Carla no entendía nada de lo que hablaban, pero estaba segura que en los últimos años de su vida, nadie le había dicho algo tan terrible como lo que Lucrecia acababa de decir, con 4 palabras Lucrecia acababa de golpear a Carla en el corazón.
—Su mejor amiga... ¿Su mejor amiga? —le preguntó incrédula a Jessica—. ¿Quién cojones es su mejor amiga? Yo soy su mejor amiga, yo... era su mejor amiga.
—No te atormentes Carla, tal vez...
—Ella no es la Lu que conozco, no es la Lu que ninguno conocemos.
—Yo no la conocía, pero no parece mala persona.
—Y ese es precisamente el problema, la Lucrecia con la que crecí no era esto, no era débil, ni sentimental, no era dócil.
—Pues ahí no sé que decirte.
Carla tenìa mil y un cosas en las cuales pensar. Lucrecia tenìa un hermano, y de lo único que estaba segura era que ese hermano no era Valerio. ¿Cómo es que ahora Lucrecia tenía un nuevo hermano?. A demás, estaba el punto de la escuela... Carla no podía terminar de encajar las piezas del complicado rompecabezas que ahora era Lucrecia Montesinos... O Luccía...
La tal duquesa había dicho que Lucrecia se habìa cambiado el apellido, así que probablemente ya no era una Montesinos y era muy probablemente la razón por la que No habían podido rastrearla, si ella ya no tenía su apellido, era más que claro que no iban a encontrarla.
Si cuando desapareció Samuel hacía tantos años, Carla había pensado que había hecho un buen trabajo, ahora se quitaba el sombrero ante Lucrecia. Había cambiado todo, había inactivado su teléfono justo afuera de su casa, o bueno, la que había sido la casa de su padre y desde ese momento, se había hecho imposible rastrearla. Por las fechas, habían dado con los hoteles en los que se hospedó antes de que desapareciera, y eso había sido posible solamente gracias a los mensajes que había mandado a Carla. Pero desde ahí no habían tenido nada de información sobre ella. Ni escuela, ni trabajos, nada... Lucrecia había sabido desaparecer como un fantasma, ella sí que había hecho una jugada maestra para alejarse de todos ellos.
Y ahora resultaba que también tenía un perro, Carla sabía mejor que nadie el trauma tan grande que Lu tenía con los perros, trauma que su mismo padre le había ocacionado. Cuando era niña, Lu siempre había querido un perro, y como era la niña estrella de Felipe, él había accedido a regalarle un cachorro. Era el caniche blanco más hermoso que Carla había visto jamás, incluso ella misma le había pedido uno a su padre, pero Teodoro Rosón no era Felipe Montesinos. Él no concentía a Carla como consentían a Lucrecia, así que ella había recibido una negativa.
Lady Viola, así se llamaba el caniche de Lucrecia, era la cosa más esponjosa y educada que hubiera conocido, y a pesar de que no había sido Lucrecia quien había educado al pequeño animal, Lady Viola la seguía a todos lados a los que Lucrecia iba, parecía su sombra y todo había estado bien durante un tiempo... Hasta que no lo estuvo.
Carla conocía a Valerio desde que eran niños, y él siempre había sido un chico problema, ese verano, estaban en casa de Lucrecia y su padre ofrecía un coctel importante, ellos como Buenos niños, estaban escaleras arriba, jugando. Lucrecia, Marina y ella tenían una noche de chicas cuando de repente irrumpió Valerio cargando en brazos a Lady Viola, tanto el chico como el caniche estaban cubiertos de pintura rosa, Lucrecia se había puesto tan furiosa con su hermano por pintar al perro que habían terminado discutiendo, mientras Marina y ella intentaban separarlos y frenar la pelea para que no se escuchara en el piso de abajo. Nadie se dio cuenta cuando Lady Viola salió de la habitación y bajó las escaleras hasta la fiesta hasta que se empezaron a escuchar gritos, entonces la fuerte voz de Felipe Montesinos resonó por la casa, llamando a sus hijos. Lucrecia y Valerio no dejaban de pelear aún en esa situación y así se presentaron a su padre.
Después un carro se llevó a Valerio al aeropuerto, eso era lo que siempre pasaba cuando Felipe se cansaba de tenerlo en su casa, lo ponía en el vuelo comercial mas cercano en horario hacia Argentina, de vuelta con su madre Y en cuanto a Lucrecia, subió las escaleras con resignación, mientras abrazaba al perro y esperaba de nueva cuenta el llamado de su padre. Carla recordaba perfecto los nervios de Lucrecia y la forma en como se aferraba a Lady Viola, como si su vida dependiera de ello. Carla, como ya estaba acostumbrada, simplemente fingió que no existía, no hizo ruido alguno y cuando Felipe volvió a llamar a su hija luego de despedir a los invitados, Carla solo había dado una pretón a la mano de su amiga antes de verla bajar las escaleras.
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SobReviViR
FanfictionCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
