Olía delicioso, un olor a jazmínes y algún tipo de madera, pero olía a...
No, no podía ser.
Samuel tenía que estar soñando de nuevo, odiaba a su cabeza por jugarle bromas tan crueles, no sabía cómo es que su sentido del olfato aún recordaba exactamente cómo olía ella, no su perfume, no su ropa... ella, cómo olía ella. No quería abrir los ojos, ¿Qué había si cuando lo abriera estaba solo en la cama de nuevo?
Había aprendido a disimularlo muy bien con los años, sabía que Lu estaba casi convencida de que la había olvidado. Pero la realidad era que aún había noches en las que se despertaba llorando o simplemente nostálgico por haber soñado con ella.
Abrió los ojos lo más lento que pudo, se sorprendió que era de noche, pero se sorprendió aún más cuando se dio cuenta que su cabeza descansaba no en la almohada, sino en el pecho de Carla, quien a pesar de estar totalmente dormida, le abrazaba de forma protectora. Él no estaba muy diferente, también abrazaba a la rubia y sus piernas estaban entrelazadas, como si se reconocieran, como si tuviesen memoria propia y supieran exactamente cómo se acomodaban desde hacía tanto tiempo cuando habían sido amantes.
Alzó la mirada para observar a Carla, sus espesas pestañas, su nariz respingona y sus labios perfectos de muñeca que sonreían ligeramente, ella estaba dormida, Samuel lo sabía por el ritmo de su corazón y su respiración, y lucía como un ángel, un ángel que lo había sostenido mientras él se venía abajo hace apenas unas horas por no saber si estaba cumpliendo las expectativas de sus amigos, por estar usurpando el lugar de Ares en la vida de Athena, a pesar de todo, sabía que era necesario, pues de otra forma jamás habrían permitido que Samuel se quedara con la bebé, la habrían llevado a un orfanato y hubiera quedado a mereced de quienes odiaban a los Hidalgo al punto de matarlos.
Apartó la mirada de la rubia, sin la más mínima intención de moverse pues estaba muy cómodo, y miró las fotos de Raquel, se encontró con una foto de Raquel que él mismo había tomado, su amiga lucía radiante, con una sonrisa socarrona, traviesa y cómplice y una mirada que cantaba de todas todas "¿Acaso no tenía yo razón?"
Samuel casi podía jurar que la misma Raquel era quien lo veía en ese momento y se sonrojó.
<<Vale, que no es necesario que te pavonees, Rach>> pensó el chico.
Lu tenía razón, incluso desde el cielo... o el olimpo, ella seguía cuidando de ellos, al ver esa foto, era como si la misma Raquel hubiera orquestado todo para regalare ese momento con Carla, si Samuel no lo supiera mejor, apostaría por que todo había sido cosa de su amiga. Decidió que, si Raquel se había tomado tantas molestias en el cielo para regalarle ese momento, no iba a ser él quien lo jodiera, abrazó con más fuerza a Carla y volvió a cerrar los ojos, mientras la apretaba contra él, la sintió suspirar mientras se acomodaba.
Aún, después de todos estos años, sus cuerpos se amoldaban como si hubieran sido hechos para permanecer juntos.
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El tono que tenía especialmente para Lucrecia sonó y eso fue lo que hizo que Samuel saltara de la cama para buscar su móvil entre su ropa hasta encontrarlo.
-Menos mal que atiendes, ¿Cómo estás? No llamaste.
-Perdona, estaba perdido un poco en los recuerdos, ¿Todo bien allá? ¿Mi Pequeña Diosa Griega se porta bien?
-Estamos bien Samuel -él podía escuchar un dejo de diversión en la voz de Lucrecia, pero no podía estar seguro-. ¿Cómo estuvo lo de la firma?
-Estuvo bien supongo, vino Denisse y Brember me dijo que es la última vez que lo vemos, la siguiente vez, tendremos que ver a Denisse en el despacho, nada más porque la licenciada Martínez está en méxico y de España no sabe nada, pero la verdad tengo más confianza en ella... ¿Sabes? Es extraño, la habitación de Raquel está igual que hace 3 años, solo que con mucho polvo.
-Veré que podemos hacer con lo de Denisse, pero el despacho sabe demasiado de nosotros, no creo que sea muy conveniente que cambiemos de abogado por ahora, por otro lado deberías traerme la laptop de la Bruja para poder encriptar lo que no debe ver y dejar lo que puede servir para después con la historia de sus padres.
-¿Tan rápido estás preparando su regalo de 16 años? -rio Samuel pues ellos habían decidido contarle toda la verdad a la niña cuando cumpliera los 16 años.
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SobReviViR
FanfictionCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
