Carla

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Junio 2029

Edelina estaba muy emocionada, y Carla lo estaba por ella, lucía realmente emocionada de ir a pasar esas dos semanas a La Mansión, como se llamaba el centro vacacional. Aunque llevaban un polizón, pues Yessica había tenido que acompañar a Carla por causas de fuerza mayor llamadas "Esquivando a cierto ex-novio".

Volver a Madrid era una experiencia cada que lo hacía, y más porque esta vez no llegaría a casa de sus padres, sino que llegaría a un hotel.

Carla se dio cuenta enseguida porque Edelina había querido hacer trato con ese despacho, Carla lo disfrutó de cada uno de los detalles, desde el sendero de entrada, hasta los detalles en puertas, y decoración. En el Lobby había un piano de cola junto a un escenario, con una cortina de agua por detrás, los pisos eran de mármol blanco y la decoración era puramente moderna pero cómoda, habían llegado puntuales a hacer el Check-In, y se les había asignado a alguien del personal que les dio un tour que duró medio día por las instalaciones, el complejo tenía todo y más de lo que Carla se pudo imaginar.

Fue inevitable que Edelina preguntase por el Arquitecto al empleado.

—Por el momento solo se encuentra en el complejo la Licenciada M'Rehndrechi, cualquier duda que tenga, puede dirigirse directamente con ella —había respondido el empleado educado, pero visiblemente incómodo.
—¿No hay fecha de llegada del Arquitecto? —insistió Edelina.
—Lo siento Señorita, pero los señores no nos informan, si requiere más información, puede hablarlo con la Licenciada, ella nos invitó a extenderles a todos sus huéspedes la confianza de hablar con ella cualquier situación. Con permiso.

—¿Y a mi de que me sirve hablar con Luccía? —había renegado enojada Edelina—. Yo a quien quiero es a Ricardo.
—Paciencia, tiene que estar aquí para el día de la inauguración formal, entonces podrás verlo Ede.

—Yo iré a ese Spa que vimos, después de todo es gratuito por ahora y tengo una tarjeta VIP que no creo volver a tener en mi vida, ¿Vienes Car? —preguntó Jessica.
—No, quiero ver bien el lugar, tiene algo, más el Lobby... no sé, solo quiero ver el lugar.
—¿Está todo bien? —preguntó Jessica preocupada.
—Si, es solo que no se porqué motivo este lugar me causa escalofríos y ganas de llorar, no me hagas caso Jess, debe ser solo el haber vuelto a Madrid —sonrió Carla.
—Vale, puedo ir al Spa otro día...
—No, claro que no, vete, yo iré a investigar porque la sensación de ahogo que me causa este lugar.

—Sabes donde encontrarme, ¿No? —inquirió Jessica.
—Claro, ahora vete a relajar —dijo Carla divertida.

Jonathan y Edelina se habían quedado en la habitación a afinar detalles del contrato, pues visto lo visto, Jonathan estaba dispuesto a autorizar todo lo que Edelina había hablado, y ¿Cómo no hacerlo? ese complejo era un sueño, cualquiera podría verlo, Carla misma hubiera autorizado.

No había mucha gente todavía, según ella tenía entendido, la inauguración se haría con los socios del despacho y hasta una semana después, se abriría al público en general, pero mientras tanto, también los socios tendrían una semana para arribar al complejo. Al parecer aún no todos llegaban.

Carla se sentó en uno de los sillones del Lobby a observar como los empleados iban de un lado a otro; por muy extraño que fuese, le relajaba, ella estaba perdida en la hipnosis de ese ritmo calmado que fue sorpresivo cuando algo interrumpió a paz del lugar.

Era una niña corriendo por el lobby, persiguiendo un enorme perro negro, por donde el animalito iba, la pequeña iba detrás, a Carla le sorprendió cómo el perro enorme esperaba a que a niña le alcanzara antes de echarse a correr de nuevo, y cómo esto hacía reir a carcajadas a la pequeña. El perro llegó a donde estaba Carla y se echó a sus pies, mientras la observaba con una sonrisa babosa y una respiración jadeante.

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