ellos fuesen con el chisme a los demás.
De ahí en fuera, todos eran socios nuevos, nadie a quien ellos conocieran de sus años obscuros en Las Encinas, por lo que estaba más que convencida que La Mansión sería un buen lugar para la firma de muchos buenos negocios.
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SobReviViR
FanfictieCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
