Samuel y Lu

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Bueno, seres de Luz, a petición de ustedes, hoy les publico capítulo a media semana. Tengo un buen de historias que no había estado actualizando, así que me estoy esforzando para emparejarme con todas y cada una, por lo que, no les prometo 2 caps por semana, pero si prometo que sean un poquito más largos..

Para los que quieren ver a Carla y Samuel en su reencuentro... ya no falta tanto.

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Lucrecia estaba en estado catatónico. Revisó mil y un veces la lista de invitados, pero el nombre de Carla no aparecía realmente en ninguno...

Edelina.

La chica alemana estaba ahí cuando Lucrecia se acercó, revisó el registro... La pequeña artista alemana venía con su hermano, su cuñada y una amiga de la familia...

Y el prometido de Carla se llamaba Jonathan...

Carla era la cuñada de la pequeña muñequita alemana que le pestañeaba incansablemente a Samuel...

Entre todo su pánico mental, Lucrecia no pudo mas que reírse, unas enormes carcajadas se apoderaron de ella, corrió hasta su habitación para cubrir sus carcajadas con la almohada, porque estaba casi segura que eran casi maníacas.

Raquel si que tenía razón cuando decía que el Karma era una gran Perra...

No pudo salir de su habitación por las siguientes dos horas, sin embargo, Athena tenía su lección de francés, por lo que no le preocupaba a Lucrecia, menos cuando podía observarla desde las cámaras.

Tenía ganas de salir y pavonearse frente a Carla, frente a todos, que vieran cómo Lucrecia Montesinos se había convertido en Lucrecia M'Rehndrechi Dominguez... que todos vieran cómo había resurgido cual fénix, desde las cenizas... y se había levantado tan alto como el cielo mismo. Ahora Lu ya no tenía miedo de que la vieran, es más, quería que a vieran, quería que la vieran como lo que era, una exitosa mujer de negocios, que se había ganado todo lo que tenía con su puro talento... hubo un tiempo en que pensó que ver de frente a su pasado la haría sentirse pequeña, pero había sido todo lo contrario, ahora Lu quería demostrarles cuan capaz era ella de salir adelante.

Sin embargo, lo primero que hizo, apenas su resolucion personal terminó, fue llamar a la única persona que estaría más afectado que ella al tener ahí a la Marquesita.

—¿Sam?
—¿Qué sucede hermana, algún problema?
—No hay una forma fácil de decir esto, y lo diré sin anestesia porque no quiero darle vueltas, Carla Rosón está en el complejo, al parecer ella es la futura cuñada de la pestañas largas alemana.
—¿Carla?
—Si, la Barbie rubia de ojos verdes, marquesita... esa Carla.

—Mierda —susurró Samuel al otro lado de la línea.
—Si no quieres volver hasta que se haya ido...
—No puedo y no voy a faltar a cumpleaños de mi hija, Lu... Con Carla o sin Carla ahí, mi prioridad es mi hija, bueno, mi hija y mi hermana que está a punto de reventar con su pancita de embarazo.
—Sabes bien que puedo sola Sam...
—Si, pero eso no quiere decir que no quiera estar ahí contigo, después de todo, así es como hemos sobrevivido todos estos años.
—A estas alturas, creo que pasamos la supervivencia hace mucho —sonrió Lucrecia—. Desde hace ya varios años, le quitamos el "sobre" y nos dedicamos a vivir simplemente. Sabes que puedes contarme lo que sientes, ¿no?.

—Lu, ella está comprometida, yo tengo una hija que cuidar, nuestros caminos no podrían estar más separados justo ahora, y como una vez me dijo Raquel, tal ves es el destino, queriendo únicamente que sane las heridas y pueda por fin, entregarle mi corazón a alguien más.
—No sabía que la rubia te había dicho eso...
—En una de las tantas sesiones gratuitas lo hizo —dijo Samuel sonriendo.
—Me da gusto por tí, y por Athena.
—Levántate Lu, como el ave fénix, hacia el cielo.
—Amo tus mantras alentadores y subidores de autoestima hermano, gracias. No llegues tarde a cumpleaños de tu niña.

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