Lu y Victoria

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Samuel sabía que había aceptado simplemente porque no quería ir solo. Cada célula de su cuerpo había dicho no, pero el hecho de no querer enfrentarse a la muerte de su mejor amiga solo, era más que suficiente para aceptar la propuesta de Carla.

Samuel bajó lo más rápido que pudo y fue al departamento que compartía con Lucrecia, Athena estaba con su profesora de piano tocando, Samuel solo le sonrió a su hija y sin querer distraerla se fue a buscar a Lucrecia, como suponía, ella estaba en su habitación, sentada en el sillón de maternidad con los ojos cerrados y meciéndose.

—Hola —saludó para no espantarla.
—Claudia me dijo que liberaron la herencia de Raquel ¿Quieres que te acompañe? —preguntó Lu aún con los ojos cerrados con un tono amable.
—No, quédate a descansar Fiera, estaré bien.
—¿Seguro? —preguntó Lu esta vez mirándolo a los ojos, buscando un dejo de duda, y se sorprendió al no encontrarlo.
—Seguro hermana, tu descansa por hoy.

—Tendremos que posponer las reuniones...
—Si te sientes lo suficientemente bien puedes dirigirlas tu, Lu confío en tu juicio, estaré fuera máximo 2 días, si seguimos postergando reuniones no dará tiempo del baby Shower.
—Bien, solo porque tienes razón y quiero mi baby Shower con Vicky —sonrió Lu al final—. ¿Empacarás algo?

—No, iré a la casa a pasar la noche.
—Bien, sabes que cuentas conmigo ¿no? 
—Sí, créeme que te voy a extrañar allá, ya me cansé de que todo el mundo se interese en mi por la empresa ¿siempre es así en tu mundo?

—Ahora es tu mundo también camarero —dijo Lu con gracia—. Y no, porque solíamos relacionarnos entre gente del mismo círculo, no es como que Guzmán necesitara dinero y buscara eso en mi, ¡Vamos! si ese hubiera sido el caso jamás me hubiera puesto los cuernos con Nadia... y reamente lamento que las chicas que se acercan a ti sea con esa intensión.
—Victoria no.
—Pero Victoria era otra historia... en fin, si necesitas ayuda manda el emoji de emergencia y te marco para que me pongas en altavoz y frenare los carros a la licenciadilla esa, que parece un ave de rapiña. 

—Iré a despedirme de Athena.
—Ojalá encuentres el collar de Raquel, el de la caracola, sería lindo que la Pequeña Diosa Griega lo tuviera.
—Claudia quería que me brincara a través de la ventana de Raquel a la casa Hidalgo por una caja de seguridad —explicó Samuel.

—Adoro a Claudia, pero no lo hagas, no sabemos si las cámaras están activas ni quien las esté viendo, no quiero que tengas problemas en Barcelona, ya en su momento podrán entrar a la casa y ella misma podrá sacar la caja... Samuel, a ti no te puede pasar nada porque Athena te necesita...  y hablando de pasar cosas.... ¿Me dirás de donde salió esa sangre de tu nariz?

Samuel dudó por primera vez en 10 años sobre si debería contarle o no a Lu.

—El hermano de Edelina me golpeó cuando lo enfrenté por estar hablando mal de ti.
—Admiro tu autocontrol... ni con los amigos de Ares te contuviste tanto, Raquel tuvo que detenerte esas veces...
—Sí... bueno como dices, si algo me pasa, sería Athena quien lo llevaría. 

Lucrecia empezaba a sospechar de eso, no le habían notificado de ningún altercado con algún huésped, lo que le dejaba a pensar que efectivamente Samuel no había golpeado a Jonathan, pero ella conocía muy bien a Samuel y una vez que el fuego de la batalla se encendía en sus ojos no fácilmente se apagaba. Se comenzó a preguntar si la presencia de Carla habían tenido algo que ver ahí.

Parecía que ella no estaba muy de acuerdo con la actitud de su prometido, pero Lu ya no la conocía, por lo que no podía meter las manos al fuego por sus acciones, a saber si Carla se había puesto al final del lado de su prometido.

Lo que era un hecho era que Samuel si bien estaba tranquilo, ella sabía que su cabeza y su corazón poco de calmados tenían, Lu concluyó que lo mejor era que se fuera a Barcelona, tal vez era la manera de poder despejar su cabeza.

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