—¿Entonces... qué harás con lo de Carla?
—Honestamente no lo sé, Lu. Ni siquiera se qué va a pasar cuando la veamos hoy en la junta.
—Claro... olvidaba que agendé precisamente primero esa cita con la esperanza de que la muñeca alemana se fuera rápido...
—A veces no se cuando te amo y cuando te odio, hermana.
—Solo respira Sam, vamos a terminar con esto rápido, como león con su presa, sin dolor y sin anestesia.
—Eso no tiene sentido alguno...
—No me juzgues, no ponía tanta atención cuando Ares hablaba de esas cosas.
Lucrecia estaba vestida y lista para su cacería del día de hoy, había elegido un vestido rosa claro y un saco blanco para la ocasión, al verla Samuel combinó su corbata con el atuendo de Lu. Él no había entendido la necesidad de ella de combinar la ropa en un inicio, pero ahora lo sabía mejor. Era una señal de unión ante el mundo, era la forma de decirles a todos, que la opinión de uno era tan importante en un negocio como la del otro.
Ambos se encaminaron a la sala de reuniones, Lucrecia estaba coordinando los pequeños detalles como siempre hacía mientras Samuel se encargaba de acomodar las carpetas con los contratos beta en cada uno de los lugares.
—Papi ¿Me cuentas una historia?
—Diosa Griega, ¿Donde está abue Pili? —preguntó Lucrecia.
—Me escapé.
—¡Santo Cristo! y tienes 3... —exclamó Lucrecia mientras buscaba el contacto de Mencía para solicitarle ayuda, habló con ella y Mencía aseguró que iba de camino.
Cuando Lu colgó no pudo más que sonreír, Samuel le estaba contando a Athena un nuevo mito. Era algo que había adquirido, en vez de contarle a Athena cuentos para niños populares, él le contaba los mitos griegos y romanos, mientras la pequeña lo escuchaba atenta en cada uno de ellos, había unos que le gustaban más que otros, pero siempre escuchaba atenta, absorbiendo todo, aprendiendo de todo tal como la misma diosa con la que compartía nombre. Y también tal como había sido Raquel.
—Señorita Luccía.
Esa voz la sacó de su ensoñación y la devolvió a la realidad, Edelina y su hermano Jonathan estaban dentro ya de la sala junto con Carla, quien estaba unos pasos detrás de ellos y miraba fijamente a Samuel y Athena sentada en sus piernas. Lu estaba un poco, solo un poco sorprendida de que Samuel no interrumpiera la historia, en vez de eso, la continuó y la terminó.
—¿Me cuentas otra? Por favor
—Tengo que trabajar Diosa Griega, pero te prometo que en la noche te cuento todas las que quieras, ahora te vas a ir con tita Menci y te vas a portar bien y vas a tocar tus melodías impecablemente porq....
—En el Olimpo todo se hace perfecto —dijo seria Athena y Lu y Samuel no pudieron evitar una risa.
—Bueno, sí, pero me refería a que debías hacerlo bien si quieres que te deje jugar en la tarde con tus primos e irte al parque con tu tito Nano y Rosa.
—Bueno. Pero tengo razón.
—Sweetheart, you should go, now, but yes, everything is doing perfect in olympus —dijo Lucrecia a la niña.
—Coming tita —dijo la niña antes de darle un abrazo a Samuel y bajarse de sus piernas y correr hacia Mencía, de camino pasó junto a Carla quien la siguió con la mirada.
—¿Podemos empezar? —Jonathan se escuchaba fatidiado, cosa que sorprendió a Carla, pues ella jamás lo había escuchado así.
—Claro —dijeron Lucrecia y Samuel mientras compartían una mirada que Carla no supo interpretar.
La reunión era de lo más aburrida, una de las peores en las que había estado Lucrecia, y vamos que ya para que entrara en ese rating... pero lo que realmente había puesto a Lu de nervios, era que Samuel no había mirado ni una sola vez a Carla, se concentraba en Edelina y Jonathan, intentando escuchar lo que estos le decían.
Lu había leído el contrato en cuanto había visto a Carla en el complejo, pues sabía que en la junta ella no pondría atención al papel, sino a Carla y Samuel. Y Carla no había despegado su mirada de Samuel en las 2 horas y media que llevaban de junta, su ex-amiga no dejaba de buscarle la mirada a su hermano... y el famoso prometido ni por enterado. Era trmenamente gracioso como Carla estaba básicamente gritándo con los ojos y nadie parecía darse cuenta.
Por mucho que la reunión de negocios si estuviera aburrida, la telenovela que Lu tenía frente a ella era de lo más entretenida. Edelina no dejaba de ver a Samuel con ojos de borrego enamorado. Luego, Jonathan simplemente estaba hablando de un monologo de por qué les convenía a Samuel y a ella hacer un trato con ellos. Y Carla, ella tenía una mirada de cachorro abandonado.
—Sería un honor que Luccía estuviera presente durante la siguiente compra de acciones de nuestra empresa...
—Lo siento mucho, pero eso es un rotundo no —esas palabras y en específico el tono de Samuel la habían hecho poner atención.
—Pero seremos socios...
—Justamente, seremos asociación, no matrimonio.
—Eres BabyRunner...
—Y no estoy muy feliz con ello —Lu empezaba a molestarse, porque entendió que Jonathan no estaba ahí para el negocio de la Galería de Arte de Edelina, él había venido con dobles intenciones.
—Luccía, has hecho un increíble trabajo, tendrías un sueldo merecible, solo tienes que hacer lo hiciste para Alpha3...
—No soy un 13 de la Suerte —dijo molesta Lucrecia, de reojo solo vio cómo Carla la miraba con alerta en los ojos.
—Alpha3...
—Alpha3 es un tema que no tocamos, lo siento —Samuel entró en ayuda a Lucrecia, les tomó por sorpresa, pero ninguno planeaba dejar la conversación salir por ese lado—. Pero Luccía no es bróker de nadie.
—Lo hizo para Alpha3 y a pesar de todo, sus acciones están intactas.
—Si tu propósito de negocio era venir a ofrecerle a Luccía ser corredora de bolsa, este trato se acabó —Samuél cerró su carpeta y se levantó.
—Jonathan ¿Qué te sucede? —reclamó Edelina enojada.
—Es un favor de empresa a empresa...
—Escúchame bien, de diseño, lo que se les ofrezca podemos acordar algo, pero no quiero tener anda que ver con economía ¿Estamos claros? —dijo Lucrecia filosa.
—Yo insisto...
—Están invitados a permanecer en el complejo, y si deciden que quieren retomar el tema de la Galería, podemos reagendar la reunión, con permiso.
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SobReviViR
Hayran KurguCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
