Febrero 2029
Después de un chequeo médico en el que la ginecóloga le aseguró a Lucrecia que todo estaba en perfectas condiciones y que su bebé estaba totalmente sano, fue que empezaron los antojos.
Samuel ya había tenido un poco de experiencia con Raquel, todos habían sufrido al menos un episodio de antojos de la chica, pero los antojos de la mexicana estaban a otro nivel...
Champolas, crepas, tamales, tlacoyos, pambazos y un montón de platillos y dulces mexicanos que el español no conocía y que terminó conociendo por los caprichos de la mexicana.
Samuel realmente agradecía estar en méxico, no sabía que habría sido de él si en Barcelona, a Lucrecia le daba la locura por pedir cualquier comida mexicana.
Se enteraron por charlas de videollamadas que Victoria también estaba embarazada y aparentemente solo le llevaba dos semanas a Lu, así que ambas se acompañaban virtualmente en ese largo proceso.
Sin embargo los ocurrentes antojos de Lu no habían sido lo único que los había hecho alargar su estancia en México, había sido principalmente Rosa, la abuela de Lucrecia.
A pesar de llevarla a los mejore especialistas de Monterrey todos habían concluido lo mismo... el corazón de Rosa estaba cansado y después de 4 infartos... dudaban que fuese a aguantar un quinto. Y Lucrecia quería recompensar el tiempo que no había podido estar con su abuela.
Samuel les daba mucho espacio, dedicándose a cuidar a Athena y a trabajar a distancia en el despacho, era inevitable que tendría que viajar a Madrid para firmar los últimos papeles de La Mansión en Marzo, pero él estaba arreglándolo de forma que pudiese ir y volver a México lo más pronto posible, Lucrecia embarazada, cuidando de su abuela casi ciega y cardiópata y cuidando de la Pequeña Diosa Griega de dos años... era algo que Samuel no planeaba alargar mucho.
A Athena le encantaba la playa, Samuel y Lucrecia lo descubrieron prontamente y también descubrieron que la pequeña Diosa Griega no se bronceaba con facilidad, al tener en casa su propia playa, Athena había aprendido rápidamente que jugar en la playa y la arena era su oficio favorito, por lo que Samuel había adaptado un porche donde él podía trabajar al tiempo que vigilaba a Athena jugar.
Punto aparte de que era horrible vivir dentro con el calor de Yucatán y vigilar a Athena era el pretexto perfecto para trabajar fuera.
Lucrecia había pasado mucho tiempo con su abuela, había decidido que no quería que ella pasara ese tiempo que le quedaba en la casa de retiro, que si bien no era mala, no era su casa. Tenía una enfermera de planta que estaba al pendiente de Rosa todo el tiempo.
Al principio Lucrecia había dudado de sacarla de la casa de retiro, pues que tal si sus primos o sus tíos querían visitarla, pero Rosa la había tranquilizado cuando le había confesado que hacía más de 10 años que nadie la visitaba.
Inevitablemente Samuel y Lucrecia se sintieron fatal y con mayor convicción decidieron que se quedarían en México con Rosa, pues a ella le era imposible viajar en avión hasta Barcelona. Eso les permitió aumentar sus cuentas de ahorros, pues descubrieron que la vida en México era mucho más barata que en Barcelona.
Lucrecia siendo la diva que era, no pudo evitar llenarle para febrero el armario a Athena y a ella misma con ropa playera, vestidos, shorts, bañadores, sombreros, sandalias... y cualquier cosa que considerara pertinente.
Mayo 2029
Samuel había tenido que ir a Madrid, Barcelona y París más veces de las que le hubiese gustado, teniendo que dejar sola a Lucrecia con Athena.
-¡Es una locura! No puedo creer que tengamos reservaciones a full hasta finales de 2030 -dijo Lucrecia mirando los reportes de La Mansión.
-Y ni siquiera hemos abierto -dijo Samuel.
-Lo sé... me hubiera encantado estar en la inauguración -suspiró Lucrecia.
-Todo va a salir bien, ya verás -la intentó tranquilizar Samuel.
Estaban en la sala de espera para su visita con la Ginecóloga.
-Lucrecia M'Rehndrechi -la llamaron y ambos se levantaron, Samuel con Athena en brazos y entraron al consultorio.
-Lucrecia, ¿Cómo están?
-Increíblemente bien, somos guerreros.
-Espero no estreses a tu tía, Pequeña Diosa Griega -dijo la Dra. Mercedes.
-No, le llevamos el desayuno a la cama -dijo orgullosa Athena.
-Eso es bueno... entonces, el resultado del sexo se lo doy solo a tu hermano en un sobre cerrado ¿Verdad?
-Efectivamente Dra. Quiero mi fiesta de revelación -dijo contenta Lucrecia.
Lucrecia pasó al ultrasonido con la Dra y una vez vestida volvió a donde estaban Samuel y Athena esperándola.
-Bien, mismas indicaciones... Lucrecia, ¿Puedes decirme los signos de alarma? -pidió la Dra.
-Salida de líquido vaginal o sangre, migrañas, acúfenos... que son sonidos de oídos, fosfenos... que es ver borroso con lucecitas, fiebre, que se me hinchen mis manos, pies o cara; cualquier tipo de dolor abdominal.... -citó Lucrecia aquella lista que Dra. Mercedes le había hecho memorizar-. Oh, y como ya pasamos las 28 semanas, que bebé se mueva menos o no se mueva en dos horas.
-Perfecto Lucrecia, los has memorizado bien. Tu presión arterial está normal y tu glucosa es estable, si continúas con tu dieta, es posible que no sufras de diabetes gestacional.
-¿Puedo viajar en avión? Sucede que tenemos una inauguración importante en Madrid en un mes -consultó Lucrecia.
-Puedes viajar antes de los 7 meses, después no es recomendable y no podré autorizarte el viaje, así que si viajas, asegúrate de que sea antes de que cumplas los siete meses, lo digo en caso de que quieras que tu bebé nazca en España.
-No lo he pensado mucho realmente... pero gracias por la opción Dra.
Ellos se fueron después de que la Dra. le entregara el sobre a Samuel.
Habían estado platicando varias semanas acerca de dónde nacería bebé, Lu quería que naciera en España, pero no quería dejar sola a su abuela, tenía un terrible dilema moral.
Fue a finales del mes de Mayo que Rosa falleció dormida, la enfermera le notificó a Lucrecia a las 3 am. La anciana le había dejado una carta a Lucrecia, carta que ella realmente no leyó sino hasta que volvieron del papeleo y el entierro de su abuela en el Panteón de Yucatán.
Dulzura mía.
Gracias por hacer de este último tiempo el más feliz que he tenido en años. Y por mucho que pienso y pienso no sé exactamente en qué punto me equivoqué con tu madre y tus tíos. Pero me alegro que al menos tu, dulzura, eres feliz, tienes una buena familia que te apoya y te quiere. Soy demasiado anciana Lucrecia, y más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Sé que el encantador de Samuel no es tu marido y que la niña no es tuya, pero aprecio el esfuerzo que hicieron los tres para hacerme feliz.
Él es un buen chico y es una verdadera lástima que sean tan pocos los hombres como él, pero me alegro que encontraras un hermano como él. Me alegro de que estés construyendo una buena familia.
El papel anexo contiene el número de mi abogado, llámale dulzura y de una buena vez te lo digo, si le notificas a alguno de los buitres de tus tíos o la oportunista de tu madre y quieren inpugnar el testamento, te juro que te jalo de las patas en la noche, sin importar si estás en México o España.
Es tuyo Lucrecia, porque veo más bondad en tí, que en todo el resto de mi descendencia junta. No les contactes, déjalos que ellos se den de bruces contra el suelo, y dulzura, gracias por este tiempo, por estar conmigo, por volver a abrazarme y charlar con esta vieja loca. Mereces toda la felicidad del mundo dulzura, has con todo lo que mejor consideres, al ver tu trabajo y el de Samuel, sé que dejo todo en las manos más capaces que podría encontrar. Vive dulzura, porque vida hay una sola, me alegra ver que eres y serás una buena madre... y aunque sé que no quieres creerlo, será mejor que pienses en nombres de niño, porque Athena tendrá un primito para jugar.
Te amo dulzura, tu abuela Rosa.
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SobReviViR
FanficCuando Carla se fue a Londres dejando todo atrás, dejó también a las dos personas más importantes de su vida, las mismas 2 personas que habrían dado todo por ella. Se sentían traicionados y estaban realmente solos, pero encontraron una extraña forma...
