Su plática con Valerio la había dejado más que confundida. ¿Realmente eran complicadas las cosas con Samuel? ¿O era ella quien hacía todo complicado?
La pregunta no dejaba de darle vueltas por la cabeza. Y también sabía que más temprano que tarde tendría que responderle el teléfono a su prometido, pero ella realmente no quería hacerlo, encontrar a Lucrecia había sido el pretexto para la boda, pero Carla realmente nunca había dimensionado que no era del todo un pretexto.
Ese preciso día había descubierto que en realidad le importaba lo que Lu tuviera que decir de su prometido, desconocía si Lucrecia recordaba aquel pacto que habían hecho de adolescentes acerca de aprobar o no con quien se iba a casar la otra. En ese momento había parecido muy serio, con el tiempo, esa promesa se le hizo ridícula, pero ahora sabía mejor que esa había sido una de las mejores promesas que había hecho en su vida, porque a pesar de que quería muchísimo a Jessica, ella no conocía al 100% la parte más obscura de Carla, ella no había lidiado realmente con sus demonios como si lo había hecho Lucrecia. Por esa razón, esa promesa vieja era una necesidad que no había querido ver.
Pero ahora tenía un problema (bueno, tenía muchos, pero el más importante era uno) y era que Lucrecia había crecido y madurado con Samuel, ahora Samuel era la familia de Lucrecia y Lucrecia era más que protectora con su familia, eso Carla lo sabía bien, la vida si que era una perra, pues pudiendo crecer con otra persona, tenía que pasar todos estos años al lado del único hombre que ella realmente había amado en su vida, Lucrecia no iba a ponerse de su lado, sino que iba a ponerse del lado de Samuel.
Estaba sorprendida de que Samuel no le hubiera dicho nada a Lucrecia sobre que ella estaba acompañándolo en su viaje, pero creía entender la razón. No se dio cuenta de que se había quedado ensimismada todo ese rato en el auto de Samuel, pero a él tampoco parecía importarle o más bien, molestarle su silencio.
—Quiero hacer mi segunda pregunta.
—Bien —dijo Samuel tranquilo.
—Vas a decir que es un desperdicio de pregunta, pero me está dando igual —dijo Carla y enseguida supo que había sonado como una tonta adolescente—. ¿Porqué no le has dicho a Lucrecia que estoy aquí?
Lo vio abrir la boca varias veces, sin saber exactamente como interpretar eso, hasta que finalmente pudo encontrar sus palabras.
—Puede que Lu te haya perdonado por los miles de mensajes que no le respondiste, pero... Ella sigue molesta contigo por haberme terminado por un audio de WhatsApp.
—¿Se lo contaste? ¿Lo de esa semana?
—Lu es muy buena insistiendo, deberías saber eso, así que terminé contándole todo, incluso escuchó el audio, después de eso fue que realmente se enojó contigo —dijo Samuel suspirando—. Sé que hay un trasfondo profundo acerca de por qué se molestó más por eso que por los mensajes, pero nunca me lo dijo a mí, sé que lo habló con Raquel, pero nunca me explicó a mi realmente y nunca he querido presionarla sobre el tema, eres un tema sensible para ella.
—Se me hace increíble que le enseñaras ese audio cuando ustedes apenas y hablaban —no era un reproche, ella estaba claramente anonadada.
—¿Qué? No, no le enseñé ese audio cuando ella llegó al piso. Se lo enseñé varios años después, no suelo hacer macarrones siempre... Tienen... Recuerdos particulares, por decirlo de alguna forma —dijo Samuel y Carla recibió un par de miradas de reojo de él—. Ella cocinó ese día, e hizo macarrones, me puse a llorar como un crio de 3 años porque le habían arrancado el curita de la herida y fue cuando por fin le conté nuestra historia. Fué ahí cuando me di cuenta que aún después del drama en la gala de beneficencia tú nunca le contaste nada, eso solo lo empeoró —dijo con una sonrisa ladina, una que tenía un deje de tristeza.
—Nunca pude decirle a Lucrecia sobre nosotros, supongo que eran malas ideas mías, porque ella tiene razón, si alguien sabía por lo que estaba pasando, si alguien sabía sobre lo difícil que era la situación en mi casa, era ella, pero creí que yo podía con el mundo entero, creí que no necesitaba ayuda, que no necesitaba a una amiga y... Creí que ella no iba a entenderme, creí que ella no iba a entender lo que era enamorarse tan rápido y tan intenso —se sinceró Carla—. ¿Cómo iba a explicarle a Lu que te amaba si ni siquiera yo podía explicarmelo a mi misma?
ESTÁS LEYENDO
SobReviViR
FanfictionCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
